Por qué fracasó el SPD

De los malos resultados del SPD en las elecciones al Bundestag de septiembre los expertos externos hacen responsable, entre otros factores, a la falta de unas estructuras de dirección claras y al escaso trabajo en equipo. Sobre la base de numerosas entrevistas y valoraciones de datos, un grupo de trabajo coordinado por el antiguo periodista del Spiegel Horand Knaup, el jefe de campaña electoral europea del SPD Michael Rüther y el experto en campañas electorales Frank Stauss, ha analizado por qué el partido obtuvo sólo un 20,5% de los votos. El informe fue presentado el 12 de junio a la presidenta del partido, Andrea Nahles.

Uno de los problemas concretos detectados fue el funcioamiento del órgano central del partido. En la Casa de Willy Brandt (sede de la central del SPD) no hubo unas estructuras claras de dirección y muy poco trabajo en equipo. La mano derecha no sabía lo que hacía la izquierda. No se puede responsabilizar a una persona de la cúpula. Además, no hubo mensajes claros. Los encargados de dar a conocerlos no sabían responder a la pregunta de cuáles eran los cinco objetivos por los que luchaba el partido. El SPD no ha resuelto sus debates internos.

El candidato, Martin Schulz, y su predecesor en la cúpula del partido, Sigmar Gabriel, no consiguieron que el SPD hiciese una campaña exitosa. La sentencia respecto a Sigmar Gabriel es aplastante: dirigió el partido entre 2009 y 2017 y es responsable, junto con el candidato Peer Steinbrück, de la mala campaña de 2013. Al SPD le ha faltado estrategia en las últimas campañas, y donde la hubo  En ambas campañas electorales al SPD le faltó estrategia, y donde la hubo Gabriel la pasó por alto. Centró sus esfuerzos en la táctica cortoplacista, tal como recoge un extenso análisis.

La nueva dirección del partido tiene que afrontar muchos retos. Acometerlos de forma seria y concentrada será un trabajo que no podrá hacer sola. Todos los miembros, a todos los niveles, deberán aportar. Algunas de las propuestas serán fáciles de realizar, otras encontrarán resistencia. La dirección y el Comité Ejecutivo del partido no pueden ignorar las críticas y se les exigirá actuar con valentía.

Éstos son los pasos a seguir:

Romper las rigideces: pensar en grupos y alas, en la izquierda parlamentaria y en el Seeheimer Kreis (corriente interna oficial del SPD que se autoproclama no dogmática y pragmática), en redes, en los reformistas de Refos y en la teoría Stamokap son puntos de vista desfasados. Detrás se esconde una concepción de la política que nadie más entiende fuera del partido y que ya no cala en la gente. El respeto en las relaciones internas, incluso cuando haya controversias, debe pasar de ser una fórmula vana a una evidencia.

La falta de responsabilidad colectiva que ha marcado los últimos años tiene que acabar. Por eso, la cúpula del partido tiene que reducirse a Presidencia y Comité Ejecutivo y redefinir y atribuir las responsabilidades. No obstante, tiene que estar claro que cada compañera y cada compañero –desde el miembro raso hasta cada integrante de la Presidencia– tiene su parte de responsabilidad en el estado del partido, en lo bueno y en lo malo.

La Casa de Willy Brandt necesita un enfoque totalmente nuevo. En primer lugar, deberá estar en condiciones de organizar campañas y no sólo fiestas conmemorativas, discusiones de estrado y otorgamiento de premios. A este objetivo se tiene que supeditar el resto. Para ello es necesaria una política de jerarquías planas, de puertas abiertas, de transmisión de conocimiento y de comunicación con confianza. El órgano central del partido tiene que convertirse en un centro de fuerza comunicativa que incluya, si es necesario, reformas técnicas en su estructura.

El órgano central del partido tiene que dar preferencia al desarrollo y estructuración del personal y a la cualificación de trabajadores y directivos. Se tienen que adoptar medidas para la salida y entrada estructurada de nuevos trabajadores.

La escuela del partido debiera reformarse e intensificarse la cooperación con la Fundación Friedrich Ebert y los organismos formativos. Los nuevos presidentes de federaciones locales y distritos deberían recibir ofertas de cualificación, al igual que los candidatos y candidatas a los parlamentos regionales, al Bundestag y al Parlamento Europeo, y esto de forma obligatoria y anticipada. Los mandatarios y mandatarias podrán recibir coaching y asesoramiento para el trabajo parlamentario si así lo desean.

Las peleas por las competencias entre los diferentes centros de poder de la Casa de Willy Brandt tienen que acabarse. Un partido que quiera ser capaz de hacer una buena campaña electoral necesita un centro estratégico normalizado y diverso.

El proceso de decisión sobre la candidatura a la Cancillería tiene que clarificarse de nuevo. La propuesta personal deberá realizarse desde la dirección del partido. En caso de que haya varios candidatos, la decisión deberá corresponder a sus miembros.  

En caso de que confluyan varias candidaturas, deberán implicarse en el desarrollo de la campaña. Los jefes de ésta deberán poder desarrollar varias.

