Generar más y mejor empleo

La legislatura termina, en materia de empleo, con un balance que probablemente no satisface completamente a nadie, ni siquiera al actual Gobierno. Afortunadamente, de acuerdo con la última EPA, 436 mil personas han abandonado las listas del paro, lo que ha permitido una leve reducción de la tasa de desempleo, desde 22,5% al 21,2%. No obstante, hoy contamos con 104.000 puestos de trabajo menos que hace cuatro años. 4.850.000 personas que pueden y quieren trabajar, no encuentran un empleo, de los cuales más de 2.900.000 llevan más de un año sin trabajo, casi 300.000 parados de larga duración más que al comienzo de la legislatura. Con este panorama, y a pesar de la reciente mejoría, con seguridad que la primera y principal tarea del nuevo Gobierno, como del actual, seguirá siendo la lucha contra el paro. En particular, de aquellos que presentan especiales dificultades de acceso al empleo.

En ese esfuerzo denodado de lucha contra el desempleo que, como decimos, continuará en el próximo mandato, se han puesto en marcha una serie de reformas de nuestro mercado de trabajo que, especialmente la de 2012, han cambiado por completo nuestro sistema de relaciones laborales. Al margen de sus resultados en relación con el empleo, lo cierto es que sus “efectos colaterales” han sido notables. La tasa de temporalidad permanece prácticamente invariable, con un ligero repunte respecto de la que teníamos al principio de la legislatura, hasta alcanzar el 26,1%. La tasa de parcialidad también ha crecido 1,7 puntos, hasta el 15,2%. Mientras que hoy contamos con 400 mil ocupados a tiempo completo menos que hace cuatro años, el número de los que trabajan a tiempo parcial ha crecido en casi 300 mil. Estos simples datos mostrarían una precarización de las condiciones de trabajo, cuestión a la que también deberemos prestar atención en lo próximos años. El objetivo del futuro Gobierno (o futuros) no debiera ser sólo generar empleo, sino también en qué condiciones.

Por último, y en relación con esto, también es probable que en los próximos años debamos preocuparnos por la protección social de buena parte de nuestros conciudadanos. Sólo uno de cada dos parados cuentan con algún tipo de prestación (en concreto el 54,4%). Según el reciente informe sobre ‘El Estado de la Pobreza’ en España, el porcentaje de personas en situación de riesgo de pobreza y exclusión social alcanzó el año pasado el 29,2% de la población, afectando ya a un total de 13.657.232 personas. Esto implicaría un incremento de casi 3 puntos respecto de hace la cifra de hace cuatro años.

En definitiva, lucha contra el paro, condiciones de trabajo y pobreza y exclusión social serán los problemas a los que deba enfrentarse en próximo Ejecutivo en materia de empleo y que probablemente marquen su acción de gobierno.

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