Salamanca sí lo presta

Reza un lema antiguo Quod natura non dat, Salmantica non praestat (Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta). Este tópico, como otros muy discutibles (El saber no ocupa lugar, por ejemplo), merece ser desmentido al menos por dos razones: la primera, porque creemos en la educación inclusiva, que es uno de los objetivos de desarrollo sostenible de nuestro tiempo; y segunda, porque defendemos un concepto de inteligencia más centrado en el esfuerzo personal que en el talento genético.

Así como en las universidades debemos propiciar la formación de quienes se acerquen a nuestras aulas, igualmente hemos de asumir entre nuestras tareas el compromiso con el progreso de los territorios que nos circundan. En realidad, siempre lo hemos hecho, por supuesto comenzando por los más cercanos, los que nos albergan, pero incluyendo asimismo otros espacios a los que nos unen lazos académicos, históricos, culturales o de cualquier tipo.

El desarrollo es sin duda un cometido de la Universidad, aunque no se enfatice entre las misiones clásicas que se nos asignan. Docencia e investigación completan un binomio de cometidos, añadiéndose en ocasiones la extensión, la transferencia de conocimiento o las relaciones con las empresas. Sin embargo, algunas opiniones respetables descartan la necesidad de involucrarse más allá de las tareas básicas; dudan sobre la conveniencia de hacerlo.

[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

No es éste el caso de Salamanca. Desde su creación en 1218 hasta hoy siempre ha sido un fulcro (“académica palanca”, rezaba Unamuno) de transformación del espacio. Sólo se puede concebir la ciudad del Tormes teniendo en cuenta el dato de sus casi 40.000 estudiantes, entre las dos universidades. La economía de servicios y muchas otras iniciativas toman su sustento de la Universidad, incrementándose o reduciéndose en paralelo a aquélla.

Un estudio reciente apreció el efecto multiplicador de sextuplicar la riqueza generada por cada euro invertido en el estudio. La iniciativa del Consejo Social de medir el impacto económico de la Universidad demostró tanto alcance sobre el entorno como el producido por algunas de las mayores empresas. El virtual efecto de la no-Universidad sería devastador sobre el territorio; tanto en su producto interior como en la población y las iniciativas.

Pero no es suficiente la existencia de estudios superiores, unidos a líneas de investigación, para contribuir realmente al crecimiento de los buenos indicadores. Se precisa una estrategia deliberada y bien orientada con el fin de potenciar las capacidades y ventajas comparativas de cada entorno. La planificación regional inteligente habría de sumar a las universidades como actores fundamentales, mejorando resultados.

En el caso de Salamanca, por supuesto las industrias culturales son seña y marca de una tradición humanista multisecular. Muy equivocados están quienes consideran las letras desconectadas de la iniciativa emprendedora. Igual que las ciencias, las humanidades pueden generar recursos y oportunidades de colaboración con empresas. Grupos de trabajo en la Universidad de Salamanca lo demuestran sumando ideas con excelentes resultados.

La transferencia de conocimiento, sin embargo, es la principal clave de alineamiento con el desarrollo. La comunicación directa entre investigadores y emprendedores permite identificar oportunidades (y medios) en áreas de particular interés. En nuestro caso, por ejemplo, el sector agroalimentario, una de las principales oportunidades de luchar contra la despoblación en la España vacía mediante la atracción de jóvenes hacia las industrias agrícolas y ganaderas.

En este sector, creamos valor mediante el I+D+i. Para ello estamos impulsando una serie de programas, incluyendo colaboraciones directas con empresas. Así, pertenecemos al cluster de la industria agroalimentaria innovadora Vitartis, cuyos objetivos son la mejora de la competitividad mediante la formación y la transferencia de conocimiento. Aglutina grandes empresas, pymes, centros tecnológicos y universidades de Castilla y León.

También participamos en el proyecto Innpacto Propan para la obtención de productos de panificación innovadores mediante el desarrollo de nuevas levaduras panaderas y de líneas de alta calidad del nuevo cereal tritordeum; el proyecto Innostarpan, sobre nuevos productos industriales de panificación a través del desarrollo de nuevos starters y harinas innovadoras de alta calidad; y el proyecto Innpacto Enriquecimiento.

Varios grupos destacados desarrollan, por la vía del artículo 83 de la Ley Orgánica Universitaria (sobre colaboración con otras entidades o personas físicas) trabajos para el sector agropecuario. Así, el grupo de Investigación en Polifenoles ha suscrito contratos con bodegas. El grupo de Interacciones Planta Organismo ha firmado múltiples contratos con empresas como Mirat Fertilizantes, Iberfol y MealFood. El grupo de Tecnología de Alimentos colabora con la Asociación Chorizo Zamorano o la empresa Carnes Barbero. Y el grupo Tidop colabora con la Confederación Hidrográfica del Duero.

Otros proyectos destacados son los siguientes: Poctep Iberphenol, red cooperativa de investigación en el ámbito de polifenoles y sus aplicaciones industriales; Poctep Symbiosis, para el aprovechamiento de residuos agrícolas y ganaderos propios de la explotación para producir gas de manera sostenible. En este año 2018, colaboramos con la Diputación Provincial para ofrecer soluciones tecnológicas al sector primario, con una financiación de alrededor de 500.000 euros. A esta colaboración se suma la participación en las últimas ediciones de Salamaq, la Feria del Sector Agropecuario de Salamanca.

Son muchas las líneas de investigación desarrolladas sobre cuestiones relacionadas con nuestro entorno: gestión de la dehesa, biofertilizantes; caracterización de legumbre; introducción de nuevos cultivos; mejoras en la alimentación y en el rendimiento del ganado; automatización de procesos en granjas; estudios genéticos de razas de animales; mejora de calidad de miel; control de patologías animales; relación suelo/calidad del vino; aplicaciones de inteligencia artificial a la agricultura y ganadería; gestión de riegos o selección de levaduras vínicas autóctonas

El Instituto Hispano-Luso de Investigaciones Agrarias (Ciale) agrupa y fomenta numerosas actividades investigadoras y formativas en las distintas áreas de conocimiento relacionadas con la Agricultura y la Agronomía. Sus objetivos se centran en las investigaciones de I+D agrario dentro de los ámbitos de la biodiversidad, mejora genética, producción vegetal, sanidad vegetal, recursos hídricos, etcétera. Son muchos los grupos de investigación que están trabajando en el marco de este instituto: genética; fitopatología y control biológico; paredes celulares y crecimiento vegetal; interacciones mutualistas; fisiología y señalización hormonal en plantas; palinología y conservación vegetal.

Las relaciones con la empresa se canalizan en la Universidad de Salamanca a través de todas estas iniciativas, destacando también los proyectos del Instituto Multidisciplinar de Empresa (IME), que impulsa un máster en Gestión de Empresas Agroalimentarias. Creemos de verdad en las ventajas del trabajo en común con las iniciativas de generación de riqueza de nuestro entorno. Gracias a todas estos proyectos investigadores y docentes realizamos nuestra tercera función, que es contribuir a dinamizar los territorios, aprovechando y fortaleciendo las capacidades de su propia naturaleza.

Autoría

Patrocinado por:

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.