La reindustrialización de España como asignatura pendiente

Tímida pero persistente. Así ha sido la progresiva introducción de los temas que fundamentan la política de reindustrialización del país en la agenda política de esta última legislatura.

En línea con las iniciativas de los grandes países europeos, el año 2014 marcó un punto de inflexión en el planteamiento de los ejes de la política de reindustrialización por parte del gobierno español. Es en julio de ese año cuando se lanza la Agenda para el Fortalecimiento del Sector industrial en España por parte del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. La Agenda revela una hoja de ruta con el vértice situado en el potencial de la industria como sector de crecimiento en la próxima década, así como en la necesidad de recuperar el peso perdido por el sector industrial en los años de crisis económica.

Sin embargo, las actuaciones muestran una notable generalización y un cierto aroma de “lugar común” y de política industrial clásica. Asegurar un suministro energético competitivo o apoyar el crecimiento de pymes son líneas de actuación necesarias, pero no suficientes. A su vez, necesitan de un plan concreto de acción, definido a largo plazo y, cuestión no menor, de un presupuesto específico vinculado.

Los principales países europeos han enfocado sus políticas de reindustrialización sobre lo que Ken Warwick o Joseph Stiglitz definen como “Nueva política industrial”. Se trata de plantear un mix entre política industrial estratégica y defensiva: apoyar nuevas áreas de actividad económica, tecnologías innovadoras y partenariados estratégicos entre empresas, administración pública e incluso el tercer sector social, pero corrigiendo a su vez los principales déficits del entorno socioeconómico.

De este modo, la iniciativa Industria 4.0 en Alemania se fundamenta en la inversión en tecnologías avanzadas. La UK High Value Manufacturing apuesta por la consolidación de las cadenas de valor industrial y, en Francia, iniciativas como la Nouvelle France Industrielle o la Florange Act enfatizan iniciativas público-privadas de revitalización territorial y de protección frente a reestructuraciones empresariales.

¿Qué habría que esperar en España? La nueva legislatura recogerá con toda seguridad el testigo de la apuesta por reindustrializar el país. Los actuales gobiernos autonómicos ya están inmersos en esta línea de trabajo. Se hace necesario sin embargo trabajar a fondo la dimensión social de la política de reindustrialización: una planificación estable a largo plazo, enfocada sobre el desempleo estructural y la dualidad del mercado de trabajo como principales desequilibrios del país.

Siguiendo el ejemplo de otros países europeos, un acuerdo amplio entre el espectro de partidos con opciones de gobernabilidad sería el marco adecuado para desarrollar una política real de reindustrialización para España.

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1 Comentario

  1. Covadonga Lopez Alonso
    Covadonga Lopez Alonso 12-13-2015

    Buena sintesis

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