España 3.0 o cómo aprender de nuestras fortalezas

En prácticamente todos los libros de gurús, analistas, reformistas, regeneradores y arbitristas de distinto pelaje que se han publicado con notable éxito durante los años de la crisis se puede encontrar expresión similar: hay que orientar nuestra economía hacia la innovación, la I+D y el conocimiento. Y con esta frase, colocada en el lugar adecuado dentro de un texto de varios cientos de páginas, se han dado por satisfechos para luego centrar sus esfuerzos reformistas en los temas para los que de verdad tienen propuesta: el mercado de trabajo, la universidad, el tamaño del estado o la selección de las élites políticas.

Reorientar nuestro modelo productivo hacia la innovación. Ahí es nada. Como si con decirlo fuera suficiente. Claro que necesitamos repensar las instituciones, la universidad, la forma del estado social, nuestra estructura territorial o incluso el modelo electoral. Pero el nudo gordiano, el motor productivo que tiene que sustituir a la construcción como eje vertebrador de nuestra economía, se ha despachado habitualmente con unos párrafos o a lo sumo con un capítulo, en el que los temas comunes son la falta de compromiso con la I+D del gobierno, las deficiencias de nuestro sistema universitario, o, en el mejor de los casos, el planteamiento de una política de I+D horizontal –esto es, sin decidir de antemano sectores estratégicos- que llegue a aquellos proyectos que se lo merecen.

El problema no es menor. Durante los años de la pasada década, el sexto programa marco de I+D la Comisión Europea (el actual horizonte 2020) financió el proyecto EU-KLEMS, donde centros de estudio económico de toda la Unión detallaron con una precisión extraordinaria el mapa de los factores de crecimiento económico de la Unión Europea, y los elementos que explicaban el retraso de Europa en relación con Estados Unidos y otros competidores desde el inicio de la era de la economía digital. El proyecto, que mapeó el “genoma productivo” de la Unión, llegó a importantes conclusiones que se han pasado totalmente por alto durante la crisis. En efecto, los debates sobre la emergencia financiera y la arquitectura del Euro han dejado de lado la reflexión de fondo –el gran elefante en la sala- sobre la clamorosa pérdida relativa de competitividad de la economía europea frente a sus rivales globales.

Claro que las políticas públicas pueden hacer mucho por recuperar competitividad y por promover un cambio de patrón productivo. Pero el núcleo fundamental de ese cambio está en el sector privado. Ahí es donde se han detenido buena parte de las agendas de reforma. Y es precisamente ahí donde arranca España 3.0, el libro de Javier Santiso.

Aunque tiene en su haber una impecable trayectoria académica, Javier Santiso es un economista de acción. Formado en Francia y en el Reino Unido, ha pasado buena parte de su trayectoria profesional en la OCDE, liderando el Centro de Desarrollo, para posteriormente regresar a España dentro del equipo del actualmente Consejero Delegado de Telefónica, Álvarez-Pallete. Combina su trabajo en la multinacional con su puesto como vicepresidente de ESADE Geo, un centro de referencia global sobre tendencias geoestratégicas y geoeconómicas, uno de los entornos de excelencia internacional que se mantienen en Madrid. Es habitual de las tribunas económicas en la prensa, siempre con un punto de vista original y propositivo. Ahora, con su libro “España 3.0”, presenta su propuesta completa para el cambio productivo en el país.

La obra, a medio camino entre el libro de negocios y la prescripción de políticas, traza una agenda de renovación de nuestro modelo productivo centrado en la educación de calidad, la apuesta por la innovación, el reto de la digitalización y la internacionalización de nuestro tejido empresarial. Pero para hacerlo no se basa –o no se basa exclusivamente, diríamos mejor- en la elaboración de propuestas específicas, sino que reúne y analiza casos de éxito empresarial, iniciativas de alcance y trayectorias personales de muchos de los empresarios y emprendedores que están trabajando ya en la construcción de esta España 3.0. En ese sentido, el libro es una excelente carta de navegación para identificar y seguir aquellos motores que raramente ocupan las primeras hojas de nuestros periódicos económicos, pero que pueden tener un impacto sostenido en la conformación de una nueva economía: start-ups, aceleradoras, fondos de capital riesgo, ejecutivos españoles en multinacionales, empresas multinacionales establecidas en España e incluso chefs –es notable el foco que el autor pone en la gastronomía española de élite- van apareciendo entre sus páginas describiendo una España innovadora, moderna, que apuesta por el futuro y que tiene ganas de contribuir a la mejora del país.

