‘Mardi Noir’ contra la agenda reformista de Macron

Francia vuelve a ser Francia”. La frase se vuelve a escuchar con motivo del denominado Mardi Noir (Martes Negro), la jornada de huelga convocada principalmente por el sindicato CGT en la sociedad pública de ferrocarriles franceses, la SNCF. Sin embargo, no se trata de una huelga al uso, especialmente por lo que encierra para el futuro del mercado laboral europeo.

Hace cinco semanas, el primer ministro Edouard Philippe anunció una reforma profunda de las condiciones laborales de los trabajadores de los ferrocarriles franceses.

Podemos situar tres elementos principales y dos conceptos de fondo en ese escenario.

En primer lugar, la Administración Macron escoge la reforma de la SNCF como punta de lanza de la amplia agenda de reformas económicas con la que ganó las últimas elecciones presidenciales y legislativas en Francia. Los ferrocarriles franceses van a constituir el crisol del éxito –o del fracaso- de las reformas estructurales en el país. Lo que lleva a suponer que el Gobierno ya ha descontado esta huelga como fase inevitable para avanzar en su programa de competitividad. Es una elección no exenta de riesgo: aunque el ferroviario sea uno de los sectores menos liberalizados del país, un eventual freno a los cambios puede poner en tela de juicio y restar credibilidad al global de la agenda reformista.

Los sindicatos también se juegan mucho en este envite. Desde hoy hasta finales de junio la convocatoria de huelga tiene horarios y afectaciones muy preestablecidos. En el concepto que los franceses utilizan estos días de la grèveculture (huelga-cultura), esta calendarización e intermitencia no son tan frecuentes. Si prima la voluntad de causar el menor impacto en los usuarios del transporte, podría interpretarse que existe mayor apertura inicial al diálogo y la negociación.

El tercer elemento es si esta huelga producirá un efecto arrastre a otros sectores de la economía en el punto de mira reformista. Esto supone una clave relevante: el Gobierno deseará evitar un frente común contra las reformas, y los sindicatos podrán calibrar la fortaleza de su posición en la futura mesa de negociaciones. Por el momento, se han anunciado movilizaciones en Air France y hay movimientos sindicales preliminares en universidades, sector público, energía y gestión de residuos.

Dos conceptos se encuentran en el fondo de este debate reformista en Francia: en primer lugar, el del alcance de la flexiseguridad en el mercado laboral, un difícil equilibrio entre flexibilizar las condiciones laborales a la par que se garantiza la seguridad en el empleo de las personas. El segundo concepto es el de la privatización de las empresas y servicios públicos. Francia ha sido un referente mundial en los ámbitos de la seguridad laboral y del empleo público, por lo que toda Europa ha de estar atenta al desenlace de la agenda de reformas. En juego está la configuración futura del mercado de trabajo en la Unión Europea.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.