Violencia de género: la manifestación violenta de la desigualdad

El 8 de marzo es un día para visibilizar y reflexionar sobre las múltiples discriminaciones de las mujeres por el mero hecho de serlo. Y una de ellas, quizás la que reviste una mayor gravedad, es la violencia de género. Una lacra que cabe conceptualizar como la manifestación violenta de la desigualdad y que posiciona a las mujeres, con carácter general, en clara desventaja con respecto a los varones. Desventajas con afectación directa en derechos tan esenciales como la vida, la integridad física y moral, la libertad, seguridad, honor, intimidad, salud, etcétera; y, por supuesto, la dignidad humana y el libre desarrollo de la personalidad. Pues bien, los datos publicados en enero de 2018 por el Ministerio del Interior relativos al Sistema de seguimiento integral en los casos de Violencia de Género (Sistema VioGén) vienen a corroborar estos extremos y, especialmente, esa afectación directa a la seguridad de las mujeres. En este punto cabe recordar la sentencia de 19 de diciembre de 2016 de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, cuando precisa cómo la naturaleza de los delitos en el ámbito de la violencia de género afectan a la seguridad pública “(…) en cuanto suponen una amenaza o un ataque grave a un interés fundamenal de la sociedad, cual es el de proteger la dignidad e integridad física y moral (…) de las mujeres”.

Estos son los datos: a) En enero de 2018 había un total de 54.464 casos activos dados de alta en el  Sistema VioGén; b) De esos casos, 26.801 estaban catalogados como ‘Riesgo No Apreciado’; c) 22.692, como ‘Riesgo Bajo’; d) 4.761, como ‘Riesgo Medio’; e) 200, como ‘Alto’; f) y una decena como ‘Riesgo Extremo’.

Además, conviene significar que a esos 54.464 casos activos hay que sumar los 428.691 inactivos; esto es, que han ingresado en el Sistema VioGén pero que, de forma temporal, se considera que no precisan de atención policial, pudiendo reactivarse en cualquier momento.

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En relación al número de mujeres víctimas del Sistema VioGén, varios datos de interés: a) En enero de 2018, 446.389 estaban reconocidas como tales; b) de ese total, 80.833 mujeres contaban con un Plan de Seguridad Personalizado (PSP); c) y 68.541 figuraban en ‘Gestión 3A’, esto es, en un subsistema transversal del Sistema VioGén que se encarga de detectar y poner en conocimiento instantáneo a especialistas implicados en la prevención y/o protección de las víctimas.

Ahora bien, ¿qué implicaciones tienen estos datos en la vida de las mujeres?

  1. Hay 22.692 casos de ‘Riesgo Bajo’ y esto implica que, según la Instrucción 7/2016, de la Secretaría de Estado de Seguridad, se le facilita a las víctimas números de teléfono de contacto permanente (24 horas) con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, además de llevar a cabo contactos telefónicos periódicos con la víctima, entre otras medidas.
  2. Con respecto a los casos catalogados como ‘Riesgo Medio`, entre las medidas a adoptar están la vigilancia del domicilio y lugar de trabajo de la víctima de forma ocasional y aleatoria por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como a la entrada/salida de los centros escolares.
  3. En los de ‘Riesgo Alto’, la vigilancia en el lugar de trabajo y domicilio ya no es ocasional sino frecuente, además insistir a la víctima para que se traslade a un centro de acogida o al domicilio de algún familiar.
  4. En los casos de ‘Riesgo Extremo’, además de que las medidas de control y vigilancia se convierten en constantes, se diseña un Plan de Seguridad Personal: se recomienda a las víctimas llevar una lista de número de teléfonos importantes y de emergencia, realizar cursos de defensa personal, portar siempre fotocopia de las disposiciones judiciales de protección, mejorar las medidas de seguridad del domicilio propio (cambio de cerradura, instalación de videoporteros, etcétera), instalar detectores de incendio y extintores, cambiar de ruta para ir al trabajo, procurar no ir sola a desayunar o comer en el lugar de trabajo, pedir a compañeros/as de confianza que le acompañen al coche o medio de transporte, viajar compartiendo trayecto, tener preparada una bolsa de emergencia para marcharse rápidamente del domicilio, preparar y disponer de una habitación segura en casa con cerradura y teléfono para que los menores se escondan allí en supuestos de situación violenta, etcétera.

Lo expuesto, sin ánimo de cuestionar las medidas articuladas para la protección de las víctimas, resulta claramente revelador de las implicaciones en la vida de las mujeres de la violencia de género. Y es que hablamos de dignidad y libre desarrollo de la personalidad, libertad, seguridad y, por supuesto, igualdad. Por tanto, sólo cabe hacer un pequeño ejercicio de empatía para ver cómo la violencia de género supone la manifestación violenta de la desigualdad.

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