En España el mayor riesgo es no hacer nada

Ayer tuvo lugar la presentación informe Retos Económicos España 18. Un documento dirigido por Jordi Sevilla, vicepresidente de Contexto Económico en LLORENTE & CUENCA, en colaboración con cinco prestigiosos economistas, que recoge los principales desafíos de la economía española para este año: mercado laboral, pobreza, cuentas públicas, cambio climático y digitalización de la economía.

Después de la mayor crisis económica de las últimas décadas, la economía española crece, se está creando empleo, el sector exterior ha dado un giro espectacular registrando un superávit por cuenta corriente y el sector turístico bate récord históricos. La crisis ha terminado, cierto, pero sigue habiendo mucha gente inmersa en la crisis. Los efectos de la recuperación no están llegando a toda la sociedad y, a día de hoy, nos encontramos con una España en la que 1,6 millones de desempleados no reciben ninguna prestación, la temporalidad duplica a la media europea o el infraempleo afecta al 10% de los ocupados. La actual recuperación económica no llega a todos y eso es un peligro en términos de cohesión social y de futuro.

Crecimiento PIB (%)

Las características del ciclo actual alertan de la enorme dependencia del modelo económico español respecto a “vientos de cola”, de su falta de capacidad para mejorar la productividad y de peligrosas contradicciones:

En primer lugar, y según cálculos del Banco de España, las dos terceras partes del crecimiento corresponden a factores exógenos transitorios (bajos tipos de interés y precio del petróleo principalmente). Unos “vientos de cola” que pronto cambiarán de dirección en un contexto en el que los tipos de interés comenzarán a subir, el barril Brent ya se sitúa 10 dólares por encima de hace un año y el euro tuvo una apreciación del 15% el pasado año.

En segundo lugar, el modelo de crecimiento actual no mejora la productividad total de los factores (PTF), donde España mantiene, desde hace años, un gap respecto a otras economías avanzadas: mientras la PTF avanzó un 2,4% y 7% en Francia y Alemania respectivamente desde el año 2000, en España se mantiene estancada (con un avance del 0,4%). Sin duda, un problema del presente esencial para definir nuestro futuro.

Y, por último, la contradicción de una recuperación fuertemente basada en la devaluación salarial. Así, mientras los bajos costes salariales permiten ganar competitividad y aumentar las exportaciones, se está poniendo en peligro uno de los motores del crecimiento actual: el consumo de las familias.

Junto a todos estos factores que definen la recuperación de la economía española, debemos destacar que ésta se enmarca en un contexto de riesgos globales. Populismo, proteccionismo, desigualdad, descontento social o deterioro institucional son desafíos claves que deben tenerse en cuenta si no queremos perder mucho de lo conseguido en términos de democracia, Estado del Bienestar y globalización.

Todos los factores anteriormente mencionados, que generan un contexto de riesgos e incertidumbres para la economía española, permiten seleccionar los cinco retos económicos para España este 2018 en base a dos premisas: ganar el futuro y cerrar heridas del pasado. La economía española arrastra debilidades que dificultan el presente pero que, además, se convierten en obstáculos para afrontar un futuro. Esto último implica un profundo esfuerzo, por parte de todos, para ser capaces de ganar el pulso a un futuro que, aunque incierto, trae consigo una rápida y profunda transformación.

Cerrar las heridas del pasado supone poner el foco en aquellos aspectos que, de forma estructural, están dejando una profunda huella en la economía y en la sociedad. El mercado laboral, la pobreza y las cuentas públicas son los tres grandes protagonistas en este aspecto.

El mercado laboral, aun creando empleo, genera puestos de trabajo de peor calidad, con tasas de temporalidad y de parcialidad involuntaria que duplican las europeas y una devaluación salarial que sume a los trabajadores en situaciones de pobreza. Todo ello unido a una enorme bolsa de desempleo de larga duración (el 36% de los parados llevan más de dos años sin encontrar empleo), a unas políticas activas ineficientes, que no consiguen reactivar a los desempleados, y a unos niveles de protección de los parados del todo insuficientes: España gasta hoy en proteger a los desempleados casi lo mismo que en 2007, pero con una tasa de paro que duplica la de entonces.

