Precisiones sobre la propuesta Ciudadanos contra la precariedad laboral

El otro día escribí un post en este mismo foro en el que compartía unas reflexiones sobre el resumen de la propuesta registrada por Ciudadanos para acabar con la precariedad laboral. Si bien dicha propuesta exhibía algunos aspectos positivos que ya mencionaba en mi entrada anterior, es cierto que carecía de precisión en algunos puntos a mi juicio muy importantes, y así lo destaqué en dicha entrada. Sin embargo, tras su publicación (y no antes), he podido acceder a la Proposición de Ley de Lucha contra la Precariedad Laboral, que es un documento mucho más preciso, articulado y completo en el que, por cierto, la mayoría de las reflexiones que expresé en mi entrada anterior están reflejadas. Como creo que una sociedad avanza siempre que se imponga el buen debate, y éste nace a partir del análisis bien documentado, me ha parecido pertinente escribir esta nueva entrada, que Agenda Pública se ha prestado amablemente a publicar, para poder actualizar mis reflexiones anteriores a la luz de este documento del que yo no dispuse, desafortunadamente, al escribir mi texto anterior.

La primera reflexión se refería a la necesidad de incrementar sustancialmente la seguridad jurídica de los contratos indefinidos. Es una condición necesaria y no suficientemente entendida, en mi opinión, para que ante una igualación en el coste de despido de los contratos temporales con los indefinidos, no se siga recurriendo a la contratación temporal para evitar la vía judicial ante un despido. Esta vía judicial tiene menos sentido cuanta menor probabilidad tiene de progresar, y esto se produce cuánto más claras, transparentes y verificables son las causas económicas, técnicas y productivas que se pueden argumentar al optar por un despido objetivo. En este sentido, los artículos Nueve y Diez de la Proposición de Ley registrada por Ciudadanos sí que avanzan hacia esa definición más detallada, lo cual es enormemente positivo y necesario, y confío en que si prospera aporte la seguridad jurídica necesaria para que el contrato indefinido se imponga por fin como la norma al contratar. Éste sería un gran paso que hasta ahora no se ha conseguido dar, a pesar de las sucesivas reformas que, desde 2010, se han sucedido para tal fin.

Mi segunda reflexión hacía referencia a la falta de definición de la naturaleza del contrato temporal, y al igual que con mi reflexión anterior, observo positivamente que el artículo Dos de la Proposición de Ley sí recoge los supuestos bajo los cuales un contrato temporal de sustitución tiene sentido, y que básicamente recogen los supuestos habituales sobre los cuales entendemos que está justificado esta modalidad de contrato. Una vez más, la definición precisa de los supuestos bajo los cuales un tipo de contrato, en este caso el temporal, está justificado, actúa sobre la seguridad jurídica del mismo, y por tanto permite un avance hacia un funcionamiento mucho más eficiente de nuestro mercado laboral.

Una tercera reflexión se refería a la necesidad de encontrar el encaje adecuado para un contrato temporal que hoy acapara la mitad de los contratos que hoy se firman de esta modalidad, y que es el de “por circunstancias de la producción”. Como dije en mi entrada anterior, al mes se firman unos 700.000 por esta causa y atienden, básicamente, a dos circunstancias de la producción: por una parte, a la estacionalidad en la actividad de las empresas, y por otra, a picos de actividad no tanto debidos a la estacionalidad, sino al día de la semana o a ciertas horas al día donde se produce ese aumento de trabajo. Actividades del sector servicios como la hostelería y el comercio recurren sistemáticamente a este tipo de contratación temporal (extras) para hacer frente a esa mayor actividad. Si bien considero que este tipo de contratación temporal para atender a la estacionalidad pudiera encajarse adecuadamente mediante contratos indefinidos discontinuos, tengo mis dudas sobre si un contrato indefinido (a tiempo parcial) sería el encaje adecuado para hacer frente a estos picos de actividad; fundamentalmente, dada la rotación existente de la mano de obra en estos contratos.

Este proyecto de Ley no alude directamente a este tipo de contratación temporal, y creo que sería bueno abordarlo. Sería positivo que se definiera un encaje para el mismo, pues posiblemente el firmar cientos de miles de contratos al mes de esta naturaleza (por muy pocas horas) no es el procedimiento más eficiente. Pero tampoco veo claro que un contrato indefinido a tiempo parcial pudiera encajar adecuadamente para este tipo de actividad, y por eso precisamente abría el debate, y así lo dejo abierto, de si no sería posible encajar estos picos de actividad dentro de la flexibilidad interna pactada dentro de la empresa, que al menos desde fuera parece un procedimiento más eficiente.

Finalmente, la última reflexión que quisiera actualizar aquí se refiere al contrato formativo, que no lo veía reflejado en el documento analizado y que, sin embargo, sí que está presente en este proyecto de Ley, pues no se modifica su figura frente a lo anteriormente existente. El único cambio de facto, con la nueva propuesta de Ciudadanos, es que el despido conllevaría la misma indemnización que cualquier otro contrato, y que éste se extingue de modo natural al extinguirse la etapa formativa. Quisiera reivindicar aquí mi reflexión anterior, que se refiere al contrato formativo en general, y que es la propuesta de que cada individuo pudiera tener en su vida un único contrato formativo. Esto sería positivo para todos los trabajadores, especialmente los jóvenes, pues tras pasar dicha etapa formativa, delimitada en tiempo y forma, el trabajador entra en la fase laboral en la que, con la excepción de las sustituciones, la norma es la contratación indefinida y, por tanto, más estable.

Con estas líneas doy por finalizada la actualización sobre mis reflexiones anteriores. Quedan abiertos al debate otros aspectos interesantes que el proyecto de ley de Ciudadanos ha introducido, como los bonos a las empresas que menos despidan o la mochila de derechos, pero esto lo dejamos para futuras y (esperemos que) constructivas discusiones y aportaciones. También veo ya abierto el debate por la introducción del “despido por causa de empresa”. Que todas las aportaciones sirvan para avanzar hacia un mercado laboral más eficiente.

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