La polarización de la prensa en la era Rajoy

El recorrido por la historia de la polarización mediática española evidencia que es un fenómeno cíclico e invita a pensar que se asocia a un Gobierno del PSOE en mayoría simple y un elevado protagonismo de la prensa escrita. Sin embargo, en la legislatura 2011-2015, a pesar de que concurrieron una serie de factores radicalmente distintos y de que se apunta hacia una ruptura del mapa del bipartidismo, la presencia del debate tenso ha sido incontestable.

La diferencia más evidente de este periodo con respecto aquellos previos en los que se alcanzaron altas cotas de polarización -1993-1996 y 2004-2008- es el signo del gobierno: preside el PP con mayoría absoluta. El país ha estado inmerso en una grave crisis económica, afrontada con recortes en gasto social. Aunque el paro es la mayor preocupación para los españoles, la frágil confianza en la política de la mayoría de los ciudadanos ha elevado, según los barómetros del CIS, la preocupación por la corrupción – Gürtel, caso Taula, Eres, Carlos Fabra, Jaume Matas…- (63.8% en noviembre de 2014) y los partidos políticos (31.4% en marzo de 2013) a las cifras más altas alcanzadas desde que existen registros. De acuerdo con estos datos sociológicos, la legislatura 2011-2015 guarda más similitudes con la de 1993-1996 que con la de 2004-2008. 

En estos años se ha producido una repolitización del espacio público que para ciertos sectores recuerda a la implicación ciudadana en la Transición. Esto es, la sociedad civil se ha organizado en numerosos movimientos reivindicativos (Marea Blanca, Marea Verde, 15M, Stop Desahucios…) y en partidos políticos nacionales (Podemos, Ciudadanos). El aumento de los niveles educativos y las habilidades y recursos de que disponen los ciudadanos, en un contexto de crisis económica, han espoleado la participación social. Así pues, la sociedad española está movilizada y consume más información política. Todo ello ha conllevado que el medio masivo por excelencia, la televisión, haya multiplicado los contenidos políticos en su parrilla y haya adquirido un protagonismo destacado al añadir nuevos actores partidistas al debate público.

Han proliferado los programas de tertulia en las cadenas privadas generalistas. Junto a los informativos, estas emisoras ofrecen tertulias encendidas, en la que debaten periodistas y políticos con puntos de vista fuertemente enfrentados que buscan el intercambio de ideas fuerza más que los argumentos constructivos.

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LaSexta dedicaba en 2015 más de seis horas diarias de su programación, tanto entre semana como los sábados, a contenidos políticos en información o tertulia (gráfico 1). Con más de un 32% de su tiempo de emisión diario es la cadena que más contenidos políticos ofrece frente a Antena 3, que se queda en el 8,3%. Las dos emisoras de Atresmedia marcan los dos extremos en tiempo de emisión sobre política y, a su vez, representan líneas editoriales opuestas. En 2011, en el estudio del Anuario de la Profesión Periodística sobre la percepción de los espectadores, LaSexta era la cadena nacional que se ubicaba más a la izquierda y Antena 3, a la derecha. La estrategia empresarial tras la fusión-absorción de ambas cadenas ha pasado por mantener líneas editoriales diferencias que permitan multiplicar su target. Su éxito comercial radica en programas como Salvados (15,2% de audiencia), El Intermedio (13,7%) y LaSexta Noche (15,9%).

El auge de los espacios de tertulia política ha ido paralelo al nacimiento de Podemos y, posteriormente, de Ciudadanos; tanto es así, que desde los partidos mayoritarios se achaca el éxito de esta nueva formación al espacio concedido a sus líderes en las cadenas privadas. En España, desde los años noventa, populares y socialistas alcanzaban en torno al 80% de los escaños del Parlamento -de hecho, en 2008 coparon el 83.81% de los sufragios y 326 diputados-. Sin embargo, en las elecciones del 20 de diciembre de 2015el bipartidismo alcanzó el peor resultado de su historia por el surgimiento de estas nuevas fuerzas: 213 diputados  y 50,74% de las papeletas conjuntamente.

Así pues, partiendo de una sociedad movilizada, azotada por la crisis y de un incipiente escenario de quiebra del bipartidismo, la polarización mediática también se redibuja. Se observa el posicionamiento muy claro en medios a derecha – La Razón, Abc, Cope– e izquierda – LaSexta, Cuatro, Ser– y no tanto su adscripción partidista y se ha modificado el rol de la prensa más leída. El Mundo se ha distanciado de la gestión de Rajoy a raíz de los casos de  corrupción que rodean al PP, por su acercamiento a otros líderes dentro del partido y por su respaldo a las propuestas de Ciudadanos, como hicieron alguna vez antes con UPyD. Este alejamiento, que tuvo su corolario en la publicación de una exclusiva con Luis Bárcenas –ex tesorero del PP- en que se acusaba a destacados miembros del partido de cobrar sobresueldos ilegales se saldó, según su protagonista, con la destitución del director del diario desde su fundación, Pedro J. Ramírez.

El País también se alejó del PSOE tras episodios como la llamada “guerra del fútbol”, en la que Mediapro –entonces Público y LaSexta– se vio beneficiada frente a Prisa, y tras el nombramiento de su actual director, Antonio Caño, que declaró que el periódico no tenía afinidades partidista. Si bien durante la presente campaña del 26J en varios editoriales el periódico ha vuelto a respaldar la candidatura socialista.

