El ‘procés’ costó a Cataluña una décima del PIB en octubre

A medida que pasan los días, tanto el INE como otros institutos de estadística van ofreciendo datos sobre el comportamiento de la economía española, así como el de las regionales en el corto plazo. Como es lógico, este año la expectación es de lo más comprensible, pues si existe un ejercicio interesante en estos momentos es sin duda valorar qué consecuencias económicas han podido tener los hechos acaecidos durante octubre en Cataluña. Aunque aún no existe demasiada información, sí es posible ir ya valorando dichos efectos, aunque siempre, claro está, con toda la rigurosidad y prudencia que sean posibles.

La materia prima de los que nos dedicamos al análisis de coyuntura son los indicadores económicos de alta frecuencia. Por alta frecuencia me refiero a aquellos publicados cada mes o, como mucho, cada trimestre. Los hay a cientos y van ofreciendo información parcial sobre algunas parcelas de la economía de un país, región o provincia. En este caso, por ejemplo, y a estas alturas del mes de diciembre, tenemos información sobre el número de viajeros alojados y las pernoctaciones realizadas en los establecimientos hoteleros y turísticos. Sabemos de qué cuantía fue la producción industrial y si los comercios vendieron más o menos artículos. También conocemos las afiliaciones a la Seguridad Social y el número de desempleados registrados durante dicho mes.

Pasear a través de estos indicadores ofrece, como he dicho, una imagen parcial de cada parcela que cada uno de ellos representa. Sin embargo, resulta de utilidad sintetizar la información que ofrece cada uno de ellos de una forma ordenada y coherente; es decir, resumirla para que, en la medida de lo posible, podamos dibujar un paisaje agregado de la evolución de la actividad económica durante un determinado período de tiempo. Sintetizar esta información nos permite diseñar comparaciones dentro de la evolución económica tanto en el tiempo -comparando unos meses con otros- como geográficamente, comparando, por ejemplo, Cataluña con España.

Este es el ejercicio que he realizado gracias a la ayuda de un grupo de alumnos del Grado de Análisis de Económico de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, concretamente de la asignatura Coyuntura y Predicción. Con mi dirección, estos alumnos (Mercedes Butelo López, Manuel Medina Magro, Odra Quesada Campos y Marcos Robles Velázquez) han diseñado un indicador sintético con los indicadores mencionados, así como realizado una mensualización del PIB trimestral catalán publicado por Idescat, la oficina estadística de la Generalitat catalana, estimando proyecciones para el mes de octubre. Ambos ejercicios, cimentados en metodologías específicas, permiten obtener un resumen coherente de toda la información disponible a partir de cada indicador, de tal manera que podemos ofrecer un discurso global de la situación económica superior a un ejercicio que se limite a construir comentarios parciales, que sería lo que permitiría el análisis individualizado de cada uno de los indicadores.

En primer lugar, hemos estimado un indicador sintético. Para el que desconozca esta metodología, intuitivamente debe pensar en una media de indicadores, aunque ponderada por la relevancia que cada uno tiene a la hora de explicar el ciclo económico de una región o país. En nuestro caso, este indicador es una especie de media ponderada de los indicadores comentados en el segundo párrafo de este post. Todos están corregidos respecto a la  estacionalidad y el efecto calendario. Conseguimos así explicar el comportamiento cíclico español a un 93%, mientras que explicamos el 87% del catalán, lo que nos permite una cierta seguridad en el análisis que proponemos.

La Figura 1 muestra el crecimiento del indicador sintético para España y Cataluña en términos interanuales (izquierda) e intermensuales (derecha). Como pueden observar, el crecimiento de Cataluña es muy semejante al de España aunque, como es normal, posee una mayor dispersión al ser una economía de menor tamaño. En todo caso, el ciclo económico es prácticamente igual en ambas economías, salvo por pequeñas desviaciones observadas en determinados momentos.

El último dato estimado, el del mes de octubre de 2017, es el que nos congrega aquí. En ambos gráficos, pero en especial en el del crecimiento intermensual, se observa que Cataluña ajustó su actividad de un modo más intenso que en el conjunto de España. En todo caso, como puede observarse a lo largo de la serie, este tipo de ajustes no suelen ser extraordinarios, produciéndose desviaciones de esta magnitud entre ambos indicadores cada no muchos meses. Sin embargo, en este caso, y de nuevo con toda la prudencia posible y dada la información disponible, podemos argumentar que este ajuste más intenso en la economía regional pudo deberse a la inestabilidad institucional de este mes en concreto. El siguiente gráfico nos da algunas pistas.

En la Figura 2 se muestra qué indicadores de los usados para la construcción del sintético aportan más y cuánto a este ajuste en el mes de octubre. De ambos ejercicios queda claro lo siguiente: en primer lugar, el mayor ajuste vino vía comercio, que en ambas mediciones aporta negativamente y con mayor intensidad que el resto de indicadores. Le sigue el turismo, mientras que el resto de indicadores resta crecimiento intermensual pero en términos interanuales aún lo hacen en positivo, aunque con un ligero debilitamiento. Ess el caso del empleo.

Con esta información podemos, hasta el momento, argumentar que en el mes de octubre la economía catalana tuvo un comportamiento relativamente peor que la española. y que vino especialmente a través de las ventas de los comercios, así como del turismo. El resto, aunque aportó su grano de arena, influyó en menor medida.

