La brecha digital en las empresas españolas

Algo tan sencillo como disponer de una conexión a Internet sólo es una realidad para el 70,2 % de las empresas españolas de menos de 10 trabajadores, frente al 98,7 % del resto del tejido empresarial, y ello a pesar de que en este mundo parece existir un cierto consenso sobre la oportunidad que ofrece la transformación digital para mejorar los productos y servicios y optimizar los procesos, generando cambios en los modelos de negocio y en la manera de gestionar los recursos humanos. Además, esta menor conexión por parte de las micropymes presenta fuertes disparidades regionales; algo menos de dos tercios de las de Galicia, Asturias, Extremadura o las ciudades de Ceuta y Melilla están conectadas, frente al 76,6% en Canarias o Madrid.

Conexión a internet por tamaño empresarial y CC.AA., 2017Fuente: CES, Informe 3/2017 sobre digitalización de la economía a partir del INE, Encuesta de uso de TIC y Comercio Electrónico (datos del primer trimestre).

Pero el simple hecho de contar con una conexión a Internet no significa que las empresas estén utilizando las oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales y, menos aún, que esos usos sean avanzados. Ese matiz es esencial, puesto que determina la existencia de una brecha digital en el ámbito empresarial.

De las empresas con menos de 10 trabajadores que cuentan con conexión, únicamente el 71,8% se relaciona telemáticamente con las administraciones públicas y el 60,2% utiliza facturas electrónicas, cuando estos dos usos están prácticamente integrados en el resto del tejido empresarial. Además, sólo un 29,8% tiene página web, el equivalente en la era digital a aparecer en las páginas amarillas. El uso de medios sociales, de intercambio de información en la cadena de suministro, de servicios en la nube o del big data (considerados usos avanzados de Internet) escasean en el tejido empresarial español y son prácticamente marginales en el caso de las empresas españolas de menor dimensión.

Fuente: Elaboración propia a partir de INE, Encuesta de uso de TIC y Comercio Electrónico en las empresas.

Este peor desempeño de las microempresas españolas resulta preocupante, ya que representan (incluidos los autónomos) el 93,8% del número total de empresas y responden de un tercio de empleo; cifras que ascienden al 99,8% y a los dos tercios, respectivamente, si se consideran también las pequeñas y medianas empresas.

En efecto, el reto digital afecta a todo el conjunto del tejido productivo, sin distinción. Todos los sectores de actividad, empresas de cualquier edad y tamaño necesitan integrar, en mayor o menor medida, las tecnologías digitales en sus negocios para no perder capacidad competitiva.

Pero los factores que limitan el proceso de digitalización en España, apuntados por la OCDE, se magnifican en el caso de las empresas de menor dimensión; en concreto, el coste de acceso a unas infraestructuras avanzadas, la falta de confianza que generan las tecnologías y las actividades digitales, la escasa o nula formación o cualificación de los trabajadores, la existencia de barreras comerciales o la dificultad de acceso a la financiación. Además, se percibe un desconocimiento, por parte de las empresas de menor tamaño, del verdadero alcance del proceso de digitalización y de las implicaciones futuras de los actuales desarrollos tecnológicos sobre sus negocios, lo que llega a traducirse en una resistencia al cambio.

Esas mayores limitaciones (de recursos financieros, humanos y de tiempo) para estas empresas les exigen ser muy selectivas en los procesos de inversión, sobre todo cuando sus retornos son de medio y largo plazo. Además, frente a las compañías de mayor tamaño, no pueden beneficiarse de las economías de escala y/o de alcance que pudieran derivarse de estos usos avanzados. Asimismo, la especialización sectorial y el grado de competencia también condicionan la propensión a digitalizarse, siendo superior en los sectores en los que existe una mayor presión competitiva.

No obstante, cabe recordar que dentro del universo de las microempresas se encuentran muchas startups españolas, que suelen iniciar su actividad con pocos trabajadores pero que, frente al resto, llevan las tecnologías digitales integradas en su ADN.