Así, España 3.0 es un libro optimista. No faltan en el mismo elementos de crítica, pero el eje central del mismo es ofrecer una panorámica de aquello que ya se está haciendo bien. Tanto es así que dedica uno de los principales capítulos a desmentir algunos de los mitos que circulan sobre España, trayendo a colación ejemplos, prácticas o noticias que usa como evidencia para romper la imagen pesimista y desangelada de una España yerma entre grúas abandonadas. Para Santiso, España tiene solución, es más, hay una generación que ya está apostando por esa solución. Lo que hay que hacer es apoyar sus esfuerzos, seguir su senda, remover obstáculos y promover un ecosistema que permita a esta generación crecer y fortalecerse para alcanzar su máximo potencial.

Y el autor no lo hace desde la atalaya del analista. Buena parte de su reflexión está generada por su propia experiencia vital y profesional, desde sus recuerdos de infancia sobre una España todavía en el despegue económico –que a juicio de este comentarista, coetáneo del autor, describe con un abuso de ciertas licencias poéticas– hasta sus propias entrevistas y encuentros con algunos de los principales protagonistas de este cambio, pasando por las iniciativas que el propio Santiso ha contribuido decididamente a desarrollar, como los fondos de capital riesgo Amerigo, el Club Mundi de ejecutivos españoles en multinacionales, o la iniciativa Start-up Spain, todas nacidas de su propia iniciativa innovadora.  El libro es, por lo tanto, análisis, propuesta, pero también sistematización de su propia práctica innovadora. Quienes han trabajado con él reconocerán en sus páginas muchas de las reflexiones que Javier ha compartido con colaboradores y colegas a lo largo de estos años.

Dos aspectos merecen una especial mención: en primer lugar, el tratamiento que ofrece de las economías emergentes, y en especial de Chile y Corea del Sur, a las que toma como referencia –a Corea le dedica un capítulo completo- y en las que ve fuente de inspiración y oportunidad. Santiso es un excelente conocedor de las dinámicas internas de estas economías –no en vano fue economista jefe de mercados emergentes de BBVA- y su enfoque sobre las mismas sorprende. Para Javier, tenemos mucho que aprender de los milagros económicos que han vivido algunas de estas economías, que son aparecen en su libro como amenazas, sino como espejos donde reflejar nuestra propia realidad. Su lectura es correcta, aunque cabría señalar, al menos en el caso de Corea, que trabaja extensamente, que el principal elementos de su despegue tecnológico fue el papel de un estado desarrollista que impulsó muy decididamente el desarrollo de los grandes chaebols y que sólo tras la crisis de 1998 ha comenzado a liberalizar buena parte de su estructura productiva. Samsung, POSCO o Daewoo existen como tales por el impulso estatal, por una estrategia consciente, y no por el mero desarrollo del mercado.

El segundo aspecto es su honestidad. Tras un repaso optimista y lleno de propuestas al mundo de la excelencia empresarial, la innovación y el “emprendimiento”, Santiso reconoce que las start-ups no salvarán España por sí mismas. Forman parte de la solución, pero no son la solución. Y de nuevo vuelve a tener razón. Los casos de éxito que repasa en su libro son destellos de esa España que sueña y por la que trabaja, momentos estelares de nuestra realidad económica, pero no son toda la realidad económica. Y ahí el autor cede el paso a las reflexiones de otros economistas en los que se apoya, como Luis Garicano o José Carlos Díez, en los que se referencia y sobre cuyos argumentos no abunda. Apenas habla de pasada del mercado de trabajo, la reforma del estado social, o de la arquitectura del euro, y las incursiones que hace en la política macroeconómica son muy limitadas –alguna sorprende, como la referencia a los trabajos de Reinhart y Rogoff sobre la relación deuda pública y crecimiento, que hace ya un par de años se demostraron erróneos.

Pero no debe sorprendernos esta ausencia, es más, debe agradecerse. Son muchos los libros que se han escrito planteando las grandes reformas –desde el celebérrimo y desigual “Qué hacer con España” de César Molinas, hasta el eficazmente sencillo “Una Alternativa Progresista” de Jonás Fernández-  y no faltan tampoco las obras que reflexionan sobre la gestión empresarial en tiempos de crisis, algunos auténtica basura, otros, como “Avanzando” de Oriol Amat y Pilar Lloret, verdaderas joyas. El libro de Javier Santiso se mueve con soltura entre ambos extremos, y su lectura es recomendable tanto para aquellos gestores –públicos y privados- que quieren entender bien el contexto de la nueva España que está naciendo, como para los decisores públicos que no saben qué decir después de pronunciar “nuevo modelo productivo”.

En definitiva, un libro para todos los ciudadanos y ciudadanas que miran con interés, sin rabia y con esperanza, el futuro de un gran país, que no es ninguna colonia, sino la cuarta economía de la eurozona, que sigue aturdida por el resacón de eurovegas y que busca su camino en un mundo complejo donde las reglas están cambiando. “España 3.0” nos enseña nuestras fortalezas, y, desde ese punto de vista, es una obra tremendamente inspiradora del cambio que necesitamos.

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