La agenda del desarrollo durante el mandato de Trump

Donald Trump es ya el Presidente de los Estados Unidos y seguimos sabiendo tan poco como durante la campaña sobre cual será la política global de lucha contra la pobreza que impulsará el magnate. La cooperación al desarrollo pasó completamente desapercibida durante la campaña electoral y son bastantes escasas las ocasiones en las que el líder republicano se ha posicionado sobre temas relacionados con la agenda del desarrollo. En las que lo ha hecho, sus declaraciones han conseguido alarmar, no solo a los americanos, sino a toda la comunidad internacional.

Financiación de la ayuda

Su interés por invertir en infraestructuras y priorizar lo local por encima de lo internacional, algo en lo que lleva meses insistiendo, no debería ser incompatible con mantener un alto nivel de implicación en la política de desarrollo. Estados Unidos es el país que, con gran diferencia y debido al tamaño de su economía, más recursos invierte en la lucha contra la pobreza a nivel internacional. Dicho esto, en niveles porcentuales únicamente dedica el 0,2 de su Producto Interior Bruto, por lo que dicha contribución no es lo suficientemente representativa para que recortes en este área puedan ayudarle a conseguir los recursos que busca para la inversión nacional.

El peligro es que haga creer a los ciudadanos que sí lo es. Además, a pesar de que es un porcentaje bastante inferior al que otros países dedican a la lucha contra la pobreza, si que hasta ahora existía un acuerdo entre republicanos y demócratas para, al menos, no disminuirlo y mantener así el liderazgo americano en niveles absolutos. La llegada de Trump con Mike Pence como vicepresidente, y la mayoría que el partido republicano manejará en el Congreso los dos próximos años, amenaza con acabar con ese pacto que sí fue posible mantener incluso durante el Gobierno de George Bush.  Pence ha manifestado en el pasado su deseo de o bien eliminar la agencia americana para el desarrollo, USAID, o bien reducir su presupuesto.

Planificación familiar

Aparte del impacto en el presupuesto que pueda tener la elección como vicepresidente del actual Gobernador de Indiana, su influencia puede dejarse sentir en otras políticas como la de planificación familiar. Durante su mandado en Indiana ha favorecido todas las políticas antiabortistas posibles que, junto con la posición extremadamente conservadora y machista del futuro presidente, hacen peligrar seriamente el apoyo americano a las políticas de planificación familiar así como a las de  salud sexual y reproductiva tanto dentro, como fuera del país. Recortar la financiación a las organizaciones que, aunque realicen otro tipo de actividades sanitarias, ayuden a llevar a cabo abortos tanto en Estados Unidos como fuera, es algo que ya ha ocurrido durante anteriores gobiernos republicanos.

Comercio

Trump también se opone a firmar nuevos tratados de libre comercio, e incluso promete reconsiderar los ya existentes. De mantener su decisión, el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, que actualmente estaba en negociaciones, no llegará a buen puerto. Pero también puede afectar al Acuerdo de Comercio y Desarrollo con África (AGOA por sus siglas en inglés) y cuya renovación debe comenzar a debatirse durante los próximos cuatro años. Aunque en muchos casos sea por motivos radicalmente opuestos, lo cierto es que Trump no es la única voz que ha denunciado el impacto que los tratados de libre comercio acaban teniendo para los más vulnerables.

Este quizás sea uno de los pocos temas en los que el recién llegado encuentre apoyos entre movimientos sociales en el otro lado del espectro político, aunque eéstos mayoritariamente  se oponen a la mayoría de estos tratados por, entre otras muchas cosas, la desregulación que implicarían y el poder tácito que daría a las grandes empresas, en detrimento de los gobiernos. Sin un acuerdo económico al más alto nivel entre la UE y Estados Unidos será más factible recuperar las conversaciones en la Organización Mundial del Comercio para un acuerdo global en el que los países en desarrollo puedan negociar mejores condiciones que si deben hacerlo unilateralmente con la UE y Estados Unidos como un único frente.

Acceso a medicamentos

Hillary Clinton se había comprometido si llegaba a la Casa Blanca a tomar medidas que asegurasen un control sobre los desorbitados precios que los medicamentos están alcanzando en los últimos tiempos, Trump se había opuesto a sacar adelante una iniciativa similar. Que el presidente de un país como Estados Unidos tomara por fin medidas sobre la escandalosa subida de los precios de medicamentos esenciales hubiera tenido un impacto mucho más allá de sus fronteras. Hubiera favorecido que otros países en Europa y países en desarrollo como Colombia, que están intentando llevar hacia delante medidas similares a la propuesta por la candidata demócrata, se vieran reforzados frente al poder del sector farmacéutico. Sin embargo, lo que pasó después de la victoria de Trump es que las acciones de las grandes empresas farmacéuticas no hicieron más que subir en bolsa, asumiendo que, con Trump en el poder, el statu quo actual se mantendrá.

Cambio climático

Las declaraciones del próximo presidente estadounidense comprometiéndose a abandonar el Acuerdo de París firmado el pasado año puede tener consecuencias devastadoras. Sin Estados Unidos, es muy posible que otros países altamente contaminantes, como China, tampoco se comprometan a cumplir lo acordado y por lo tanto el tratado pierda todo su sentido, algo que ya pasó con el Acuerdo de Kioto. De ser así, los países en desarrollo serán los que, por su vulnerabilidad, más duramente sufrirán las consecuencias. Sólo en África se han producido ya más de 150.000 muertes directamente relacionadas con la exposición a la contaminación y a la mala calidad del aire. El hecho de que por ley, Estados Unidos tenga que esperar al menos tres años para abandonar el tratado y que, de aquí a entonces, puede que Trump haya perdido la mayoría en el Congreso, es lo único que permite albergar ciertas esperanzas de que finalmente no suceda.

En cualquier caso, tal y como dijo Hillary Clinton en su discurso tras perder las elecciones: “a pesar de las derrotas, nunca debemos de dejar de creer que merece la pena seguir trabajando por lo que consideramos justo”.

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