La causa de la igualdad de género, una lanza para Podemos y una losa para el PP

Numerosos indicadores revelan que, si comparamos con otros países del entorno, España sale bien parada al valorar la sensibilidad de la ciudadanía respecto a la igualdad de género: somos de los que tienen una mayor proporción de gente que piensa que no hemos alcanzado esa meta, donde los estereotipos de género están menos marcados y donde más personas creen que los hombres, a través de nuestro comportamiento cotidiano, debemos contribuir a lograr mayores cotas de igualdad. Estos datos capturan sólo una parte de la realidad (las percepciones y las preferencias), por lo que no tienen la entidad suficiente como para instalarnos en el conformismo. Sin embargo, estamos habituados a ver nuestro país a la cola en Europa al medir otras cuestiones relativas al progreso y el bienestar social, por lo que bien pueden servir para contentarnos.

Los últimos datos que ha elaborado MyWord para el ObSERvatorio (disponibles aquí) son coherentes con estos datos. De estos últimos lo primero que llama la atención es que en España prácticamente toda la ciudadanía se muestra a favor de un ideal igualitario. Cuando se pregunta si crees que los hombres y las mujeres deben tener los mismos derechos y ser tratados como iguales en todos los sentidos, el 96,4% contesta que sí. Sin embargo, lo interesante del estudio es que permite examinar, dentro de ese gran acuerdo, las diferencias políticas existentes. He aquí la primera: mientras que en el caso de los votantes del PSOE, Podemos y Ciudadanos el porcentaje que respalda afirmativamente esa sentencia sobrepasa la media y roza el 100%, en el caso de los del PP el apoyo a la causa igualitaria se reduce varios puntos (hasta el 91,9%).

El grueso de la sociedad española tiene preferencias igualitarias y, además, considera que en esta materia quedan deberes pendientes. Extraigo esta conclusión a partir de este otro dato: el 85,8% piensa que, hoy por hoy, los hombres y las mujeres no tienen los mismos derechos y son tratados como iguales en todos los sentidos. Donde hay más gente insatisfecha con los logros alcanzados en materia de igualdad de género es entre los votantes del PSOE (el 91,9%) y Podemos (el 92,4%), mientras que entre los del PP y Ciudadanos hay más conformistas: alcanzan el 16,4% y el 18,3%, respectivamente, quienes creen que a día de hoy vivimos en condiciones de igualdad.

Gráfico 1. Y, hoy por hoy, ¿crees que en nuestro país los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos y son tratados como iguales en todos los sentidos?

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de MyWord para el ObSERvatorio.

La creencia de que los hombres y las mujeres no reciben el mismo trato ni tienen las mismas oportunidades se expresa también al valorar sus roles en relación a la paternidad y la vida laboral en el pasado, el presente y el futuro. La mayoría piensa que la paternidad es hoy más difícil que antes, especialmente en el caso de las mujeres (gráfico 2). Como muestra el gráfico 3, las perspectivas de futuro tampoco son halagüeñas: la mayoría piensa que en el futuro los niños y las niñas de hoy en día tendrán una situación más difícil que la de hoy como padres y (especialmente) como madres. Las previsiones negativas, en el caso de las mujeres, se trasladan también al ámbito laboral: cuando se pregunta cómo les va a resultar a ellas su carrera profesional futura, la respuesta más citada es más difícil que hoy.

Gráfico 2. Si echas la vista atrás a tu infancia, crees que hoy es más fácil o más difícil…

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de MyWord para el ObSERvatorio.

Gráfico 3. Pensando en las niñas y niños de hoy en día, para cada uno de los siguientes aspectos, ¿crees que su vida será más fácil o más difícil que la de sus madres y padres?

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de MyWord para el ObSERvatorio.

¿Responden las distintas organizaciones políticas al compromiso social con la igualdad? De los grandes partidos, Podemos es el que más gente considera comprometido con la lucha por la igualdad real entre hombres y mujeres y el PP el que menos: el 48,2% considera que la formación morada está muy o bastante comprometida, frente al 15,2% que considera lo mismo del partido que gobierna. Cuando se desagrega esta pregunta según el recuerdo de voto (gráfico 4) se extrae un dato curioso: todos los partidos, con la excepción del PP, cuentan con una mayoría de votantes que piensa que su formación es la más comprometida. De estos últimos, en cambio, más de la mitad consideran que la mayor implicación con este objetivo no lo tiene su partido, sino Ciudadanos. El cambio social se dirige hacia un lado y algunos lo ven pasar de lejos. En definitiva: la causa de la igualdad de género constituye una lanza para Podemos y una losa para el PP.

Gráfico 4. Con respecto a cada uno de los siguientes partidos, ¿en qué medida crees que está comprometido con la lucha por igualdad real entre hombres y mujeres? Suma de ‘mucho’ y ‘bastante’.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de MyWord para el ObSERvatorio.

En suma, el grueso de la sociedad defiende la igualdad de género, es consciente de que las mujeres tienen que hacer frente a más obstáculos y considera que quedan deberes pendientes en relación a este problema. En consecuencia, debería haber margen para el acuerdo y la acción. Sin embargo, esa ambición no ha cristalizado con la misma determinación en la agenda política. Algo debido, en parte, a lo que sugieren los últimos datos: que a la hora de plantear posibles estrategias pueden surgir diferencias importantes. El contexto no ayuda, ya que en un clima preelectoral constante la consecución de grandes acuerdos resulta menos atractiva en términos partidistas.

Por tanto, aunque nunca se haya hablado tanto de feminismo e igualdad, el reto sigue siendo trasladar esa voluntad al terreno de las políticas públicas, tratando de que las instituciones respondan al acuerdo social existente e impulsen medidas que minimicen el impacto negativo de distintas dinámicas y comportamientos (que son producto de convenciones sociales, como el desequilibrio en el reparto de las tareas domésticas y de cuidados, la normalización de la existencia de permisos de paternidad desiguales, la segregación ocupacional, etcétera) sobre las oportunidades de ellas. Porque obviarlo nos impide hablar de igualdad de oportunidades y porque tan sólo así podríamos progresar y lograr que, en el futuro, además de liderar las clasificaciones que bareman las preferencias de la ciudadanía, puntuemos mejor al comparar las condiciones objetivas de unos y otras (en cuanto a las diferencias salariales, el reparto de la carga de cuidados y trabajo doméstico, las restricciones al acceso a puestos de responsabilidad, etcétera).  

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