La ‘cuestión de la mujer’, decisiva para el futuro del proyecto europeo

Líderes políticos, académicos, periodistas y miembros de organismos públicos se dieron cita en Florencia la semana pasada para hablar de los retos a los que se enfrenta la mujer en la actualidad. Cada año, coincidiendo con la celebración del Día de Europa, el Instituto Universitario Europeo organiza la conferencia ‘State of the Union’ para fomentar el diálogo sobre cuestiones fundamentales que afectan a la Unión Europea (UE). Esta vez el tema central ha sido ‘La mujer en Europa y el mundo’. Se han abordado aspectos tan variopintos como la violencia de género, la brecha salarial, los derechos reproductivos y la labor de la mujer en el mantenimiento de la paz.

¿Por qué hablar de la mujer precisamente ahora? La Unión atraviesa una profunda crisis, y sobran temas de candente actualidad. Días antes de la conferencia una foto de la sueca Tess Asplund desafiando a una manifestación neo-nazi se convertía en símbolo de la lucha contra el preocupante auge del extremismo en Europa. Pero hay donde elegir. El terrorismo, la crisis económica, el nacionalismo xenófobo, el populismo (que Enrique Barón comparó con el colesterol, diciendo que lo hay bueno y malo), ‘Brexit’ o la crisis de los refugiados fácilmente podrían haber relegado el tema de género a un segundo plano. En su magistral ponencia inaugural, Ruth Rubio Marín defendió que ahora es tan buen momento como cualquier otro para tratar la ‘cuestión de la mujer’. Hace apenas un siglo, las mujeres que inspiraron la película Sufragistas luchaban por su derecho al voto en Gran Bretaña. También entonces se les pedía que esperasen a que se resolviesen otras causas más “urgentes”, como la revolución obrera o la lucha por la limitación del poder de la Iglesia y la Monarquía. Sin embargo, al olvidar a la mujer, ésta se vio borrada casi por completo del proceso moldeador del sistema actual. Así nació un aparato concebido por y para los hombres que, a día de hoy, complica mucho la igualdad en la práctica. El ex primer ministro Giuliano Amato tildó de injusto que la mitad de la población tenga que adaptarse a nociones y conceptos que se crearon pensando en la otra mitad.

Las ponencias pusieron de manifiesto un problema de raíz relacionado con esa postergación histórica de la cuestión de género: las limitaciones a la libertad de la mujer en el proceso de toma de decisiones. Afectan a su autonomía sobre su propio cuerpo. Abundan las injerencias institucionales en sus derechos reproductivos o en su forma de vestir, como si se dudase de su capacidad de tomar decisiones de conciencia, o de su criterio al externalizar, libremente, su fe religiosa a través de su atuendo. Pero, además, su capacidad resolutoria se ve limitada por obstáculos que le impiden llegar a las posiciones más altas en el ámbito profesional. Como señaló el presidente Sergio Mattarella, la monumental falta de liderazgo femenino le ha negado a la mujer la oportunidad de crear el mundo. Y cuando lo ha creado, la historia suele olvidarlo. Sandro Gozi recordó que se habla de Padres Fundadores y raramente de Madres Fundadoras de la UE, pese a que mujeres como Ursula Hirschmann, Louise Weiss o Simone Weil se habrían ganado a pulso tal consideración.

Margot Wallström dijo en una ocasión que, en el camino hacia la cima, las mujeres topan con un “suelo resbaladizo, un techo de cristal y una gruesa capa de hombres”. Las cifras le dan la razón. De 197 jefes de gobierno que ha tenido Europa desde 1990, sólo 13 han sido mujeres. En la resolución de conflictos, las mujeres representan el 10 por ciento de las negociadoras de convenios de paz, y ello pese a que su intervención incrementa las probabilidades de estabilidad del acuerdo. Así, es frecuente que se desatiendan importantísimas cuestiones que afectan de forma especial a la mujer, y que se han visto agravadas por los problemas a los que se enfrenta ahora el continente europeo. Si ya son espeluznantes las cifras de violencia de género o de tráfico humano (mayoritariamente femenino), éstas aumentan desmesuradamente en conflictos como la crisis humanitaria de los refugiados. Patricia Sellers, del Tribunal Penal Internacional, habló de genocidio a través de la violencia sexual en tales situaciones. Roula Khalaf, subeditora del Financial Times, resaltó también el riesgo de radicalización. La mujer es fundamental para la construcción del Estado Islámico, y representa el 17 por ciento de europeos que se han unido a Daesh. Oprimida, sin voz, y a menudo sometida a condiciones de pobreza y de marginación, puede convertirse en presa fácil.

