La profesionalización temprana puede ayudar a reducir el abandono escolar

La tasa de abandono escolar en España es de las más altas de Europa. Indica el porcentaje de población entre 18 y 24 años que ya ha abandonado el sistema educativo con unos estudios que no sobrepasan la educación secundaria de primera etapa. Dicha tasa fue de un 20% en 2015, muy por encima de la registrada en países como Suecia o Alemania. 

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Es indudable que las leyes educativas deben perseguir la disminución del abandono escolar ya que este provoca a largo plazo efectos laborales catastróficos. Por ejemplo, según estimaciones realizadas con la Encuesta de Transición Educativo-Formativa e Inserción Laboral del INE de 2005, casi un 25% de los individuos que abandonaron la ESO en el curso 2000-01, ni trabajaban ni estudiaban cinco años más tarde: eran ninis. Dada la elevada tasa de abandono escolar en España, no sorprende que la proporción de ninis sea también de las mayores en Europa. En 2015, un 15,6% de los jóvenes españoles entre 15 y 24 años podían considerase ninis (frente al 6,2% en Alemania).

¿Qué soluciones habría? La historia, y la evidencia empírica, sugieren que la apertura a edades más tempranas de la posibilidad de cursar formación profesional podría contribuir a que haya menos “deserciones” de la escuela. Así, el artículo “Dropout trends and educational reforms: the role of the LOGSE in Spain”, muestra que la demora en la edad de profesionalización que comportó la reforma educativa de 1990 (LOGSE) –se pasó de los 14 a los 16 años-, frenó la progresión descendente del abandono escolar de los años precedentes.  Este permaneció estancado en un 30% de 1995 hasta el inicio de la crisis, en 2008. En cambio, la media de la UE se redujo del 20% al 15%.  

Efectivamente, las malas perspectivas laborales indujeron a no pocos jóvenes a seguir formándose durante la fase de recesión económica. Sin embargo, incluso así, España destaca en negativo en comparación con el resto de países europeos.

En el análisis del impacto en el abandono escolar de una reforma educativa existe un reto importante: las condiciones del mercado laboral cambian a la par y, por tanto, también lo hacen las opciones de empezar a trabajar y dejar de estudiar. Un ejemplo: el pico del sector de la construcción coincidió con la implementación de la LOGSE. La pausa que experimentó el descenso del abandono escolar podría, por tanto, ser debida a que los jóvenes encontraban tan fácilmente un puesto de trabajo que preferían dejar de estudiar. Y no a la eliminación de la formación profesional a los 14 años que introdujo la LOGSE.

La cuestión es cómo dilucidar si fueron las características del mercado laboral o la reforma educativa lo que afectó a la trayectoria del abandono escolar. Para ello, el estudio mencionado anteriormente utiliza el hecho de que la implementación de la ley no se realizó simultáneamente en todas las regiones y que no hubo una relación directa entre el momento en el que se llevó a cabo y la propensión al abandono escolar temprano. Estas diferencias en la ejecución de la LOGSE permiten identificar empíricamente su efecto y los resultados del estudio confirman que es probable que interrumpiera el descenso del abandono escolar al retrasar la profesionalización.

Otra forma de comprobar si la profesionalización temprana contribuye a contener el abandono escolar es la correlación inversa que existe entre ambas variables. En conjunto, los países con un mayor ratio de estudiantes de grado medio en formación profesional sufren menos “deserciones”. La segunda gráfica muestra que si se ordenan los países según su tasa de abandono escolar, de menos a más, los que más la sufren son también en promedio aquellos con un menor porcentaje de estudiantes en formación profesional en educación secundaria de segunda etapa. Esta relación se mantiene cuando se incorporan otras diferencias entre países como, por ejemplo, el modelo productivo, esto es, el peso del sector de la construcción.
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En definitiva, la evidencia empírica sugiere que la formación profesional temprana puede contribuir a la disminución del abandono escolar. En este aspecto, la última reforma educativa, la LOMCE (Real Decreto 1147/2011), que adelanta los itinerarios profesionales de los 16 a los 15 años, podría ser positiva. Con todo, la formación profesional de grado medio sigue presentando en España problemas de desajuste respecto a la demanda laboral; en gran parte debido a la escasa colaboración con el sector empresarial que existe en la definición de los programas educativos. Para mejorar el abandono escolar se necesita también una apuesta decidida por una mayor calidad y una mejor conexión con el mundo profesional.

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