En segundo lugar,  hemos querido valorar en términos coherentes con la Contabilidad Trimestral de Cataluña cuánto fue el crecimiento del mes de octubre en Cataluña. Aunque somos renuentes a  dar cuantificar el coste de la inestabilidad política del mes de octubre, sabemos muy bien que dar una cifra, un titular, facilita la comprensión de lo que se está midiendo.

Así pues, mediante técnicas de distribución usuales en las oficinas de estimación de cuentas económicas, hemos mensualizado el PIB trimestral que el Idescat  estima cada tres meses para la economía catalana. Esta mensualización, o reparto del dato trimestral en cada uno de los tres meses que componen cada uno de ellos, se realiza mediante la metodología propuesta por Gregory C. Chow y An-loh Lin, usando de apoyo los mismos indicadores presentados en el ejercicio anterior. Además, esta metodología nos permite no solo repartir el dato de cada uno de los trimestres para los cuáles el Idescat ya ofrece una cifra sino proyectar o extrapolar, además, una estimación hasta el último mes para el cuál tenemos información.

El resultado lo tienen en el siguiente gráfico. En él pueden observar la tasa de crecimiento del PIB en términos intermensuales para cada mes representado (lo que aumenta en un mes respecto al inmediatamente anterior). La zona no sombreada no son estimaciones, sino repartos, por lo que la media (geométrica) de los crecimientos mensuales de los correspondientes a un trimestre en particular se aproximaría al dato estimado por la oficina estadística de la Generalitat de Cataluña. La zona sombreada es la que hemos estimado en función de los indicadores anteriores. Así, para el tercer trimestre de 2017, la economía catalana pudo crecer alrededor de un 0,8% intertrimestral (*), muy similar a lo que creció la economía española. En octubre, sin embargo, el crecimiento intermensual se situaría sobre el 0,14%, que en el caso en que se mantuviera en el resto del trimestre, nos daría un crecimiento del último trimestre del año en Cataluña de entre el 0,4% y el 0,5%.

Si anualizamos este crecimiento para ver cuánto estaría creciendo la economía catalana comparada con la española en virtud de nuestras estimaciones obtenemos lo que se observa en el siguiente gráfico. Como se puede comprobar, hasta el tercer trimestre la economía catalana mostraba una tendencia creciente en la tasa de crecimiento, muy posiblemente alcanzando el 3,2%. Sin embargo, si durante el resto del trimestre la economía regional creciera al mismo ritmo que en octubre, el crecimiento interanual sería del 3,1%, tres décimas inferior al estimado para este mismo trimestre en el caso en el que la economía catalana hubiera mantenido la misma tendencia que la mostrada a finales de verano (3,4%).

Podríamos dar así una cifra sobre el efecto del procés asumiendo la relación directa planteada: tres décimas de crecimiento en el cuarto trimestre de 2017. No parece mucho, y desde luego no lo es. Pero, además, estas tres décimas anualizadas corresponden a la hipótesis de que noviembre y diciembre van a ser meses malos, al igual que lo pudo ser octubre. Asumiendo que no lo fueran, el coste sería el menor crecimiento esperado sólo para el mes de octubre: poco más de una décima de crecimiento en PIB.  

En nuestro caso, nuestra estimación preferida está más cerca de una décima que de las tres. En primer lugar, porque si asumimos que el menor crecimiento vino motivado por el recrudecimiento del procés durante dicho mes, este se desactivó a principios de noviembre, por lo que una parte importante de la incertidumbre pudo desaparecer entonces. Tanto el comercio como el turismo podrían volver a la normalidad y corregir parte de la caída del primer mes del último trimestre de 2017. En segundo lugar, porque siempre debemos considerar que pueden haber existido otros factores determinantes que hayan podido ser puntuales y que no se repetirán. En este caso, la conclusión es la misma que la anterior. Es factible considerar que sus efectos fueron puntuales y las consecuencias económicas muy concentradas en el tiempo.

En resumen, la economía catalana parece haber sufrido un cierto revés durante el pasado mes de octubre, con un comportamiento relativamente peor que en el resto de España. Aunque, de nuevo, no tenemos medios para asegurar una relación unívoca y exacta entre esta evidencia y la inestabilidad política, que este peor comportamiento se haya centrado en el comercio y el turismo nos hace pensar en una cierta relación entre ambos hechos. En todo caso, asumimos que este efecto es puntual, en la medida en que no se repitan los episodios experimentados en dicho mes y, de momento, muy moderado. Todo ello, desde luego, independientemente de lo que ocurra a partir del 21-D y de la hoja de ruta que marque el nuevo Govern. Como siempre he dicho, una cosa es el corto plazo, los efectos de un shock, y otra lo corrosiva que pueda ser una incertidumbre en el largo plazo. Como el movimiento de los continentes, los efectos de una continua incertidumbre en una economía pueden muchas veces no ser perceptibles, observables en mediciones en el corto plazo (como es el realizado en este ejercicio), pero sí lo serían en el largo. Todo se verá.

(*) En el momento de la elaboración de este análisis, el Idescat no había publicado aún la estimación del III trimestre. El pasado viernes 15 de diciembre se publicó dicha estimación, con un crecimiento intertrimestral del 0,8%, y que no modifica, al ser el previsto por el modelo presentado arriba, las conclusiones del análisis.

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