Somos una Europa acogedora

En verano del 2015, en Dinamarca, Lisbeth Zornig Anderson ofreció un café a una familia de seis personas. Eran parte de los miles de refugiados que marchaban desde ese país hacia Suecia buscando condiciones más favorables, y aunque Anderson les ofreció también alojamiento, le aceptaron el café pero señalaron su preocupación por llegar a Suecia lo antes posible. Lisbeth y su marido los acercaron a la estación de tren y les compraron los billetes. En septiembre de ese mismo año, la pareja fue condenada a una multa de 45.000 coronas danesas (6.000 euros) por tráfico de personas.

Muslima, después de una odisea desde su Afganistán natal con cuatro de sus 10 hijos, llegó a la frontera entre Serbia y Croacia con la intención de solicitar asilo. La policía croata de fronteras, lejos de atender su petición de asilo (como recoge el Derecho Internacional y obliga la Convención de Ginebra de 1951 y la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea), la obligaron a volver a Serbia, en medio de la noche, por las vías del tren. En este retorno obligado, un tren arrolló y mató a su hija Medina, de seis años.

Y seguro que también les suenan los casos de la activista Helena Maleno, los bomberos sevillanos de Proem-Aid o la retención del barco de rescate de OpenArms.

Por desgracia, no se trata de casos aislados. La legislación europea no aclara la diferencia entre tráfico o contrabando de personas y asistencia humanitaria, y la mitad de los estados miembros lo aprovecha para actuar como lo hicieron Dinamarca y Croacia, entre otros.

Actualmente, en la UE se están infringiendo tanto leyes comunitarias como internacionales en el campo de la protección de derechos. Hay casos de trato inhumano por parte de fuerzas de seguridad fronterizas que no sólo no proporcionan la debida asistencia a las personas que buscan refugio, sino que vulneran sus derechos básicos. Los estados europeos no están cumpliendo con sus obligaciones legales y dificultan, además, que prosperen las iniciativas ciudadanas que pretenden ayudar o, simplemente, tratar de forma humana a las personas que huyen de sus hogares.

Alzar la voz para señalar que no queremos ser testigos silenciosos de estos abusos y vulneraciones es el objetivo de We are a Welcoming Europe. Cerca de 200 asociaciones europeas de defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas y, en general, de los derechos humanos, hemos puesto en marcha la primera Iniciativa Ciudadana Europea sobre asilo y refugio. Buscamos con ella cambiar la legislación comunitaria y reclamamos que no se criminalice la solidaridad, que se promuevan vías seguras de entrada y que se garantice el acceso a la Justicia de todas aquellas personas que sufren explotación o abusos.

Bajo el lema Somos una Europa acogedora: ¡dejadnos ayudar! (#WelcomingEurope), la Iniciativa Ciudadana Europea es una herramienta de democracia directa legalmente vinculante para la Unión. Si un millón de ciudadanos y ciudadanas europeas de al menos siete estados miembros firman la petición en un plazo de un año (antes de febrero de 2019), se presentará ante el Parlamento Europeo, que estará obligado a debatir sobre el tema.

#WelcomingEurope no es una iniciativa excesivamente ambiciosa: de hecho, sólo propone reformas legislativas concretas que están dentro del marco legal europeo y que son viables. No es la panacea para todos los retos de las políticas de asilo en la Unión Europea, pero sí busca ofrecer soluciones a los asuntos clave citados más arriba. Se pretende con ello crear una sociedad más integrada, donde el compromiso civil con el estricto cumplimiento de los derechos humanos sea promovido y no castigado.

#WelcomingEurope quiere ser la voz conjunta de todos aquellos ciudadanos y ciudadanas de la Unión Europea que queremos expresar nuestro rechazo a las vulneraciones de derechos; y ¡queremos avanzar en propuestas legislativas que puedan cambiar las cosas!

Si quieres sumarte y reclamar que somos una Europa acogedora, puedes firmar aquí: https://www.weareawelcomingeurope.eu/es/  

Primeras entidades que se han sumado a la campaña de recogida de firmas:

Associació Catalana Universitats Públiques (ACUP), BeWorld, Casa Nostra Casa Vostra, Federación SOS Racismo, Fons Català de Cooperació, Fundació Catalunya Europa, Fundació Migra Studium, Fundació Salut i Familia, Fundipau, Instrategies Think & Do, Plataforma Refugiats Sant Quirze, Stop Mare Mortum, Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo, Movimiento por la Paz (MPDL), Servicio Jesuita a Migrantes, Sick of Waiting…

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