“Nuestro país tiene una muy baja recaudación en relación al PIB”

Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso. Ese es el título del pacto que PSOE y Ciudadanos cerraron ante la más tarde infructuosa investidura de Pedro Sánchez, allá por febrero de este año.

Un pacto que no consiguió sumar a otros partidos del Congreso. Estos acuerdos, como todo, no se escriben solos. Del que aquí hablamos, por ejemplo, dos figuras clave fueron Luis Garicano, por parte de Ciudadanos, y Manuel de la Rocha, por el PSOE. Los dos son Becarios de ‘la Caixa’ y dos economistas de prestigio cuya intención no es otra que aportar, en la medida de lo posible, ideas y soluciones para este país. Y trabajo hay.

La razón de contar esto es que han vuelto a sentarse en la misma mesa aunque con un objeto distinto: debatir sobre los temas que actualmente marcan la agenda social, política y económica del momento. Trump y su impacto en el mundo, la situación fiscal de España, el cumplimiento con Bruselas, las pensiones, ¿legislatura corta o larga?

Una iniciativa, de la mano de Agenda Pública, que prolonga la actividad que hace un año comenzó en Barcelona: realizar encuentros periódicos con personas de peso relacionadas con la academia o la política (o ambas), y que a partir de ahora también disfrutaremos en Madrid. Este primer desayuno-debate, que se produjo en el célebre Café Gijón, estuvo moderado por Rosa Sánchez, redactora de Economía en El Periódico de Catalunya, y al que también asistieron: Daniel Fuentes, Carlos Victoria, Fernando Gutiérrez, Pablo Gimeno Díaz de Atauri, Víctor Echevarría, Borja Barragué y Diego Beas.

Pero como los protagonistas de esta entrada son ellos, dejémosles paso. De aquí en adelante, expondremos los puntos más importantes de esa estimulante conversación. Comencemos:

1. Sobre Donald Trump.

Comenzó Luis Garicano destacando dos factores estructurales a los que nos enfrentamos como sociedad: el primero, la ausencia de “filtros”, cómo distinguir entre noticias verdaderas y falsas; el segundo, la importancia de los cambios tecnológicos y la globalización, de la dualización del mercado de trabajo.

En el caso de EE.UU. ya han aparecido análisis como éste de Fivethirtyeight -que citó- donde encuentran que la diferencia de voto a favor de Trump parece estar muy correlacionada con el porcentaje de empleos rutinarios en el condado. En aquellas zonas donde este porcentaje supera el 50% de los puestos de trabajo, la diferencia de votos a favor de Trump llega a ser de 30 puntos sobre Hillary Clinton. Luego, en primer lugar, y como apuntan en el texto original, parece que la “ansiedad económica” ha jugado un papel fundamental en la elección de Trump como presidente de los EE.UU. El miedo a perder tu trabajo porque un robot te sustituya o tu puesto lo trasladen a China parece ser determinante.

Conforme Luis terminaba su intervención, Manuel comenzaba con una pertinente reflexión. Hasta qué punto, tanto Trump como su equipo, querrán poner en marcha esa agenda de la que tanto han hablado durante la campaña: el muro en la frontera mexicana, romper el TTIP y el NAFTA, revolucionar la OTAN o introducir aranceles a China y a otros países que consideran una amenaza. Señaló que comenzar una “guerra” comercial con China podría dar lugar a una nueva espiral negativa de proteccionismos, lastrando el ya de por sí endeble crecimiento del comercio internacional desde el inicio de la crisis, que parece alejarse de la tendencia seguida desde 1990 hasta 2009 (gráfico 1). Manuel también indicó la preocupación que le genera la posición de Trump en las cuestiones de cambio climático y lo desastroso que sería que EE.UU. se retirará del Acuerdo de París sobre el Clima.

Eso vendría por la parte económica. Por la geopolítica, las preocupaciones surgieron en cuanto a los movimientos de política exterior y, en concreto, de las relaciones que EE.UU. pueda entablar con Rusia y los países de Oriente Medio. Manuel finalmente comentaba que generar nuevos conflictos en un entorno frágil como el actual podría terminar afectando los precios del petróleo, del gas y, en general, de las materias primas, algo que no sentaría bien a la recuperación europea. En dos palabras: inestabilidad y volatilidad. Sin duda, la falta de predicción y anticipación a los movimientos de Donald Trump no son buenas noticias para la economía mundial.

2. ¿Legislatura corta o larga?

Difícil de predecir.

Manuel de la Rocha señalaba que la duración de la legislatura variará en función del tipo de oposición que decida hacer el PSOE. La situación actual de los socialistas puede desembocar en dos oposiciones muy distintas. La primera opción es tratar de hacer una oposición firme pero constructiva, buscando pactos de Estado, presentando alternativas realistas e incluso derogando junto a Ciudadanos y Podemos leyes regresivas del PP. Esta opción permitiría al PSOE capitalizar los pactos alcanzados y medidas aprobadas y alargar la legislatura, huyendo del daño que podrían hacer unas elecciones anticipadas convocadas a la carta por el PP: un escenario sin poder de influencia. La segunda, menos deseable, si la debilidad da paso a la cerrazón y la podemización del PSOE, podría llevarnos a una legislatura corta marcada por el bloqueo y, finalmente, elecciones. Esta posición sería distinta de la adoptada por Ciudadanos, que según sus palabras ha optado por una “colaboración crítica”. Quizá sea más larga de lo que pensamos.