La falta de liderazgo femenino también se manifiesta en las instituciones europeas. La sesión que juntó a los 3 presidentes de la UE (Juncker, Schulz y Tusk) obvió la cuestión de la mujer, pero la imagen de la mesa de debate íntegramente masculina en la misma sala donde en 1957 se firmaba el Tratado de Roma aportó una inestimable alegoría visual de ese techo invisible. Pese a la importancia de los asuntos sociales en la construcción de la UE, las medidas de austeridad con las que se ha respondido a la crisis han frenado en seco el progreso social en general y el empoderamiento de la mujer en particular. El primer ministro Joseph Muscat lo lamentó, pues difícilmente puede haber crecimiento económico sin justicia social. Cuando se limita el gasto en sanidad o educación, las mujeres y madres trabajadoras, propensas a aceptar trabajos precarios, son las más afectadas. Los recortes en las administraciones públicas, sector en el que la brecha de género en la toma de decisiones suele ser menor, suponen otro gran obstáculo para el avance profesional de la mujer.

Por tanto, la atención que se preste ahora a la justicia social derivada de la paridad de género determinará en gran medida el modelo de Europa hacia el que se avance. Los intentos de salir de apuros no deben repetir los errores del pasado y desestimar la cuestión de la mujer, imprescindible para remediar muchos males del momento. Pero, ¿cómo dar respuesta a la desigualdad?

Las propuestas aludieron a dos vertientes. En primer lugar, está la vertiente normativa. Rubio Marín propuso abandonar el modelo neoliberal capitalista a favor uno de desarrollo inclusivo, con una perspectiva consciente de género y medidas que permitan la conciliación de la vida familiar y laboral. Por este sistema parecen apostar el Pacto por la Igualdad de Género y las Conclusiones del Consejo sobre ‘La Mujer y la Economía’, que de momento son sólo declaraciones de buenas intenciones. Pero se puede ir más allá, pasando por la introducción de cuotas para remediar la falta de liderazgo femenino. Pese a su incuestionable efectividad práctica, este sistema sigue levantando ampollas, al interpretarse como una sustitución de la meritocracia en vez de una forma de paliar la inexplicable ausencia de mujeres, sobradamente cualificadas, de posiciones de toma de decisiones. Hasta ahora, los intentos del legislador europeo por incrementar la presencia femenina en lo más alto recurriendo a este método han fracasado.

En segundo lugar, destaca la vertiente cultural. Estas soluciones pasan por fomentar la investigación para generar datos fiables y visibles cara a una mayor sensibilización. Incluyen inculcar valores de igualdad, eliminando micromachismos que menosprecian e infravaloran a la mujer. Y requieren educación para tomar conciencia de la capacidad femenina de liderazgo. Esta vía necesita la participación de la familia, los organismos públicos, los medios de comunicación, las instituciones educativas y las artes. Matteo Renzi cerró la conferencia diciendo que a través de la cultura se derriban muros y se tienden puentes. También con la cultura se puede quebrar, de una vez por todas, ese resistente techo de cristal.

Autoría

1 Comentario

  1. ISABEL MARTINEZ LOZANO
    ISABEL MARTINEZ LOZANO 05-17-2016

    Buena crónica Sandra,
    En este asunto como en otros, el problema es que hace ya muchos años que Europa ha dejado de dar ejemplo y sus actuaciones no responden a nada a las resoluciones, comunicaciones y recomendaciones que acuerda, que se han convertido en meras señales del camino, aunque el camino que se transite luego, sea paralelo o divergente.
    Yo he echado de menos estos últimos años una posición clara y una apuesta en los fondos europeos por el empleo de las mujeres, cuyas tasas de actividad, de empleo y desempleo se han visto seriamente afectadas en esta crisis y me parece una frivolidad que en medio de este escenario de crisis, la única propuesta de directiva que hay sobre la mesa de la Comisión ahora sea la de la paridad en los Consejos de Administración de las Empresas. Sin desmerecer porque obviamente es un tema importante, creo que hay muchos asuntos prioritarios sobre los que estamos viviendo grandes retrocesos: empleo, participación social y política, corresponsabilidad, etc
    Está bien que el asunto al menos ocupe la centralidad del debate en encuentros como en del Florencia.
    Isabel M Martínez Lozano

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.