La distribución de la riqueza en España

La pasada semana un tuit de Bernie Sanders llamó la atención de muchos. En este tuit,  basado en un gráfico muy interesante, Sanders decía que resultaba increíble que la clase media norteamericana poseyera menos porcentaje de riqueza que la de India, Brasil o China. Pero lo que más llamaba la atención era que, en dicho gráfico, España lideraba la clasificación de igualdad en la distribución de la riqueza. Rápidamente, tanto en los Estados Unidos como en nuestra querida España, los comentarios no tardaron en aparecer, así como intervenciones, posts, columnas y demás. Todo sobre una cuestión que, entre tanta mala noticia, pilló desprevenido a muchos.

Es evidente que la distribución de la riqueza es muy igualitaria en España. Así lo dicen los datos. Sin embargo, algunas preguntas surgen cuando uno reflexiona sobre esta cuestión. En particular resulta paradójico que uno de los países con menor desigualdad en riqueza, sea a su vez un país con una elevada desigualdad en ingresos (o al menos mucho mayor de lo esperado dada dicha distribución de la riqueza). Los ingresos de los individuos son una “realización” de la riqueza, por lo que deberíamos esperar que la distribución de los primeros reprodujera la distribución de la segunda. Si esto es lo que debiéramos esperar, entonces ¿por qué observamos en España una significativa mayor igualdad en riqueza que en renta? Una respuesta emerge sobre otras posibles.

Como todos sabemos, España es un país de propietarios. Gran parte de la riqueza de las familias está materializada en viviendas. A diferencia de muchos de nuestros vecinos, en España el porcentaje de hogares que son propietarios es superior a la media de los mismos, un 78,8 % de los hogares frente al 72,9 % de la media europea en 2014. En particular, tanto Alemania como Suiza muestran cifras muy bajas comparadas con la media española, con porcentajes del 52,5 % y 44,5 % respectivamente. Nuestro porcentaje es así mismo superior al de Estados Unidos, 65,2 % a finales de 2013, y que en buena parte explicaría estas diferencias que tanto sorprenden al excandidato demócrata (ver figura 1).

d00pm2uz

La razón de que una elevada tasa de propiedad reduzca la desigualdad en riqueza se debe a que este activo se distribuye muy uniformemente a lo largo de muy diferentes estratos sociales y económicos,  algo que no ocurre con otros activos, en particular los financieros. Así, en otros países, donde un mayor parte de la riqueza está depositada en activos financieros, la desigualdad de renta también es mayor (ver figura 2). Por lo tanto, es posible afirmar con moderada seguridad que parte de la mayor igualdad en riqueza en España se explica porque somos mayoritariamente propietarios.

4nvqsiyl

Sin embargo, esta respuesta no es satisfactoria. Tan solo refleja una evidencia de que algo más profundo nos diferencia de parte de nuestros “vecinos económicos”. En un trabajo de 2010, Olimpia Bover, economista del Banco de España, comparaba la desigualdad en riqueza entre España y Estados Unidos. En su análisis, Olimpia concluía que al menos la mitad de dicha diferencia para las rentas bajas se explicaba por la diferente composición de los hogares españoles comparados con los norteamericanos y en su influencia sobre el régimen de tenencia de la vivienda. Así, mientras en España el hogar tipo es, como se suele afirmar, de carácter mediterráneo, donde bajo un mismo techo confluyen hasta varias generaciones de una misma familia y donde la emancipación es tardía; en los hogares anglosajones (también escandinavos) existe una mayor variedad, precisamente de hogares más susceptibles de ser “pobres”, como son los uniparentales, de jóvenes que inician su proyecto de vida o de madres solteras. Esta diferente composición es, al parecer, determinante de una parte de las diferencias en el régimen de tenencia del hogar. Curiosamente, muchos países con elevadas tasas de propiedad comparten estas características con los españoles, como así también refleja el trabajo de Chirstelis, Georgarakos y Haliassos de 2013.

Por ejemplo, usando datos de Eurostat sobre propiedad y estructura del hogar, si en España tuviéramos la misma estructura de hogares que tiene Suecia, país con baja tasa de propiedad, el porcentaje de hogares que son propietarios en nuestro país caería unos 4 puntos, el 50 % de la diferencia con este país. O si tuviéramos la estructura de Alemania, 3 puntos, los mismos que Suiza. Por lo tanto, una parte de la mayor tasa de propiedad se explica por la demografía de los hogares españoles.

Pero no toda, como la misma Olimpia afirma y como dicen los datos expuestos en el párrafo anterior y como otros trabajos demuestran. El diferente tipo de composición de hogar explica una parte sustancial pero no toda. Otros trabajos señalan a lo que ellos llaman el “ambiente económico”, es decir, la confluencia de determinantes como son el sistema fiscal, la estructura productiva, el mercado de trabajo, los programas públicos de vivienda, el estado de bienestar, … Según Christelis y coautores, este “ambiente económico” podría ser determinante de otra buena parte de estas diferencias. Por ejemplo, en España, se ha favorecido desde las AA.PP. la propiedad frente al alquiler (VPO frente a renta social, muy presente esta última en otros países). Las desgravaciones fiscales o los tipos impositivos bajos a la adquisición (IVA), así como las dificultades para crear un adecuado parque de alquiler, incentivan a las familias hacia la adquisición. Además, un sistema financiero donde la asunción de riesgo en la concesión de préstamos es profundamente desequilibrado (de ahí otros problemas relacionados como el elevado impacto social de los desahucios), genera paradójicamente un mercado hipotecario muy “democrático” donde las diferentes características de los deudores, los que se hipotecan, afectan poco a la probabilidad de concesión de la misma. Esto ha debido favorecer y permitir la propiedad no solo entre aquellos con elevados recursos, sino en el conjunto de la distribución de la renta.

Finalmente, otros trabajos como el de Angelini, Lafferère y Weber, de 2012,  incluyen otros factores como son la cultura, la tradición y la estructura socio-familiar de bienestar como explicaciones. Según estos autores, la tipología mediterránea favorece ciertos elementos que no todos son los necesariamente esperados: los valores de la familia, de la ayuda entre sus miembros, y el propio esfuerzo y ahorro como base para la adquisición de una vivienda. Por el contrario, y curiosamente, el uso (y abuso) del endeudamiento en la adquisición del hogar ha sido tradicionalmente más bajo que en el norte de Europa, al menos entre aquellos que ahora poseen propiedad y tienen más de 50 años,  lo que explicaría a su vez parte de la mayor igualdad en renta (neta) de los hogares españoles.

En resumen, la mayor igualdad en la riqueza se explica en gran parte por la propiedad de la vivienda, y esta a su vez por tres factores: composición de hogares, entorno económico favorecedor que crea incentivos y cultura o tradición socio-familiar. Sin embargo, la estructura de tenencia de la riqueza no es inocua. Ciclo, desempleo y movilidad se asocian a esta. Paradójicamente, un porcentaje elevado de propiedad de la vivienda se ha asociado al desempleo o a ciclos más intensos. Sabiendo esto, quizás, relativicemos esta particular “ventaja” española y nos incentive a reflexionar con mayor profundidad no solo sobre las posibles razones que la determinan, sino además, sobre las posibles consecuencias que genera.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.