Por una revolución informativa

El periodismo, en Catalunya y en España, tiene mirada y voz de hombre y sigue trabajando sobre aquella vieja (y vigente) premisa que dice que lo masculino es universal y referente imprescindible de conocimiento y de calidad. Por este motivo a ellos se les sitúa en el centro de la información, mientras que a nosotras se nos deja en los márgenes. El mensaje a entender es fácil: lo que realmente importa es lo que hacen los hombres, porque lo que hacemos las mujeres tiene menos valor y no se merece tanta atención. Esta es la primera conclusión que se extrae de los datos del último estudio elaborado por GESOP sobre las portadas de seis diarios de ámbito catalán y español  la semana del 1 al 8 de marzo de 2017.

Los datos son contundentes: los hombres son los protagonistas del 77,6% de las noticias que podemos leer en las portadas, mientras que las mujeres solo estamos presentes en el 22,4% de las informaciones. El estudio detalla que la presencia de mujeres es absolutamente minoritaria tanto en las noticias consideradas principales (solo el 26%), como en las secundarias (el 15,7%), es decir, siempre. Esta representación sesgada de las mujeres también aparece con contundencia cuando se estudia la temática de las informaciones. Según el estudio del GESOP, las mujeres tenemos más posibilidades de ser noticia en temáticas como cultura (38,9%) y sociedad (33,3%), pero muy pocas de ganarnos un titular en secciones tradicionalmente consideradas importantes como son internacional (17%), economía (0%) o política (23,1%). Lo mismo ocurre si miramos las informaciones sobre ámbitos pensados ​​en masculino, que no quiere decir masculinizados. Las mujeres solo representamos el 3,2% de las noticias de deportes.

El estudio demuestra cómo la aparición de las mujeres en las noticias, sea cual sea la sección, sigue muy por debajo del 51% que correspondería y que los medios continúan trabajando con unos estereotipos discriminatorios que deberían ser desterrados aunque sólo fuera para cumplir las legislaciones internacional y nacional. Y es que las mujeres no solo no aparecemos en las portadas de la prensa, sino que solo somos protagonistas del 25% de las noticias que se publican y no llegamos al 20% del total de las opiniones. Es más, la presencia de la mujer solo fue mayoritaria el día 8, Día Internacional de las Mujeres, con un 90% de representación femenina en las noticias. Pero es que las mujeres existimos más allá del 8 de marzo o del 25 de noviembre, por mucho que se insista en ocultar esta realidad.

Datos como estos, que por desgracia no nos sorprenden, son una muestra evidente del periodismo machista que se sigue haciendo. Un periodismo que, de manera insistente, margina las experiencias femeninas del relato informativo. Sabemos que esto no ocurre solo en Catalunya porque la mirada androcéntrica de los medios es, desgraciadamente, general en todo el mundo. Y, evidentemente, la sobrerrepresentación masculina (también) en nuestros periódicos no es fruto del azar, ni de ningún accidente: es el resultado de todo un sistema y de una ideología que sigue otorgando unos privilegios a una mitad de la población y discriminando al resto. Asimismo, esta sobrerrepresentación no es inofensiva, ni mucho menos, ya que refuerza y ​​perpetúa las discriminaciones y las violencias que sufrimos las mujeres por el hecho de ser mujeres. Para conseguir llegar a una igualdad de oportunidades real y superar finalmente la pantalla de una igualdad que es solo formal, hay que acabar con este esquema mental machista que impera, todavía hoy, en nuestros medios. Un esquema donde, por defecto, el hombre siempre es quien hace, quien sabe, quien opina, quien manda o quien decide, y la mujer apenas existe.

Invisibilizar a las mujeres borrándonos del mapa informativo es un mecanismo más para hacernos entender, ya desde pequeñas, qué es lo que se espera de nosotras. De dejarnos claro que ni el poder ni nada de lo que pasa en el planeta es cosa nuestra, que no nos pertenece. Que más que sujetos, de lo que se trata es que seamos objetos. Un mecanismo que, como sabemos, se completa con un tratamiento estereotipado y sexista de las noticias, a causa de una escandalosa falta de perspectiva de género.

Los medios tienen una enorme responsabilidad social como constructores de realidades y de imaginarios colectivos, que son los que al final acaban determinando nuestro lugar el mundo. Y es por eso que hay que pedirles que nos traten como lo que somos, como ciudadanas de pleno derecho y sujetas activas. Si queremos avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria donde tengan cabida todas las personas con todos los derechos, más allá de su género, orientación sexual, raza o clase, hay que avanzar hacia una información con perspectiva de género que lo único que hace (por mucho que parezca revolucionario) es no discriminar a la mitad de la población. Y a eso nosotras lo llamamos periodismo de calidad.

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