El “regalo” de Navidad de la Comisión Europea para Polonia

La Comisión Europea acaba de hacer un anuncio histórico. Después de intentar dialogar con el gobierno de Polonia sobre sus reformas en el ámbito judicial, la Comisión considera como frustrados esos intentos e insta al Consejo Europeo que se inicie, por primera vez en la historia, el procedimiento del artículo 7(1) del Tratado de la UE. En otras palabras, desde la Comisión, se ha llegado a la conclusión de que actualmente en Polonia existe un riesgo claro de violación grave de los valores fundamentales de la Unión que se recogen en el artículo 2 del Tratado, en particular en lo referido al Estado de Derecho. Dejando de lado cuestiones formales sobre el procedimiento que se esboza en el artículo 7, ¿qué efecto puede tener ese anuncio sobre la opinión pública de Polonia?

Una mirada rápida a los medios de comunicación revela que el tema ocupa todas las portadas del país, pero existen básicamente dos relatos contradictorios sobre el anuncio de la Comisión. Por una parte, los medios públicos controlados por el gobierno de Ley y Justicia (PiS – por sus siglas en polaco) presentan el anuncio de hoy como una venganza política, sin motivos legales aparentes, otro intento más de injerencia en la soberanía del país por parte de las oscuras élites cosmopolitas de Bruselas. La portavoz del partido de gobierno nos intenta convencer de que Polonia sigue siendo un país perfectamente democrático, de hecho, el gobierno polaco está protegiendo la seguridad de sus ciudadanos y defiende no sólo la soberanía de Polonia, sino la de todos los estados miembros de la UE. No habrá sanciones, no hay motivos para ello, y el anuncio de hoy es el resultado de una coalición en contra de Polonia entre los partidos de la oposición y los burócratas de la UE, resume la posición del gobierno la televisión pública polaca.

Por otra parte, en los medios privados de oposición, se mezcla cierta satisfacción por el posible castigo a los excesos del gobierno de PiS con lamentaciones sobre sus efectos para el país. Es interesante que el conflicto se presente en términos de identidad – puede que este sea el último paso hacia el Este, reflexiona un periodista de Gazeta Wyborcza, mientras que su colega se pregunta si Polonia sigue siendo un país europeo. Otros se lamentan que Polonia de Kaczyński es una broma, un paria de Europa. Polonia ha perdido su posición de líder y su reputación en Europa, dice el Presidente de Consejo Europeo, Donald Tusk en una entrevista para el canal privado TVN24 (recientemente multado por retransmitir las protestas en contra de la reforma del Tribunal Constitucional). El contraste de estas reacciones con la de los medios públicos es la imagen perfecta de la polarización que existe hoy en día en Polonia. Los votantes de PiS se muestran satisfechos con como Polonia “se levanta, después de haber estado de rodillas”, mientras que la otra mitad del país sigue con preocupación lo que está ocurriendo, pero la oposición política está a la deriva y carece de plan de acción.

Dada la polarización social y la utilización de los medios públicos como elemento de propaganda acrítica del gobierno, la posibilidad de la “opción nuclear” contra Polonia y el impacto de las posibles sanciones contra el país es un asunto controvertido. Por una parte, la acción de la UE se puede considerar como una defensa de los ciudadanos polacos frente a las tendencias autoritarias del gobierno y un posible impulso para la fragmentada oposición. Pero, a la vez, cualquier conflicto entre el gobierno polaco y la Unión Europea, será utilizado políticamente por PiS y se presentará en la propaganda de los medios públicos como una venganza, una acción intencionada para humillar a los polacos que nunca han llegado a ser ciudadanos de primera de la Unión. Esto podría erosionar el apoyo a las instituciones de la UE entre la población, sobre todo si se materializa algún tipo de impacto económico.

Según sondeos recientes, la opinión pública en Polonia sigue siendo bastante favorable a la UE, la mitad de los polacos tiene una visión positiva de la UE (10 puntos por encima de la media europea) y tan sólo un 13% tiene una imagen negativa (la media de la UE está en 21%), mientras que el 36% mantiene una imagen neutral de la Unión (el último Eurobarómetro de noviembre del 2017). Pero, según los mismos datos, los polacos se muestran reticentes cuando se les pregunta por políticas claves como la Unión Monetaria y Económica (57% en contra) o una política común migratoria (43% en contra). Por tanto, a pesar del aparente Euro-optimismo existe un potencial entre la población para una movilización en sentido euroescéptico y un enfrentamiento con las instituciones de la UE podría contribuir a ello.

Pero podría también haber una buena noticia. Si el procedimiento del artículo 7 sigue adelante y se llega a la votación en el seno del Consejo Europeo, son los países miembros los que tendrían que posicionarse sobre la cuestión. Entonces, quizás ya no sería tan fácil para el gobierno de PiS echar la culpa a las elites anónimas de Bruselas y su conspiración contra los polacos, sobre todo si se posicionan sobre el asunto los países miembros de la región. En cualquier caso, estamos ante una batalla por el alma europea del país que se dará en los próximos meses y en la que el gobierno polaco no dudará en utilizar la baza de la propaganda en los medios públicos en contra de la UE, como ha venido haciendo hasta ahora.

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