Por otra parte, el asentamiento de diarios digitales y su crecimiento progresivo en audiencia es otra característica definitoria del sistema de medios actual. Frente al estancamiento de ventas de la prensa escrita y su crisis empresarial, materializada en sucesivos EREs en todas la cabeceras, estas nuevas propuestas mediáticas están en crecimiento. Han proliferado portales informativos de tendencia progresista que se financian principalmente mediante la cuota de sus socios y desarrollan una labor de investigación notable sobre los escándalos políticos: eldiario.es, Público, Infolibre… Así, por ejemplo, eldiario.es ha alcanzado los 5.381.087 lectores únicos en diciembre de 2014 –creciendo un millón y medio en dicho año-.

Escenarios de futuro: la polarización redibujada

El análisis de las características de la polarización política y mediática en los últimos años evidencia la continuidad de sus manifestaciones más visibles pero, también, que algunas de las variables que habían sido determinantes se hallan en un punto de ruptura. Aunque prevalece el estilo de debate tenso, inmoderado en las formas y sin finalidad constructiva y la balcanización que define a los enfrentamientos entre los actores del espacio público hay diferencias medulares: la existencia de un gobierno del PP con mayoría absoluta, el horizonte de quiebra del bipartidismo, la reubicación de los periódicos en el espectro partidista – con algunos más polarizados en los extremos y la prensa de referencia con un posicionamiento más oscilante- y el protagonismo de la televisión privada.

En el ámbito de los medios,  el periodismo escrito busca su nuevo rol en un momento de crisis. La influencia de la prensa sigue siendo elevada para fijar la agenda política y destapar escándalos; sin embargo, registra una caída imparable. Entre febrero de 2014 y 2015, El Mundo y El País se han dejado un 13% y 11% de sus ventas respectivamente según EGM. Aunque existen datos que demuestran que se ha producido un alejamiento partidista de los grandes diarios se observa, paralelamente, una defensa de la estabilidad que tradicionalmente ha traído bipartidismo a España frente a la inseguridad, entienden, que supondrían las nuevas formaciones. Pues, si bien, en un primer momento, muchos de los nuevos partidos –UpyD, Equo, Vox- fueron recibidos con indiferencia por los medios en tanto parecía que no podían alterar el reparto de poder, a medida que Podemos ganaba en intención de voto empezaron a arreciar las críticas desde sus páginas a la desestabilización que conllevaría en el mapa político europeo.

Así, por ejemplo, las tres noticias relacionadas con esta formación más leídas en Abc, según su hemeroteca digital, fueron: “Así sería un país gobernado por Podemos” (24-05-2014) –que alude al fin de la política de seguridad ciudadana-, “Podemos ya es un negocio” (03-02-2015) y “Una jauría tuitera defiende a Podemos de sus críticos en las redes” (04-02-2015). De cara al 26J, El País le ha dedicado numerosos textos de opinión criticando su populismo e irresponsabilidad y El Mundo le ha señalado como el partido preferido por los presos etarras.

El protagonismo adquirido por la televisión como generadora de contenidos políticos es realmente destacable. Tanto es así, que los partidos renovaron sus cabezas de cartel respaldando el éxito de este formato: Antonio Carmona –candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid- y Tania Sánchez –candidata (después dimitida) de IU a la Comunidad de Madrid- eran contertulios fijos en “LaSexta Noche” y Pablo Iglesias lo fue durante meses en “Las mañanas de Cuatro”. Ello ha dado lugar al aterrizaje en España del politainment, la hibridación de formatos de información y entretenimiento o la presencia de políticos en programas más familiares, de los que anteriormente habían renegado, para alcanzar a un público diferente: Pedro Sánchez de escalada en “Planeta Calleja”, de Soraya Sáenz de Santamaría bailando en “El Hormiguero”, Mariano Rajoy jugando al futbolín “En tu casa o en la mía”,….

No cabe duda de que el debate público se encuentra crispado pero no es menos cierto que ningún periodo de polarización ha durado más de una legislatura – como se observó tras los comicios de 1996 o 2008-. Y que, a pesar de que tanto Unidos Podemos como el PP estén recurriendo a discursos polarizados para atraer el voto de cara al 26J, la presencia de cuatro partidos y la ausencia de mayorías absolutas desdibujarán los dos polos tradicionales en torno a los cuales se tensaba la polarización.

La televisión privada se ha convertido en un nutriente ideológico para la ciudadanía aunque es una estrategia que, a largo plazo, puede saturar al espectador y hacer que pierda credibilidad. Del mismo modo, la prensa escrita intenta sobrevivir al escenario de crisis económica  renovando sus contenidos, siendo más permeable a las nuevas tecnologías y evidenciando una reubicación ideológica ante el nuevo escenario multipartidista. Todo ello, junto a la pujanza de los medios digitales y la mayor demanda informativa de una sociedad movilizada, activa a través de las redes sociales y con una gran demanda de contenidos informativos, plantea un horizonte mediático en España que requiere de un análisis continuo sobre la evolución de las dinámicas de polarización.

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