El peso de los indecisos

Para el 50% de los catalanes el paro es una prioridad, uno de los dos problemas más importantes a los que se enfrenta la sociedad catalana, según la última encuesta del CIS, a gran distancia de cualquier otra cuestión. El paro, la crisis económica y los recortes –y el debate de cómo abordarlos– se enmarcan en un gran y único debate sobre la independencia que ocupa un espacio hegemónico en la esfera política catalana. La transformación del debate político en uno dominado por el eje independencia-no independencia ha introducido dinámicas particulares en estas elecciones y que se reflejan en la encuesta preelectoral del CIS.

La fidelidad de voto, la movilización… todo apunta a que los electores soberanistas están ya decididos a ir a la urnas y, en una gran proporción, ya han decidido su voto. El resto parece estar ante unas elecciones anómalas que le plantean dudas en su orientación. Esta desorientación es mayor entre los que se sitúan en zonas intermedias del nuevo eje hegemónico independencia-no independencia.

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Fuente: Preguntas 9 y 13 de la encuesta preelectoral del CIS hecha pública ayer.

Diferencias en la movilización y en la fidelidad de voto de hasta 30 puntos porcentuales entre los sectores más cercanos a la tercera vía y los sectores soberanistas indican que buena parte del resultado electoral dependerá de qué decidan hacer los primeros durante esta campaña electoral que empieza hoy. Este es, seguramente, el factor que puede otorgar mayor variabilidad al resultado con respecto a lo que registran hoy las encuestas.

Otros factores aparecen, claramente, como mucho más estables. Especialmente, el comportamiento de la parte de población más cercana al deseo de independencia. La unión entre CDC y ERC reduce las opciones políticas, facilitando la concentración de votos y aumentando la eficiencia en la obtención escaños. La única duda para el votante soberanista es si opta por la lista del JuntsxSí o si, en cambio, opta por la CUP –una opción con un perfil más definido, especialmente en el eje izquierda-derecha (un eje que sigue siendo fundamental para algunos votantes soberanistas).

En las últimas elecciones a la Generalitat, la suma CiU + ERC fue de 1.614.383 en 2012 (44,4%), mientras que la CUP obtuvo 126.435 (3,5%). Por otro lado, parece que Unió podría arrastrar cerca de 130mil votos (pero que todavía están poco movilizados). Otro dato a tener en cuenta es la movilización del Sí-Sí, en la consulta del 9N: 1.861.753 personas. Tanto las encuestas como los datos recientes de movilización electoral apuntan a que el resultado soberanista estará, muy probablemente, entre 1,6 y 1,8 millones de votos.

Los datos de encuesta apuntan también a que el 27S registrará una participación excepcionalmente alta, que en el caso de las elecciones de la Generalitat vio su máximo hace tres años en el 67,8%. Con una participación cercana a los 3,7 millones de votantes, los votos soberanistas alcanzarían entre el 44% y el 47% de los votos. La gran duda, el factor variable es qué van a hacer los votantes “intermedios”, aquellos que no se identifican completamente con la independencia pero que no están satisfechos con la actual relación de Cataluña con el resto del Estado. Algunos de estos votantes se encuentran algo desorientados en unas elecciones centradas en el debate soberanista. Por un lado, muchos de ellos no priorizarían este tema sobre otras cuestiones de índole social. Por otro lado, los partidos que tenían como referencia han desaparecido tras una lista (CiU, ICV) o los discursos de sus líderes en Barcelona y Madrid presentan cierta disonancia entre ellos (PSC-PSOE). En algunos casos, tampoco acaban de tener claro qué estarían votando o qué propuesta se plantea ante el procés.

La encuesta del CIS apunta a que el voto soberanista (JxSí + CUP) estará entre el 57% y el 60% en Girona y Lleida, mientras que en Tarragona y Barcelona se situaría entre el 40% y el 44%. Es, precisamente, en estas dos últimas provincias donde existe una mayor parte de indecisos y en las que, en estas dos semanas, se pueden generar dinámicas que alteren –aunque no sustancialmente– los resultados que ya están apuntando las encuestas. Una mayor movilización de los votantes tradicionales de PSC y ICV que ahora se encuentran indecisos modificaría en algunas décimas los resultados finales. ¿Optarán, en su mayoría, por quedarse en casa? En ese caso, la proporción de votos soberanistas se vería beneficiada y podría superar el 47%. ¿Se decantarán por opciones intermedias (Cataluña sí que es pot o PSC)? En este caso, subiría la participación con respecto a 2012 y bajaría algún punto la proporción de votos soberanistas. Por último, también es probable que algunos de los indecisos de este espacio intermedio entre la independencia y mantener el statu quo se vean seducidos durante la campaña electoral por alguno de estos dos polos, aumentando la polarización en este eje.

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