Nota sobre la balanza comercial española (enero-2018)

La balanza comercial debe analizarse tanto a precios corrientes como a precios constantes. En términos corrientes, en euros, permite conocer el saldo de las balanzas, lo que es determinante por cuanto, junto con otras partidas, expresa la capacidad o necesidad de financiación de la nación. En términos constantes, nos permite estimar la contribución del sector exterior al crecimiento del Producto Interior Bruto y relacionarlo con otras variables de volumen, como puede ser el comercio mundial.

Respecto a la evolución de las partidas del sector exterior español en los últimos años, el gráfico 1 representa las exportaciones no energéticas, en volumen y ajustadas de estacionalidad desde 1981. Señalar que el componente energético se debe excluir del análisis si queremos trabajar con la señal más ligada a la dinámica de mercado. Como se puede observar, las exportaciones han mantenido una clara tendencia creciente salvo el paréntesis que supuso la Gran Recesión.

En el gráfico 2, vemos las importaciones no energéticas en volumen, donde destaca con claridad la profunda caída motivada por la Gran Recesión, provocada por el fuerte impacto de ésta en la demanda interna y que, además, se prolongó con la crisis de la deuda europea. El gráfico permite ver así la tradicional W, con un proceso de recuperación que necesitó 10 años para devolver las importaciones a los niveles máximos del ciclo anterior.

Para comparar entre series de comercio exterior en un período largo, es preferible acudir a los valores corrientes, pues nos informan del saldo exterior y de, como se adelantó, la necesidad o capacidad de financiación de una economía. En este sentido, podemos apreciar en el gráfico 3 cómo las exportaciones e importaciones no energéticas en términos corrientes caminan de la mano en los últimos años, con la economía española registrando crecimientos algo superiores al 3%, un hecho muy positivo tanto por el volumen como por mostrar una economía que parece tender al equilibrio exterior en estos últimos años.

Por último, respecto a la coyuntura actual, las tasas de crecimiento interanual muestran el excelente comportamiento de las exportaciones en el año 2017 (gráfico 4).

El análisis de las tasas interanuales debe ser complementado con las tasas intertrimestrales (gráfico 5), o crecimiento de un trimestre respecto al inmediato anterior. Ambos gráficos analizados conjuntamente muestran cómo los buenos datos de exportaciones del año 2017 observados por las tasas interanuales se deben al excelente comportamiento del primer trimestre del año pasado, observado en las tasas intertrimestrales y que no se repitió en el resto del año.

Este crecimiento particular al inicio de 2017 compensó el comportamiento más moderado del resto del año. Es por ello que, con los datos actuales, no podemos augurar un 2018 que repita los registros medios de 2017, a menos que en el transcurrir del año haya un cambio claro en la tendencia de las exportaciones.

En definitiva, una primera visual a las tasas interanuales de las exportaciones e importaciones nos informan de un buen año 2017 que, sin embargo, las tasas intertrimestrales sitúan en el inicio del año. Dado que este comportamiento excepcional no es previsible que se repita a lo largo de este ejercicio, la contribución de las exportaciones netas de bienes al crecimiento del PIB será sustancialmente menor en el presente año.

Este análisis y sus gráficos también han sido elaborados por Combarro.

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