Agenda Social

¿Vivimos peor que nuestros padres? El comportamiento del mercado laboral

En España, y por primera vez en décadas, una generación vive peor que las generaciones anteriores. Ésta es la principal conclusión que sobre nuestro país se puede extraer del informe de Resolution Foundation Cross countries. International comparisons of intergenerational trends. Según él, el siglo XX se caracterizó por una importante evolución intergeneracional de renta que se interrumpió con la generación nacida a principios de los 80. Para llegar a esta conclusión, se calcula la mediana de la renta familiar disponible equivalente real de los cabeza de familia a varias edades para cinco generaciones distintas . Las analizadas son la la generación grandiosa (nacidos entre 1911 y 1925), la silenciosa (entre 1926 y 1945), los babyboomers (entre 1946 y 1965);  la generación X (entre 1966 y 1980) y los millennials (entre 1981 y 2000).

La renta familiar de estos últimos cuando tenían entre 30 y 34 años es un 30% menor que la de la generación X, mientras que la renta de esta última era un 60% mayor que la de los babyboomers a la misma edad. A nivel internacional, la evolución de la renta de los millennials con respecto a las generaciones anteriores es también preocupante en países como el Reino Unido, Finlandia o Dinamarca porque sufre una importante desaceleración, aunque su renta es ligeramente más alta que la de la generación anterior. Países como Grecia o Italia muestran unas trayectorias intergeneracionales similares a las de España, como se puede observar en la Figura 1.

Figura 1: Mediana de la renta familiar disponible equivalente real según la cohorte de edadFuente: Resolution Foundation con los microdatos de Luxemburg Income Study

Para entender estas evoluciones, se analiza la situación del mercado de trabajo. Durante las crisis, con la caída de la producción, las empresas ajustan costes o bien a través de una disminución de las horas de trabajo demandado o bien disminuyendo los salarios por hora trabajada. En España, el principal ajuste se realizó por la vía del empleo, con un aumento del paro del 8% al 27%, del que aún no nos hemos podido recuperar. La tasa actual de desempleo es todavía del 17%, mientras que entre los menores de 30 años las alcanzadas durante la crisis casi doblaron las de la población total y en la actualidad el paro entre los jóvenes se encuentra en un 29%.

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El ajuste salarial, sin embargo, comenzó años después del inicio de la crisis y, según el informe de Resolution Foundation, la caída fue mayor para los mayores de 50 años que para los menores de 30. Mientras que los salarios reales por hora de los jóvenes cayeron de media un 3%, el de los mayores lo hizo en un 7%. El efecto composición explica la aparente contradicción de este resultado con la evolución de la renta familiar: solamente se pueden observar los salarios de aquéllos que trabajan y durante las crisis quienes mantienen sus puestos de trabajo son los mejor remunerados, con trabajos estables y de mayor cualificación. El salario medio de los grupos de población con una mayor proporción de trabajadores temporales tiende a caer menos con el aumento del desempleo, al ser los trabajadores que percibían un salario más bajo los que dejan de formar parte de la población ocupada. Este efecto composición es, por lo tanto, mayor entre los menores de 30 que entre los mayores de 50 años, y eso puede explicar esta aparente contradicción.

Figura 2: Variación del ingreso real medio por hora y franjas de edad: 2006-2014Fuente: Resolution Foundation con los datos de Eurostat y US Bureau of Labor Statistics.

La experiencia española no es la vivida por países como el Reino Unido, donde el ajuste del empleo fue muy pequeño comparado con la magnitud de la crisis. Allí, el ajuste de costes se realizó a través de la remuneración salarial, con una caída media del salario real de un 8%. Al contrario que en España, el salario de los jóvenes fue el que sufrió una mayor caída, de un 13% frente al 7% de los mayores, y es este diferencial, en vez de su nivel de empleo, el que explica parte de la desaceleración de las rentas de sus millennials.

Aunque sea preocupante el efecto de esta crisis y la tardanza en la recuperación, el problema de barreras de entrada a los jóvenes en el mercado laboral no es nuevo y es una de las características principales de un mercado de trabajo dual como el español, donde se protegen las condiciones de trabajo y los salarios de los insiders y se dificulta la entrada de los outsiders. Sí que es nuevo, sin embargo, que la dificultad de entrada de las nuevas generaciones conlleve una caída de renta con respecto a sus predecesores.

Una de las razones consideradas en el informe y que, por su naturaleza estructural, es de una gran importancia, es la ralentización en la evolución del nivel educativo. Mientras que la proporción de personas entre 25 y 30 años con estudios superiores creció de un 30% a un 40% en España entre los nacidos entre 1963 y 1972 y los nacidos entre 1973 y 1982, el crecimiento respecto a estos últimos fue de apenas dos puntos porcentuales para los nacidos entre principios de los 80 y principios de los 90. La educación es el mejor seguro en la protección contra el desempleo y la temporalidad, y las mejoras en este campo implican que las generaciones mejor educadas consigan, de media, trabajos más estables y mejor pagados. Si esta evolución educativa desaparece, también lo hará el acceso a un mejor empleo en las cohortes más jóvenes en relación con las mayores. Si a esto se une que la magnitud de los retornos de la educación superior son menores en la actualidad, parece obvio que las generaciones más jóvenes disfrutarán de un menor nivel de vida y que éste continuará una vez superada la resaca de la crisis.

Mientras que el debate intergeneracional está muy presente en países como el Reino Unido, resulta muy preocupante que no ocurra lo mismo en España.


Este artículo forma parte del proyecto Genera. Foro Intergeneracional de la Fundación Felipe González

Autoría

1 Comentario

  1. Alain Cuenca
    Alain Cuenca 05-11-2018

    Muy interesante. Tengo dudas sobre los datos. Una primera es que si tomamos datos de personas nacidas en 1980 que tienen entre 30 y 34 años, estamos entre 2010 y 2014, los peores años de la crisis: proyectar desde ahí a toda la vida de los que nacieron en 1980 puede ser arriesgado. Una segunda duda es si el nivel de vida de cada generación se controla por la tasa de actividad: si un salario equivalente de los que nacimos en 1960 cuando teníamos 30 años es superior a los que tenían 30 años en 2010, quizá debía mantener una mayor proporción de inactividad. Tercera duda: ¿los salarios equivalentes se toman en paridad de poder adquisitivo?: quiero decir por ejemplo que muchos bienes y servicios han bajado de precio. Un Opel Corsa de 2010 es más barato que un Opel Corsa de 1990 porque su calidad es mucho mayor.
    En todo caso, es un tema de enorme interés al que quizá se podría añadir una perspectiva de ciclo vital: si es cierto los padres viven mejor que los hijos, serán más ricos al fallecer y sus hijos heredarán mayores patrimonios.

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