Ciudadanos, en cambio, tiene por delante un pacto que exigir, algo que el PSOE no. Y eso será lo determinante. Según Luis Garicano, el grado de cumplimiento por parte del gobierno de Mariano Rajoy de esas medidas acordadas marcará el paso. Eso sí, con unas líneas claras: un gobierno centrado en la innovación y la educación, en las medidas anti-corrupción y de regeneración, y que sea capaz de cumplir y negociar con Bruselas.

3. La situación fiscal de España y el cumplimiento con Bruselas.

Varios temas a tratar. Primero, preguntó Rosa Sánchez si era conveniente aplazar el cumplimiento del déficit de acuerdo con el Protocolo de Déficit Excesivo marcado por la Comisión Europea. En este punto coincidían en algo los dos: más recortes en las partidas fundamentales (esto es: educación, sanidad, pensiones o dependencia) no son aceptables. La disputa viene sobre cómo lograr eso, por medio de ingresos o de recorte de otros gastos, o una combinación de ambos.

Para Luis Garicano hay margen de cumplir lo acordado, con flexibilidad, por tres vías: una revisión de gasto que elimine duplicidades (diputaciones, competencias), una reforma del impuesto de sociedades que permita recaudar lo presupuestado (apuntó que los beneficios empresariales han vuelto a los niveles pre-crisis pero la recaudación sigue muy por debajo), y la lucha contra el fraude, para lo que exige sanciones penales mucho más estrictas, que en su opinión corregirían dramáticamente estos comportamientos, y un refuerzo de los inspectores de Hacienda.

“Este tema sabe Luis que fue un punto claro de discusión y diferencia en la negociación con Ciudadanos”, dijo Manuel de la Rocha.

Para empezar, indicó que una buena jugada estratégica del PSOE ante los nuevos presupuestos y el cumplimiento del déficit sería adelantarse al gobierno y presentar una alternativa presupuestaria que marque el camino por el que deberían ir si quieren contar con ellos. En cuanto al cumplimiento, su posición es clara: aumentar los ingresos del Estado, ya sea con medidas a medio-largo plazo (más inspectores, reforma fiscal integral) como a corto (esto podría ir en línea del programa del PSOE donde proponían un impuesto de sociedades mínimo del 15% para las grandes empresas o una imposición medioambiental).

El segundo punto de este bloque tiene que ver con el tamaño del Estado. Y aquí volvían a coincidir en algo: “es absurdo decir un número, hay que tener en cuenta nuestras necesidades”, dijeron.  Para Luis Garicano, por una parte, es impensable subir impuestos sin “tocar” el gasto en diputaciones o eliminar duplicidades, y defiende que el gasto público aumentará con las propias inercias de nuestra demografía. Manuel de la Rocha, sin embargo, cree que el alcance de esas medidas es muy limitado (la mayor parte de la plantilla de Diputaciones son funcionarios que habría que recolocar, apuntó). Según su visión, España debería converger, respetando los ritmos para que no ahoguen la economía, con los países de la Zona Euro tanto en ingresos como en gastos (ver gráfico 2), y señaló que el principal problema de nuestro país es una muy baja recaudación en relación al PIB comparada con nuestros vecinos.

ingresos

Como se aprecia en el gráfico inferior, la diferencia media de gastos e ingresos públicos entre España y la Zona Euro es de casi 5 y 8 puntos porcentuales, respectivamente. Si nos acercáramos a la media de nuestro entorno, ello supondría unos gastos de 60.000 millones de euros más al año y unos ingresos de 90.000 millones más, en números redondos.

4. Y, por último, pensiones.

El último punto a tratar fue el estado de las pensiones y las cuentas de la Seguridad Social. Según estimaciones de la AIReF y el plan que el gobierno envió a Bruselas, los Fondos de la Seguridad Social cerrarán este año con un déficit en el entorno del 1,7% del PIB, unos 18.000 millones. Según comentó Manuel de la Rocha, dada la evolución demográfica en las próximas tres décadas, el control del déficit de la SS con la actual regulación solo se logrará reduciendo la pensión media de forma sustancial,  lo cual es inaceptable desde un punto de vista de la cohesión social y pone de relieve la evidente falta de ingresos en el sistema actual.

Sobre este tema, ambos señalaron el problema demográfico al que nos enfrentamos, con una tasa de natalidad de las más bajas de los países desarrollados y una esperanza de vida de las más altas. Esto genera una dinámica que de manera evidente acelera el proceso de envejecimiento de nuestra población.

¿Cómo solucionarlo? Luis Garicano apostaba por reformar el sistema y hacerlo más transparente, más flexible, donde sea más fácil compatibilizar pensión y trabajo (como parece que va a suceder), y donde los potenciales pensionistas dispongan de antemano de la suficiente información sobre la cuantía a percibir como para tomar decisiones lo más completas posibles.

Manuel de la Rocha, estando de acuerdo en la necesidad de introducir más transparencia y flexibilidad, considera que es esencial aumentar los ingresos estructurales del sistema, para ello la mejora en la calidad del empleo es esencial y también introduciendo un impuesto específico para las pensiones.  Al tiempo, indica que será necesario que se revisen el resto de parámetros del sistema, tales como el nivel de las cotizaciones, sobre todo la parte aportada por los trabajadores, la tasa de substitución, la mejora de la productividad, las supresión de las bonificaciones, y otros como pueden ser las pensiones de viudedad,  “¿por qué tenemos que tener una pensión en función de la condición civil, y no económica, de una persona?”, terminó.

Como ven, proposiciones con sentido desde la discrepancia en algunos puntos. Medidas que modernicen y actualicen nuestra administración, que la hagan más eficiente y más flexible, y que nos permitan recaudar más para gastar en los pilares básicos de nuestra sociedad. En definitiva, medidas que mejorarían el estado actual del país. Ojalá veamos alguna esta legislatura.

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