Elecciones en Argentina: rotundo triunfo oficialista frente a una oposición reforzada

El pasado domingo, los ciudadanos del país más austral del mundo se dieron cita en la jornada electoral general, que tuvo por fin renovar las Cámaras de Diputados y Senadores. En el análisis de los resultados, no hay que dejar de recordar que venían a significar, para el Presidente Macri, una radiografía democrática del respaldo que recibe su gestión a casi dos años de haberse convertido en titular del Ejecutivo.

En primer lugar, hay que dejar en claro que las elecciones tenían el propósito de renovar, por un lado, la mitad de la composición de la Cámara de Diputados (127 de 257 escaños), a través del sistema proporcional D’Hondt. Por otro lado, se renovaba un tercio de la Cámara de Senadores (24 de 72 escaños), distribuyéndose tres Senadores por cada Provincia en que se celebraron los comicios, obteniendo dos escaños la primera fuerza y uno, la siguiente.

En segundo lugar, preciso es destacar que el macrismo no sólo trataba de ganar la contienda, sino de hacerlo frente a su principal opositora, la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner. Claramente, quien la ganase, contaría a su favor con un triunfo clave de cara a las elecciones presidenciales de 2019.

En tercer lugar, el gobierno buscaba afianzar su posición creciente en la obtención de votos y acceder, así, a una mayor representación de sus intereses en las dos Cámaras. Esto resultaría clave, para poder destrabar numerosos proyectos de ley que no han recibido apoyo, hasta ahora, por falta de escaños.

El escenario dispuesto tras la práctica totalidad del escrutinio realizado, mostraba como un rotundo ganador a Cambiemos, la fuerza liderada por Macri. Junto a ello, convertía a Unidad Ciudadana, la renovada cara del Frente para la Victoria -con el que, tradicionalmente, llegaron al poder los Kirchner-, en la principal oposición al gobierno.

Ha sido la mejor elección en resultados para Cambiemos, partido que tiene representación, ahora, en la totalidad de las Provincias del país (con mayor o menor número de escaños). Ha vencido, además, en distritos claves, como Capital Federal, y las Provincias más pobladas del país: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, hecho que había ocurrido sólo una vez desde el retorno a la democracia.

La fuerza del Presidente Macri obtuvo apoyo en Provincias tradicionalmente peronistas, y ha logrado vencer a los candidatos de los caudillos locales e, incluso, a la ex Presidente Fernández de Kirchner, quien accedió a su banca como Senadora Nacional por la Provincia de Buenos Aires, al ser la segunda fuerza en votos. También, Cambiemos ganó en un distrito de suyo kirchnerista, como Santa Cruz, Provincia gobernada actualmente por la cuñada de la Senadora electa.

Clave es, también, la victoria obtenida por Elisa Carrió, figura fuerte de Cambiemos en la Capital Federal. En este distrito -tradicionalmente afín a la fuerza política del Presidente-, la adhesión superó el 50% de los votos, haciéndose con ocho escaños, frente a los tres obtenidos por la versión local de Unidad Ciudadana.

En Córdoba, llamada por Macri “el motor del cambio”, el partido del Presidente logró vencer al caudillo Schiaretti, Gobernador provincial, convirtiéndose en la primera fuerza en derrotar al peronismo, que lleva liderando todas las elecciones cordobesas, desde hace prácticamente 20 años.

Santa Fe y Mendoza no se quedaron en el camino llegando, en el primer caso, a casi un 38% de adhesión (frente al justicialismo, que obtuvo un 25%), y en el segundo superando el 45% de votos (frente a un 25% de la versión local del Partido Justicialista).

El nuevo Congreso muestra una Cámara de Diputados con una renovada composición, en la que Cambiemos ha adquirido veintiún escaños y el kirchnerismo y sus aliados han perdido diez, ganando cinco el sector del partido justicialista que no comulga con las ideas de la Senadora electa. La nueva ordenación del Senado, a su turno, crece en nueve escaños para Cambiemos, mientras que el kirchnerismo pierde ocho y el justicialismo, tres.

No caben dudas que el nuevo escenario político que se abre tras los comicios le otorga al Presidente Macri un claro respaldo traducido en escaños, pero no es posible dejar de advertir que deberá lidiar con una opositora fuerte y experimentada, que tiene ni más ni menos que dos presidencias en su haber. El nuevo panorama político otorga simplemente más escaños a Cambiemos, pero no las mayorías absolutas para convertir a las Cámaras en simples notarías de sus proyectos de ley.

Las elecciones dan cuenta, además, de la necesaria reconfiguración del Partido Justicialista, el que deberá optar en sus decisiones por posicionarse con sus pares afines al kirchnerismo (lo que resulta claramente dudoso), o acompañar al Presidente contra los proyectos que este sector presente.

El apoyo recibido por Macri refuerza su posición de liderazgo y lo acompaña de cara a los dos últimos años de su mandato. Habrá que estar a ver cómo funciona el Senado con una Cristina renovada, más mediática que nunca y con claras ambiciones de volver a la Casa Rosada.

Los resultados, que hablan por sí solos, dan muestra de un descontento de un gran sector de la población a anteriores gestiones y ponen sobre el escenario un soporte que, de ser bien utilizado, puede llevar al gobierno a continuar en el poder.

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