Los abuelos ayudan, pero no tanto

 “En España el 50% de los abuelos se ocupan de sus nietos todos los días.” Eso decía uno de los titulares del programa Salvados dedicado al milagro de la conciliación en Es paña. Un titular que alimenta, aún más, el extenso relato que otorga un papel central a los abuelos y abuelas en el sostenimiento de sus hijos y nietos. A los mayores se les atribuye ser la última red de seguridad de las familias en situaciones de dificultad económica y ante la falta de políticas eficaces de conciliación. Cuando ni el mercado ni el Estado resuelven las necesidades de las familias, allí están los abuelos para hacerse cargo. Sin embargo, las evidencias que disponemos sobre los flujos de solidaridad intergeneracional revelan que estamos ante un mito.

Diversas investigaciones acreditan el papel de los abuelos como cuidadores de sus nietos en países como el Reino Unido y Estado Unidos. También en España juegan un papel importante. Pero el nuestro, a pesar de la insistencia de los medios de comunicación, no destaca por ser uno de los países donde estas prácticas de cuidado están más extendidas. Más bien lo contrario. Según datos comparativos del Survey of Health, Ageing and Retirement (SHARE), España es  el país en que las transferencias a generaciones más jóvenes de tiempo de cuidado y de recursos económicos son menos frecuentes.

Como tuvimos ocasión de comprobar en una publicación reciente en la revista Panorama Social, según la encuesta SHARE de 2013, España es el país europeo analizado donde una menor proporción de abuelos de 50 o más años afirman haber cuidado de sus nietos en los últimos doce meses: un 36,8%, frente a máximos en Dinamarca con un 55,9%, Suecia 53,7% y Holanda 52,9% (ver tabla). Pero a pesar de que el porcentaje de abuelos que dedican tiempo al cuidado de sus nietos en España es de los más bajos de Europa, no lo es en cuanto a la intensidad de ese cuidado. Un 14,1% de abuelos en España cuidan a sus nietos más o menos cada día, sólo superado por Italia, con un 19,4%. En cambio, en los países en que la proporción de abuelos que ayudan al cuidado de sus nietos es más elevado, los que cuidan cada día se mueven en un porcentaje de entre el 1% de Dinamarca y el 2,5% de Holanda. España, por lo tanto, está en la cola de países en cuanto a la proporción de abuelos que se ocupan de sus nietos, pero destaca por los abuelos que cuidan de sus nietos todos los días, que es un 14%, y no un 50% como se dice en Salvados. 

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¿De dónde sale entonces el dato de Salvados? El error posiblemente procede de la presentación en power point de la Encuesta sobre personas mayores 2010 realizada por el IMSERSO. Según los datos presentados por el Ministerio de Sanidad y Política Social, el 37% de los abuelos tiene contacto diario con sus nietos, el 28% varias veces por semana, el 15% una vez por semana y un 13% ninguno (ver gráfico). Pero unas páginas más adelante aparece otro gráfico en el que se lee el titular “La mitad de los abuelos y abuelas cuidan de sus nietos todos los días”. Viendo los dos gráficos se puede suponer que el segundo sólo incluye los abuelos que mantienen contacto frecuente con sus nietos, de lo contrario no se entienden los resultados: si sólo un 37% de los abuelos mantiene contacto diario con los nietos, ¿cómo es posible que el 50% los cuide todos los días? Parece ser que estamos ante un error de interpretación de datos.

Gráficos de la presentación de la Encuesta sobre personas mayores 2010, Ministerio de Sanidad y Política Social.

