Nota informativa del IPC (febrero-2018)

Como ya anticipamos en la nota sobre el IPC de enero, la tasa anual del índice general aumentó en febrero del 0,6% al 1,1% (previsión: 1,0%). Esta subida en la tasa anual estaba justificada fundamentalmente por el comportamiento del precio de la tarifa eléctrica, que en febrero del pasado año bajó de forma significativa mientras que la previsión para este año era de subida.

Sin embargo, aunque en términos agregados los valores fueron los esperados, se registraron algunas sorpresas al alza en el ámbito de la inflación subyacente que sorpresivamente elevaron la tasa anual del 0,8% al 1,1%.

Como ya se dijo en la nota anterior, para analizar la evolución del IPC, dada la importancia y fluctuación de los índices energéticos, debería tomarse el índice subyacente y no el general. Por otro lado, los cambios metodológicos afectaron a las tasas anuales del año 2017. Con estas consideraciones, en el gráfico 2 se aprecia el fuerte repunte de la inflación subyacente (las líneas de puntos son predicciones).

Para ver si esto es un elemento de preocupación debemos analizar las partidas que causaron este rebote. Así, podemos observar que la que contribuyó mayormente a ello fue la de los servicios de telecomunicaciones, que elevaron los precios en un porcentaje excepcional. Hay que tener presente el elevado peso (3,6%) de este grupo en el IPC.

En efecto, como se puede apreciar en el Gráfico 3, el comportamiento fuertemente alcista registrado en España en febrero no se vio acompañado en la eurozona (que incorpora el dato de España). No obstante, este movimiento al alza de los precios de los servicios de telecomunicación venía precedido de subidas de tono menor, y no parece que la fuerte subida del mes pasado sea el preludio de nuevas alzas a lo largo del año. Sin embargo, como se aprecia en el Gráfico 4, el fuerte impulso del índice subyacente registrado en España ha supuesto que pasemos a tener un diferencial desfavorable con la media de la eurozona (recuérdese que el año 2017 las tasas no son totalmente homogéneas).

En definitiva, el dato del IPC de febrero ha supuesto una moderada sorpresa por el alza de la inflación subyacente. Gran parte de este impulso se debió a la subida de los precios de los servicios de telecomunicación, impulso al alza que no se ha visto acompañado en el resto de la eurozona. Esto ha llevado consigo un deterioro en el diferencial con aquélla. No obstante, no es motivo de preocupación, al prever que esta subida no tendrá réplicas de peso en el futuro inmediato.

De cara a los próximos meses, la predicción sobre el índice subyacente es del 1,3% en marzo, 0,9% en abril y 1,1% en mayo. Este movimiento de péndulo tiene que ver con el efecto Semana Santa y que, dado que el pasado año se celebró en abril, incorporará condicionantes estacionales. En mayo, las tasas anuales volverán a estar normalizadas.

Este análisis y sus gráficos también han sido elaborados por Combarro

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