Desempleo larga duración

El segundo reto alude a la necesidad de disminuir unos niveles de pobreza y exclusión social que son inaceptables e insostenibles para una economía avanzada como la española. Los datos bastan para evidenciar la gravedad de la situación: el 27% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social, 2,9 millones de ciudadanos viven pobreza severa y somos el tercer país europeo con mayor tasa de pobreza infantil. Junto a ello, un fenómeno preocupante es el de la pobreza asociada al empleo, que ya afecta al 13% de los ocupados en España.

Pobreza España-Eurozona 2017

Y, por último, el reto de reformar las cuentas del sector público. España es el único país que continua bajo supervisión europea por déficit excesivo y la deuda pública representa el 100% del PIB. Unos datos que exigen replantearse el modelo de financiación español, la necesidad de reformar el sistema impositivo para conseguir tener una recaudación mayor y, como elemento fundamental, conseguir que el gasto público, además de suficiente, sea eficiente y eficaz.

La segunda premisa del informe es la de ganar el futuro. Esto implica compromiso, conciencia del reto tan importante que tenemos por delante y capacidad de llevar a cabo reformas orientadas a las nuevas realidades, que tambalean los cimientos de la economía tal y como hoy la conocemos.

El cuarto reto es, así, el relativo al cambio climático y la transición energética. Dicho reto demanda la implicación de todos, incluidos Gobierno y empresas, para afrontar los desafíos medioambientales en el marco del Acuerdo de París e impulsar la transformación del sector energético. Este desafío, de tan importante alcance de futuro, pasa por reducir emisiones contaminantes, apostar por sistemas de producción y consumo sostenibles, controlar los residuos y reforzar el papel de los impuestos medioambientales y de las energías renovables.

Emisiones CO2 (gigatoneladas/año)

La magnitud de este reto ha hecho que este año se vaya a presentar una Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Pero, para su éxito, será fundamental la cooperación y coordinación entre los distintos agentes económicos, políticos, empresariales y sociales. El bienestar de todos y la competitividad de la economía depende cada vez más de la capacidad de todos para abordar los retos medioambientales y de la capacidad de producir y consumir energía en base a los criterios de sostenibilidad y eficiencia.

Por otro lado, el cambio tecnológico asociado a la I+D, la inteligencia artificial o el big data está provocando un huracán de cambios en la sociedad, en el mundo empresarial, en los modelos de negocio y en el propio mercado laboral. La era digital trae consigo grandes retos para la economía española por sus fuertes implicaciones económico-sociales y su impacto en aspectos tales como la productividad, el empleo o el consumo.

Estamos sumidos en un proceso de aparición de nuevos modelos de negocio que ponen en peligro el empleo de gran parte de los puestos de trabajo conocidos pero, sobre todo, generan una fuerte brecha entre aquellas empresas o trabajadores que son capaces de seguir la senda del avance tecnológico, y aquellos que, de forma cada vez más rápida, se van quedando atrás. De hecho, la formación del capital humano debe ser una de las principales áreas de mejora en la economía española y una prioridad ante datos como que el riesgo de automatización de trabajadores con bajo nivel educativo en España se sitúa entre el 43% y el 56%. Y, junto ello, las empresas deben integrar la innovación como un eje vehicular de sus modelos de negocios e integrar las nuevas tecnologías. Pero, para conseguirlo, es fundamental que España acompañe y apoye al tejido de pymes.

Población en riesgo de automatización

España presenta cinco retos fundamentales para cerrar el pasado y ganar el futuro y no puede sumirse en la autosatisfacción de que la crisis ha terminado y el producto crece. El mayor riesgo es no hacer nada, porque las empresas están actuando y necesitan el refuerzo de las administraciones públicas y porque nuestros países vecinos también lo están haciendo y podemos quedarnos atrás. Las reformas son más necesarias que nunca a la luz de tantos retos y transformaciones que asolan la economía española y para no echar de menos en el futuro todo lo que no hagamos ahora.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.