Que no cunda el pánico

La evolución reciente de nuestra economía nos ha traído algunas malas noticias vinculadas sobre todo con el sector exterior, en el que una desaceleración del turismo, el incremento de los precios del petróleo y la desaceleración del crecimiento y el comercio internacionales han dejado alguna mella en la ya conocida tendencia de la economía española.

Además, las incertidumbres políticas de momento, incluyendo el Gobierno populista en Italia, las incertidumbres del Brexit o los problemas del Gobierno en coalición de Alemania, han afectado a la percepción del riesgo de los inversores, que, como ya viene siendo habitual, se ha trasladado de manera desigual entre los países del centro y la periferia de la eurozona.

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De esta manera, y con la expectativa del fin del ‘Quantitative Easing’ (QE), los tipos de toda la deuda europea están subiendo; incluyendo, cómo no, los españoles. No hemos tardado en identificar esta situación con la propia inestabilidad política de un Gobierno que, pese a estar comprometido como el que más con la construcción europea y la estabilidad de la zona euro, está encontrando no pocos obstáculos en su camino para aprobar los Presupuestos.

Fuente: Infobolsa.

Pero no debe cundir el pánico. La evolución de nuestra prima de riesgo a lo largo del último año ha sido una montaña rusa debido a dos fenómenos externos: las dificultades de formar Gobierno en Alemania -que incrementaron su ‘riesgo país’ y, por lo tanto, redujeron el diferencial de España con el bono alemán-, cuyos efectos se notaron de enero a marzo, y la entrada de los populistas en Italia en mayo, que disparó todas las primas de riesgo del sur de la eurozona. Sacando estos acontecimientos, la evolución promedio de nuestra prima de riesgo no difiere en gran medida del de 2017, un año que toda la actual oposición calificaría como bueno para la economía española.

No hay, por lo tanto, nada por lo que alarmarse de momento. España paga más interés por su deuda pública por un conjunto de factores en los que la incertidumbre interna no ocupa la principal posición. Hay que evitar el alarmismo y, mucho más importante, dejar de analizar una evolución desfavorable del contexto internacional como si fuera responsabilidad única de Pedro Sánchez.

 

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