Las dos Cataluñas: nada nuevo bajo el sol

Las elecciones catalanas del pasado domingo 27 han dejado un escenario a medio camino entre la novedad y la continuidad, como suele pasar con todos los procesos electorales. Ciertamente, éstas han sido unas elecciones excepcionales desde muchos puntos de vista, pero una vez se ha expresado el voto, han aparecido elementos claros de continuidad.

Por la parte de la novedad estos comicios han supuesto un cambio muy significativo en lo que respecta a la oferta partidista. Por primera vez en unas elecciones autonómicas CiU no se ha presentado, como tampoco lo ha hecho la histórica ERC, ni tampoco ICV. Las tres formaciones se han subsumido en sendas coaliciones de agregación. Así mismo, otra novedad importante ha sido el aumento de la participación hasta alcanzar un récord histórico en unas elecciones al Parlament.

Al mismo tiempo, hay elementos que no son nuevos. Por una parte, el balance entre bloques no aporta mucha novedad a lo que ya se sabía, ya fuera a través de encuestas o de los resultados de elecciones precedentes. Tampoco es un hecho nuevo la aparición y el éxito de opciones nuevas tanto en el campo independentista como en el españolista: C’s ya superó al PP en las municipales de Mayo, mientras que la CUP hace tiempo que representa una seria amenaza a la hegemonía de CDC y de ERC en el campo independentista (en Mayo se llevó el 15% de todo el voto pro-independencia, sólo dos puntos menos que ahora).

Entre los elementos de continuidad destaca la división del territorio catalán en dos zonas claramente delimitadas, correspondientes a la implantación del apoyo electoral a los dos grandes bloques que se enfrentaban en estas elecciones.

El voto independentista se asienta en el interior de Cataluña, que es su lugar de implantación tradicional. Ya en 1983 el catedrático de ciencia política Josep Maria Vallés señalaba que el voto nacionalista tenía su feudo en la “Cataluña vieja”, es decir en las comarcas del interior de Girona y Barcelona. Esta zona se caracteriza por una red de municipios pequeños y medianos de base agraria pero con cierta actividad industrial, con escasa presencia de inmigración castellanohablante. Políticamente, este era el feudo de CiU y fue el escenario del crecimiento de ERC en los años noventa cuando los republicanos se hicieron con los favores de las generaciones más jóvenes del lugar. Hoy este territorio es también la cuna de las CUP, donde forjó su éxito en municipios como Arbúcies, y a partir del cual ha ido expandiendo su penetración hacia zonas políticamente más “templadas”. En este territorio también se observaron las mayores tasas de participación en la consulta independentista del 9N.

Municipios en los que JxSí + CUP +60% censo

En el otro extremo político se encuentra el área de implantación de las fuerzas no independentistas, que se corresponde con la conurbación de Barcelona, pero que se extiende a lo largo de la costa, desde Salou en el sur hasta Blanes en el norte. Este territorio lo conforman las ciudades más pobladas, los núcleos industriales del rededor de la capital (Baix Llobregat, los dos Vallès), un centro de atracción de inmigración desde finales del siglo XIX, adónde fue a parar buena parte de la inmigración de los años sesenta del siglo pasado.

Ésta zona ha sido la cuna del voto de la izquierda, ya en el XIX, y sigue siendo el área de implantación del voto de PSC o ICV y desde hace diez años de C’s. Este territorio (el famoso y hace tiempo debilitado “cinturón rojo”) ha sido siempre difícil para los nacionalistas catalanes, que en todo caso han jugado la baza de la desmovilización, sobre la base del desinterés de los electores por los comicios autonómicos, entendidos como elecciones menos transcendentales que las generales, por ejemplo.

En el 27s, con un escenario planteado desde la polarización entre el todo o la nada, entre el sí o el no, este territorio tradicionalmente más abstencionista se ha movilizado como nunca, o mejor como si se tratara de unas elecciones determinantes (como en las generales de 1982, 1996 o 2004), y como no podía ser de otra forma han optado por el no a la independencia. Con un elemento nuevo: han optado mayormente por la opción nueva, C’s, frente a la opción vieja, el PP.

Municipios en los que C’s + PP +18% censo

Así pues, no hay nada nuevo en el mapa que nos ha dejado el 27s. Es el mismo mapa que se repite elección tras elección desde 1977 y que marca claramente la divisoria entre la Cataluña nacionalista y la de la izquierda, la rural y la urbana, la “catalana” y la mezclada. La diferencia esta vez está en las opciones escogidas, en la capacidad de las CUP de hacerse un hueco en el campo independentista (y ganarse un papel de actor principal en esta etapa que empieza) y en la aparición de C’s como fuerza más votada en el otro campo.

Autoría

1 Comentario

  1. Yo mismo
    Yo mismo 10-04-2015

    La novedad es la creciente polarización, la desaparición del PSC como fuerza transversal. Lo mismo, sí, pero sin escala de grises.
    Nada mesnos.

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