¿Investidura o personajes en busca de autor?

El debate de investidura ha servido para que los partidos tratasen de escenificar el papel que aspiran a desempeñar en la próxima legislatura. Y aunque todos ellos saben muy bien cual es el rol que quieren ejercer,  las inéditas condiciones de esta nueva legislatura,  con ausencia de mayoría parlamentaria y con una oposición tan fragmentada como dividida,  hacen difícil prever cual va a ser el guión.  A este respecto, se han apuntado dos posibilidades. La primera sostiene que la inexistencia de una mayoría parlamentaria puede favorecer un mayor protagonismo del parlamento y que en esas condiciones los partidos de la oposición  podrían aprobar iniciativas propias,   vetar  las  iniciativas del gobierno e incluso llegar a revertir la obra de gobierno previa.  La segunda, que presta más atención al diseño institucional,  enfatiza en la idea de que una vez investido Rajoy  sus atribuciones como presidente del gobierno son muchas, empezando por la capacidad de veto y acabando por el recurso a la disolución anticipada.

Cada partido ha representado el rol en función del escenario que le resulta más favorable,  por lo que en cierta medida, lo sucedido estos días en el Congreso guarda paralelismos con la célebre obra de teatro de Luigi Pirandello Seis personajes en busca de autor. En la que los personajes conocen su papel aún cuando no está escrita la obra. Mariano Rajoy en el papel del padre cincuentón condescendiente, ha buscado proyectar una imagen de gobernante responsable y taciturno que haciendo de la necesidad virtud ahora acoge a todos los hijos y apuesta por el diálogo, recordando eso sí que es él quién tiene la sartén por el mango.  El PSOE, de la mano de Hernando, es la esposa infiel que afligida y humillada regresa  con el marido con un profundo sentido de culpa. Infiel ha sido el PSOE con sus votantes y se siente culpable por contribuir con su abstención a la investidura de Rajoy.  Y por ello, proclama que a partir de ahora volverá a ser fiel a sus ideas y será oposición. Pablo Iglesias,  por su parte, interpreta al hijo contestón y soberbio que repudia a sus padres y a su obra y que aspira ahora a liderar la oposición y más adelante a ganar y gobernar. ERC, es la hijastra rebelde que se salta las normas optando por el “referéndum o referéndum” y rechaza participar en la negociación del nuevo sistema de financiación desentendiéndose así de los asuntos de la familia.  Albert Rivera en nombre de Ciudadanos ha hablado de programa y ha reivindicado su influencia en la futura legislatura pero habiendo sido ninguneado tanto por el PP como por Podemos su papel en la obra es el del muchacho que se se suicida accidentalmente mientras que la antigua CDC, de la mano de Francesc Homs, consciente de su irrelevancia se ajusta al papel de la niña que fallece ante la indiferencia cuando no el regocijo de la hijastra. Y por último, estaría el PNV, que es el único que no se ha visto alterado por las nuevas circunstancias y que sigue ejerciendo su rol habitual. En esta obra, su papel sería el de Madamme Paz a quien el padre acude en caso de necesidad.  En la investidura todos los actores han representado el juego de los papeles.  Veremos a partir de ahora  como el guión se adapta a la realidad.  Empieza la función.

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