Copago de medicamentos: barrera o herramienta útil

El copago de medicamentos vuelve al debate público tras unas declaraciones de la Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad acerca de una posible modificación del copago de pensionistas con renta entre 18.000 y 100.000 €/año. Desde que los pensionistas pasaron a tener que copagar los medicamentos, con la aprobación del Real Decreto 16/2012, el copago ha aparecido de forma más recurrente como uno de los protagonistas de los debates político-sanitarios y de las reclamaciones de población general.

Más allá de las declaraciones que traigan el copago al debate público, existen algunos aspectos que deberían guiar los debates en torno a su mantenimiento, reforma o eliminación.

¿Qué sabemos de los copagos de medicamentos?

Existe mucha evidencia empírica sobre los efectos de la existencia de copagos farmacéuticos en el acceso a medicamentos y la adherencia a tratamientos; esta evidencia puede no ser siempre extrapolable de un país a otro, pero sí que existen algunos datos que a base de agregar conclusiones en el mismo sentido han ido dándonos información bastante robusta:

  • Hay evidencia de que los copagos lineales no evitables suponen una disminución en el consumo de medicamentos, tanto de los más necesarios como de los menos necesarios (Goldman P 2007; Chernew ME 2009). Este aspecto es fundamental, porque se estaría traspasando al usuario la toma de decisiones en materia de priorización de medicamentos, cosa para la cual probablemente no tenga las competencias necesarias.
  • Los copagos obligatorios suponen una disminución de la adherencia a los tratamientos en comparación con la no existencia de dichos copagos (Sinnott SJ 2011; Cole JA 2006, Gibson TB 2006).
  • Existen estudios que indican que reducir los copagos de medicamentos utilizados tras el infarto agudo de miocardio puede ayudar a disminuir las desigualdades de acceso a medicamento asociadas a la raza (Choudhry NK 2014).
  • Hay muy pocos datos sobre efectos del copago en resultados en salud, utilizándose de forma general la adherencia al tratamiento y la utilización de medicamentos como variables intermedias.

¿Hay en España gente que no puede acceder a los medicamentos por motivos económicos?

El acceso a medicamentos está influido por múltiples factores, desde la producción, hasta la distribución, la venta o la adherencia al tratamiento; en el caso del acceso a medicamentos de prescripción en España existen datos recientes, sacados de la muestra española de la última Encuesta Europea de Salud, que muestran algunas tendencias:

  • Las personas de clase social baja tienen más problemas de acceso a medicamentos que las de clase social alta (clase social 1: 0.6%, clase 2: 0.7%, clase 5: 3%, clase 6: 4.5%), así como las personas menores de 65 años con respecto a las mayores de 65 años (2.5% frente a 2.2%) o las personas con enfermedades crónicas frente a las que no las tienen (3.2% frente a 1.0%).
  • Las mayores diferencias en el acceso se observan cuando se estudia la intersección entre diferentes ejes de desigualdad, de modo que las personas menores de 65 años y pertenecientes a clase social baja presentan problemas de acceso a medicamentos en un 5.6%, mientras que las personas del mismo grupo etario de clase social alta lo presentan en torno al 0.5%.

¿Cuáles son las prioridades en materia de copagos en nuestro país?

En los últimos años el debate sobre el copago farmacéutico ha centrado su interés en la población pensionista; sin embargo, los datos existentes nos dicen que es la población activa la que se encuentra en mayor riesgo de no poder acceder a medicamentos por motivos económicos; esta superación de los mayores de 65 años como punto final del debate debe guiar las reformas hacia una mayor protección y equidad.

Son múltiples los documentos que muestran acuerdo a la hora de señalar algunos de los siguientes puntos como forma de que el copago farmacéutico no suponga una barrera para el acceso a medicamentos (recomenbles: González B 2016, Martín M 2014)

  1. Incremento de la población exenta de copago, eximiendo a aquellas con rentas más bajas (inferiores a 18.000€/año, por ejemplo).
  2. Implantación de límites superiores de copago a la población activa, que ahora no cuenta con ningún sistema que amortigüe los efectos de las enfermedades crónicas en el copago de medicamentos.
  3. Creación de un grupo de medicamentos que se queden libres de copago, siendo estos medicamentos de alto valor terapéutico y buena relación coste-efectividad.

Las posturas sobre la pertinencia, necesidad, efectividad y problemas de los copagos pueden seguir estando polarizadas, pero es necesario que el marco de acercamiento de las diferentes posturas siempre sea el de la disminución de los problemas de acceso, la minimización de los daños sobre la equidad y el alejamiento de un modelo de copago que sea recaudatorio.

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