Sería, por tanto, deseable propiciar una adecuada transformación digital del conjunto de la actividad productiva y del tejido empresarial. En este sentido, el Consejo Económico y Social de España (CES) propone, en su reciente Informe 3/2017 sobre la digitalización de la economía, una serie de medidas que contribuirían a este proceso, entre ellas:

  • Impulsar una oferta española de habilitadores digitales (tecnologías que permitan extraer el máximo beneficio de la digitalización: Internet de las cosas, realidad virtual, biotecnología, tecnologías de ciberseguridad, computación y conectividad, o las de gestión inteligente de los datos).
  • Propiciar la generación de ecosistemas innovadores a través de la creación de entornos colaborativos, plataformas y centros de excelencia, y del fomento de la competencia colaborativa. Impulsar, además, proyectos públicos-privados en este terreno.
  • Prestar especial atención a la digitalización del tejido productivo en los territorios con menor nivel de desarrollo, para evitar que un desigual uso avanzado de Internet por parte de las empresas pueda llegar a amplificar las divergencias regionales.
  • Establecer un marco normativo que ofrezca un equilibrio entre la protección de los usuarios y la necesidad de avanzar en la digitalización. Todos los sectores deben asumir la necesidad de proteger los datos de carácter personal y de establecer unas normas adecuadas de ciberseguridad.
  • Fomentar la financiación de proyectos de I+D+i relacionados con la transición digital, de productos innovadores y de proyectos de internacionalización.
  • Facilitar y promover la estandarización internacional de los procesos y el establecimiento de normas comunes para evitar que la digitalización se transforme, finalmente, en una barrera que afecte a la competencia en los mercados. Representa un desafío para la legislación de defensa de la competencia.
  • Prestar especial atención a la formación y capacitación de los trabajadores y de los equipos gerenciales para sacar el máximo provecho de la innovación digital, del intercambio de información y de la colaboración transversal que acompañan al nuevo entorno digital.
  • Finalmente, asegurar que las acciones a favor de la digitalización resulten coherentes con las iniciativas que promueven la economía circular y la bioeconomía, promoviendo el liderazgo tecnológico español en este ámbito.

Pero, además, haciéndose eco de la peor situación relativa de las pequeñas empresas y de su importancia en el conjunto de la actividad económica, el CES ha subrayado la necesidad de acompañar y ayudar a las pymes en su proceso de digitalización, partiendo de un esfuerzo específico de sensibilización y promoción entre el pequeño tejido empresarial español.

Para ello, los agentes económicos y sociales estiman conveniente el desarrollo de herramientas de digitalización masiva, el establecimiento de un plan de ayudas a la renovación tecnológica o de incentivos para la adopción de soluciones digitales que faciliten la venta, soluciones digitales móviles o la aplicación del big data; sin olvidar la necesidad de asegurar su acceso a una financiación suficiente y adecuada para la implantación de estas nuevas tecnologías. Todo lo anterior propiciará el desarrollo entre las pequeñas empresas de una cultura corporativa catalizadora de la transformación digital.

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2 Comentarios

  1. aorviz
    aorviz 04-12-2018

    Entiendo que las conexiones a Internet para empresas de menos de 10 trabajadores con lo que comienza el artículo se refieren a accesos fijos. Es muy importante el matiz porque seguramente si extendemos la encuesta, seguramente ronde el 100% de trabajadores que accedan a Internet desde su móvil, ya sea para temas de trabajo o personales.

    Un saludo.

    • Inmaculada Ordiales
      Inmaculada Ordiales 04-13-2018

      En respuesta a AORVIZ.
      La verdad es que resulta sorprendente que casi un 30 por 100 de las empresas españolas de menos de 10 trabajadores no tengan conexión, pero es así. La estadística del INE se refiere a cualquier tipo de conexión tanto móvil como fija.
      De hecho, el INE ofrece información sobre el tipo de conexión que utilizan el 70,2% de las microempresas que sí están conectadas (a las que me refiero en el artículo). Los datos son muy interesantes también. Por ejemplo, de las microempresas conectadas, un 87,7% usa banda ancha fija, pero sólo el 37,3% tienen fibra o cable; un 72,6% utiliza banda ancha móvil, el 60,8% usa la banda móvil para conectar su ordenador o dispositivo similar y el 89,3% usa smartphone.
      No obstante, comparto lo que dices de que en esas empresas, muy pequeñas, a veces es difícil deslindar el ámbito personal y empresarial, lo que podría llevar a una infraestimación del acceso.
      Un saludo

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