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Por suerte, los microdatos de La Encuesta sobre mayores del IMSERSO (2010) se pueden descargar y analizar. A la pregunta ¿En alguna ocasión ha ayudado a alguno de sus hijos/as en el cuidado cotidiano de sus nietos mientras sus padres trabajaban? el 35% de los mayores de 65 años que tienen nietos responden que lo hacen en la actualidad (dato similar al que se extrae de la encuesta de SHARE) y un 42% que lo han hecho anteriormente pero no ahora. A los que cuidan o han cuidado y ya no lo hacen, se les interroga a su vez sobre la periodicidad con la que prestan o han prestado esa ayuda. En este caso, un 49,5% contestan casi diariamente, un 44,9% casi todas las semanas, el 4,1% casi todos los meses y el resto con menos frecuencia. Por tanto, lo que debería rezar el titular es que “la mitad de los abuelos que cuidan (o han cuidado alguna vez) de sus nietos, lo hacen (o hacían) diariamente”. Pero parece que a la hora de publicar una noticia de este calibre se prefiera aplicar una figura retórica y atribuir el todo a una de las partes.

A esta confusión con los datos hay que sumarle la proyección que ha tenido en los últimos años el relato que enfatiza el papel de los mayores como colchón familiar, enaltecido en gran medida por los medios de comunicación. Hace apenas unos meses proliferaron titulares relativos a un estudio sobre la contribución de las personas mayores al sustento económico de sus nietos. En estos, se señalaba que ocho de cada diez abuelos ayudan económicamente a sus hijos y nietos. Lo que no se decía, como señala el informe de campo que realizó la empresa a quien encargaron la encuesta, es que el cuestionario se administraba sólo a abuelos que ayudaban a sus hijos/as.  De nuevo, como en el caso anterior, se aplica el todo (abuelos) a una de las partes (abuelos que ayudan). Se trataba de otro error de interpretación de los datos, aún más notorio que en el caso de Salvados, pero que no se puso en duda por ningún medio de comunicación. Al contrario, suponía la confirmación del relato que muchos esperaban escuchar.

Sin embargo, los estudios realizados con fuentes fiables desmienten también estas cifras. Lo  mostró Joseba Zalakain en Agenda Pública. Según datos de SHARE de 2013, sólo un 10% de los españoles mayores de 50 años ha ayudado económicamente a sus hijos, situándose otra vez a la cola de Europa (Dinamarca vuelve a ocupar el primer puesto, con casi el 35%). Datos similares encontramos en el Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014 de la Fundación FOESSA, que indica que los mayores de 65 años son el grupo que más ayuda, pero apenas se ha incrementado con la crisis, pasando de un 9,7% en 2007 a un 10,3% en 2013.

Existe, por lo tanto, una enorme distancia entre el relato público sobre la solidaridad intergeneracional que se ha construido en la crisis y las evidencias que disponemos sobre la magnitud de las ayudas económicas y de cuidado de los abuelos, así como su relevancia como sustento frente a la vulnerabilidad de las familias jóvenes. Poniendo de relieve estas brechas, en ningún caso se pretende menospreciar el papel que juegan algunos abuelos y abuelas en España, pero es importante comparar los datos con otras fuentes de rigurosidad contrastada y alejarnos de interpretaciones erróneas y/o de fuentes que pudieran estar segadas.

Titulares como los recogidos aquí, que sobredimensionan la ayuda de los abuelos a las generaciones más jóvenes, tienden a legitimar una forma de solidaridad intergeneracional que se ha mostrado disfuncional para las generaciones más jóvenes. En un contexto de elevada pobreza infantil y necesidades de conciliación insatisfechas en muchas  familias jóvenes, todavía se argumenta a menudo que su situación es menos acuciante de lo que parece porque, a pesar de las circunstancias adversas, hay familias robustas donde los abuelos socorren a sus hijos y a sus nietos. Lo cierto es que esta forma de administrar la solidaridad es ineficiente e inequitativa, manteniendo muchas lagunas de protección. Una política de protección a las familias con niños digna de este nombre, y homologable a la de países con nuestro nivel de desarrollo económico, no puede pasar por celebrar el papel social de sus abuelos, y mucho menos cuando los datos acreditan que su capacidad para responder a las necesidades es limitada y discontinua.

Marga Marí-Klose también es autora de este artículo.

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