Sanidad: recuperar lo perdido para reformar el futuro

La sanidad supone una parte importante del gasto público de nuestro país, sin embargo rara vez centra el discurso o las propuestas electorales de los principales partidos políticos. Probablemente, la principal causa para esto sea la dificultad de estructurar un discurso técnico, suficientemente explicativo de cara a la población y que no pueda ser utilizado por otros partidos como arma arrojadiza.

El diagnóstico sanitario de nuestro país en la última legislatura nos muestra un gasto sanitario que ha disminuido en 9.000 millones de euros, modificaciones del modelo de cobertura sanitaria, rescatando el concepto de “asegurado” y excluyendo a algún grupo de población, y una apresurada toma de medidas de importancia en las últimas semanas de legislatura como la desgravación fiscal de los seguros sanitarios privados, el acuerdo con Farmaindustria para ligar gasto farmacéutico y Producto Interior Bruto o la creación de una agencia estatal de investigación, aspectos cuya magnitud habría precisado de una elaboración y aprobación más consensuada y menos apresurada.

Ante este diagnóstico, y con esos 9.000 millones de euros restados a la sanidad en estos años, los partidos se enfrentan con sus propuestas a cuatro aspectos fundamentales que determinarán la sostenibilidad del sistema sanitario en los próximos 10 años (más allá de una legislatura):

  1. La capacidad de darle a la salud pública un poder central en la prevención de enfermedades y promoción de la salud, así como impregnar todos los ámbitos de una visión de Salud en Todas las Políticas.
  2. La gestión de profesionales de acuerdo a competencias específicas y no tanto a sus  titulaciones; la desafección por parte de los profesionales que trabajan en ellos ha sido una constante en estos años, y revertir este descontento es fundamental para aunar esfuerzos que favorezcan el desarrollo de políticas complejas.
  3. El cambio de patrón demográfico-epidemiológico es un hecho y los sistemas sanitarios deben estructurarse para atender a personas con patologías crónicas, múltiples y con un importante peso de sus condicionantes sociales.
  4. Si se lleva a cabo una refinanciación del sistema, ésta no puede servir para repetir errores del pasado, sino que ha de tener la capacidad de adecuar el sistema a las necesidades de la población actual y los retos que impone un escenario sanitario distinto al existente cuando se diseñó el sistema.

La sanidad no será, probablemente, la que determine el signo del voto de la mayoría de la población, sin embargo las políticas en este ámbito sí que tendrán la capacidad para determinar la bondad del próximo gobierno.

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