Nueva estrategia de comunicación: es indispensable el (re)descubrimiento de una comunicación estratégica. A ello hay que añadir un/a jefe/a de comunicación de un determinado perfil y el uso exhaustivo de términos, lenguaje e imágenes. El ajuste de la agenda y el enfoque deben convertirse en asunto del día a día, independientemente de las campañas electorales. Unido a ello va indefectiblemente un giro de 360 grados en la estructura de comunicación. La coexistencia de prensa, redes sociales, segmentación, relaciones públicas, publicidad y comunicación analógica tiene que acabarse. La Casa de Willy Brandt tiene que ofrecer comunicación a todas horas. Ello es imposible sin una fuerza operativa en redes sociales debidamente equipada.

Abandonar el pragmatismo del término medio: el SPD tiene que buscar una posición y desde ella hacer política. Debe reelaborar su perfil sobre las cuestiones fundamentales de nuestro tiempo. No puede ni debe agradar a todo el electorado ni tampoco a todos los simpatizantes, porque es imposible. No hacer patente ninguna posición, para no asustar a nadie, lleva consigo perder finalmente a todo el mundo.

Coordinación estados federados-ayuntamientos: a pesar de la dramática derrota, el SPD tiene capacidad de creación en muchos ayuntamientos, en estados federados y en el Gobierno central. Las posibilidades de participación en el Ejecutivo tienen que coordinarse más estrechamente y utilizarse de forma más visible.

Cuidar las alianzas: el SPD tiene que volver a buscar pactos, y también nuevos socios para pactar. Si busca apoyos importantes para las campañas, deberá cuidar el contacto a más largo plazo y de forma más seria que antes. También son necesarias a toda costa nuevas cooperaciones con la sociedad civil. Esto se hará en todo el país, pero sobre todo en las regiones en las que el SPD ya no esté estructuralmente bien posicionado.

También dentro del partido se necesitan nuevos pactos, especialmente para las federaciones regionales, que presentan unos claros problemas estructurales. Podrá ayudar la creación de un grupo de campaña permanente. Gente entusiasta y experimentada, enviada a las federaciones regionales meses antes de las elecciones, para que éstas sean capaces de diseñar una buena campaña electoral.

Resolver los problemas de forma concreta: solucionar problemas reales tiene que cobrar una mayor importancia. Esto presupone una forma de hacer política más despierta, rápida y no convencional. El SPD sólo ganará en confianza y credibilidad si sabe ofrecer soluciones concretas a retos concretos, si desarrolla una enorme ambición y reacciona antes y con más rapidez y eficiencia a las deficiencias y dificultades.

La jefa del SPD anunció las primeras medidas en la presentación: disipar las contradicciones en -por ejemplo- la política sobre refugiados. El partido responderá de forma realista y sin resentimientos a las cuestiones pendientes. Con clara adhesión al derecho básico al asilo, pero también con una clara visión sobre lo que tenemos que hacer para imponer también nuestros principios jurídicos estatales. «No podemos dar la impresión de que uno se puede uno quedar en Alemania así como así, cuando la solicitud de asilo ha sido denegada. Sería fatal no decir esto sólo por miedo».

La política social es un tema muy importante para el SPD. Algo iría mal si «con los excelentes derechos de nuestro estado social, los afectados los ven como un obstáculo y un mangoneo cuando quieren reclamar su derecho El sistema se ha vuelto tan complejo que casi nadie lo puede entender. Esto excede a Hartz IV (el programa de prestación por desempleo que implementó Gerhard Schröder). «Por ello, nuestra respuesta debe ser mayor. Tenemos que ordenar el sistema social y configurarlo de tal forma que cumpla con su objetivo: ocuparse de la seguridad social», dijo la jefa del SPD.

A la pregunta de si tuvo alguna vez miedo de que el SPD pudiera desintegrarse como los socialistas en Francia, respondió Nahles: «¡Por supuesto! Me opongo cada día a eso. Quien no reconozca la gravedad de la situación, no ha oído las campanas». Las encuestas más recientes dan al SPD justo entre el 17% y el 19%. Por ello, el órgano central del partido debe quedar definido antes de las vacaciones de verano.

Además, el SPD quiere designar antes a sus candidatos a canciller, para estar mejor colocado para la campaña electoral. «Queremos dejar clara la candidatura al Gobierno antes y de forma más ordenada a como se hacían las cosas antes», declaró Andrea Nahles en Berlín. El SPD ha «tropezado varias veces en la misma piedra». La cuestión de la candidatura, que quedó pendiente durante mucho tiempo, ha sido un error fundamental, según recoge el informe del grupo de trabajo externo. El SPD no ha sido capaz de hacer buenas campañas electorales y no se ha podido saber a favor de qué estaba. Desde finales de 2015 Schulz estaba en boca de todos como posible candidato a canciller. «Habría sido también para él un tiempo de preparación personal y de contenido. Pero no se aprovechó”.

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1 Comentario

  1. Patxi Fernández Álvarez
    Patxi Fernández Álvarez 06-27-2018

    Perdón pero, he debido de perderme algo importante. Los problemas de SPD, según el autor, son de tipo técnico y organizativo. Tal parece que se trata de diseñar un buen equipo de “marketing”. Siendo el SPD un partido político, ¿no sería, tal vez, más importante analizar el programa y la práctica política de ese partido? ¿Los problemas organizativos y de comunicación no son un problema determinado por lo político?
    Gracias y saludos.

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