El Trump más estratégico: cláusula de seguridad y exenciones

El terremoto Trump amenaza el sistema multilateral mediante dos acciones brutales. La primera es la cuasi-declaración de guerra comercial a China (ver a Martin Wolf en el Financial Times, 09/05/2018). Aunque es hora de reencauzar algunos abusos comerciales del gigante asiático –como, por ejemplo, la obligación de crear empresas mixtas con empresas locales chinas para poder operar en el país y la internacionalización de empresas chinas con apoyo y dirección estatal–, el ultimátum impuesto a China por la Administración Trump es draconiano, humillante e inaceptable. La segunda acción de Trump se refiere a los aranceles al acero y aluminio. Y es esta última la más preocupante para el entorno multilateral.

A principios de marzo, Trump anunciaba que imponía aranceles de hasta 25% a las importaciones a Estados Unidos de acero y aluminio. No obstante, a aquellos países que demostraran su amistad a los EEUU les sería concedida una exención. A principios de mayo, sólo México, Canadá y la Unión Europea seguían exentos. Los dos países norteamericanos, con la condición de que finalizaran la renegociación del Nafta a mediados de mayo. A la UE se le exigía ofrecer concesiones comerciales a los EEUU antes del final de este mismo mes.

Las tarifas sobre el acero impuestas por Trump son, desgraciadamente, una maniobra maestra para desmontar la gobernanza global del comercio basada en reglas e instituciones. En esta política se aprecia la ideología, pero también la destreza de los operadores nacionalistas Peter Navarro (director del Consejo de Comercio de la Casa Blanca), Wilbur Ross (secretario del Departamento de Comercio) y Robert Lighthizer (representante comercial de EEUU).

El juego de poder –inherente a las relaciones internacionales– también existe bajo esta gobernanza. Sin embargo, es limitado, pues la existencia de reglas e instituciones reducen su papel de manera considerable.

Las tarifas al acero son una maniobra estratégica por dos motivos. Primero, se basan en la cláusula de seguridad de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Esta cláusula (artículo XXI del GATT) permite a un miembro incluir medidas comerciales restrictivas por motivos de seguridad y deja al buen criterio de cada uno decidir cuándo uno se encuentra en una situación que pueda comprometerla; de hecho, ésta es la que permite que, por ejemplo, la UE pueda imponer sanciones a Rusia sin violar las normas de la OMC.  Se trata de una válvula de escape que se reservaron los países para reaccionar cuando su seguridad así lo requiriera. Sin embargo, el uso adecuado de esta cláusula implica la existencia de un pacto informal entre los países que evite situaciones abusivas.

Trump está claramente abusando de esta cláusula. El argumento de seguridad que utiliza es el siguiente: la competencia desleal de los productores de acero extranjeros causa el cierre de productores nacionales, por lo que podría suceder que no quedaran para abastecer la industria de defensa americana. Esto parece absurdo si se considera que el acero doméstico utilizado para el sector armamentístico representa únicamente el 3% de la producción americana de acero.

Ahora bien, esta maniobra puede destruir el sistema de comercio construido en torno a la OMC, porque deja a los demás países ante el siguiente dilema: denunciar el caso ante la Organización o responder a su vez con unas medidas basadas en el argumento de seguridad. En ambos casos, la OMC quedará maltrecha.

Así, en el primer caso, la Organización se vería obligada a valorar cuándo una situación compromete o no la seguridad de un país; hasta el momento, ha evitado pronunciarse sobre estos asuntos. Este es un territorio desconocido para el que la institución está mal dotada. En caso de posicionarse sobre la legitimidad del argumento de Trump, se estaría cerrando de facto la válvula de escape que incorpora el sistema, pues a partir de ahora toda referencia a la cláusula de seguridad debería ser juzgada por la OMC. Sin embargo, si opta por no pronunciarse al respecto, se estaría dando barra libre a los demás países para incluir medidas arbitrarias utilizando esta misma cláusula.

Si, en cambio, los países deciden responder usando este argumento de seguridad directamente, sin acudir a la OMC, llegaríamos al mismo punto. Barra libre de medidas discriminatorias.

El otro movimiento, despreciable pero muy efectivo, es el de conceder exenciones arbitrarias a países amigos. Con ello, Trump está convirtiendo una partida multilateral en múltiples partidas bilaterales. Incentiva a que los países no respondan de manera conjunta y vía mecanismos multilaterales, sino que cada uno busque bilateralmente su exención. De esta forma, mientras la potencia global puede ser limitada bajo un marco multilateral, en una partida bilateral la ventaja de EEUU es enorme.

El sistema de gobernanza del comercio mundial es muy mejorable. Sin embargo, sus acérrimos enemigos verán cómo un mundo basado en el poder y no en las reglas será un desastre para todos, especialmente para los más débiles.

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