El independentismo tras el no de la CUP

Tras la asamblea de la CUP celebrada el 27 de diciembre que arrojó un inédito empate a 1515 votos entre los partidarios de investir a Artur Mas y los detractores, finalmente la organización anticapitalista ha optado, tras un intenso debate interno, por no dar su  apoyo al actual candidato Junts pel Sí lo que ha abocado a Cataluña a celebrar nuevas elecciones. Pero el carácter y los resultado de esas elecciones que se celebrarán en marzo  van a seguir dependiendo de las relaciones entre los partidos que no han sido capaces de lograr la investidura. Y a este respecto tres son las incógnitas fundamentales.

En primer lugar está por ver si se reeditará la coalición de Junts pel Sí y por tanto se tratará de volver a dar a las elecciones el carácter de plebiscito.  Es sabido que dicha coalición, a pesar de no haber logrado integrar a esta última formación,  fue un logro de Artur Mas empeñado en convertir las elecciones del 27S en un plebiscito sobre la la independencia. Y también es sabido que ERC se resistió a coaligarse con CDC a pesar de las presiones de las entidades soberanistas a favor de la lista unitaria,  hasta que las elecciones municipales pusieron de manifiesto, muy particularmente en Barcelona a raíz de la victoria de Ada Colau,  que había un nuevo eje de conflicto en juego que amenazaba con eclipsar a los partidos soberanistas si de presentaban por separado.  Las elecciones del 27S demostraron que Junts pel Sí fue una decisión acertada ya que la distancia entre la lista independentista y el segundo partido, Ciudadanos,  fue considerable.  Junts pel Sí ganó las elecciones  pero dependía exclusivamente de la CUP, un partido antisistema que se había comprometido a no investir a Mas, promesa que ha mantenido a pesar de las concesiones programáticas y de la aprobación de la rupturista declaración del 9 de diciembre y de un considerable acoso por parte de algunos medios.  Sin embargo, después de las elecciones generales a las que no se presentaba la CUP y en las que la lista ganadora en Cataluña fue la alianza de Podemos con Barcelona en Comú, existen dudas acerca de las prioridades de CDC y de ERC y de sus incentivos para aliarse. Si prima la misma lógica que tras las municipales y  la amenaza de una eventual victoria la alianza de izquierdas, deberíamos  esperar una reedición de Junts per Sí,  e incluso no sería descartable que CUP se añadiese.  Pero si lo que prima es, como ha sido lo habitual, la competencia en CDC y ERC por el liderazgo del proceso independentista es de esperar que ERC,  que quedó por delante de CDC en las generales, prefiera concurrir por separado.  Sin ignorar, además,  que teniendo en cuenta el apoyo de Podemos a un referéndum en Cataluña quizás la formación republicana prefiera no atarse a CDC y  estar en disposición de configurar  mayorías parlamentarias alternativas.

El segundo término y muy vinculado al tipo de lista está el dilema de quién o quienes serán los candidatos de los partidos independentistas.  Si CDC y ERC concurren por separado previsiblemente Mas será el candidato de CDC y Oriol Junqueras el de ERC.  En cambio no está claro quien encabezará la lista si Junts pel Sí se reedita. Por un lado parece claro que CDC no querrá prescindir de Mas,  ya que si no ha prescindido de él  provocando nuevas elecciones no tendría sentido hacerlo ahora. Pero tampoco es descartable que ERC reivindique ese puesto si se tiene en cuenta que salió fortalecida de las elecciones generales tras haber superado a CDC,  que tiene a su favor precisamente el hecho de que ha  sido precisamente el veto a Mas por parte de la CUP lo que ha provocado las nuevas elecciones y que en el espacio independentista ocupa una posición pivotal..

Y por último está la incógnita de es cual será la posición y el papel de las entidades soberanistas que han dado apoyo a Junts pel Sí o se han integrado en sus listas (Asamblea Nacional Catalana,  Ómnium Cultural o Súmate), de los independientes como el que fuera cabeza de lista en septiembre,  Raül Romeva  y de los partidos satélite como Moviment d’Esquerres i Demócrates de Catalunya.  Si se repite Junts pel Sí cabe esperar que le vuelvan a dar su apoyo y que tengan el mismo  papel que en el 27S, es decir que se integren en la candidatura, pero si CDC y ERC van por separado su posición y su papel será más controvertido ya que no es lo mismo dar apoyo e implicarse en una candidatura unitaria que hacerlo en una partidista.

A las nuevas elecciones no se ha llegado por falta de fuerza,  JxS y la CUP tenían una amplia mayoría,  ni por insalvables discrepancias ideológicas  sino por  la incapacidad de llegar a acuerdos.  Lo que está por ver es por cuanto tiempo seguirá el independentismo manteniendo la fuerza sin llegar a acuerdos pre y/o postelectorales.

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