El ‘cleavage’ izquierda-derecha: los viejos rockeros nunca mueren

La convocatoria general del 20-D se producirá en un escenario de confrontación inédito hasta la fecha. A los ejes de debate tradicionales en unas elecciones generales se van a añadirfracturas nuevas, principalmente la que divide a las formaciones en liza entre nuevas y viejas. No es un elemento exclusivamente español. Si se repasan las elecciones celebradas en Europa desde el estallido de la crisis financiera, hace siete años, se aprecia la aparición con relativo éxito en todos los países de formaciones nuevas, algunas con escasos meses de vida (es el caso delMovimento Cinque Stelle del cómico Beppe Grillo, que se presenta por primera vez en el 2009), o el ascenso electoral de partidos tradicionalmente menores (sin ir más lejos, el Frente Nacional francés en la primera vuelta de las regionales del hace una semana).

Esta transformación profunda del escenario electoral, con el debilitamiento de los partidos que tradicionalmente han dominado la escena política y la emergencia de formaciones de nuevo cuño, parece haber desplazado la atención hacia las nuevas fracturas en detrimento de las viejas orientaciones políticas. Sin embargo, un vistazo pausado a los datos de las encuestas nos permite ver cómo los viejos ejes de confrontación siguen siendo útiles para explicar el escenario político español. Y entre el instrumental de análisis sigue sobresaliendo el eje que divide los partidos entre izquierda y derecha. El viejo ‘cleavage‘, al que se ha dado por muerto y enterrado muchas veces, resiste.

Según apuntan la mayoría de sondeos, las elecciones del 20-D se van a disputar en los espacios que tradicionalmente han decidido las mayorías, puesto que son los espacios que concentran más electores: el centroizquierda y el centro. Según el barómetro preelectoral del CIS, en estos dos espacios se sitúa el 60% de los electores. Así, lo que ocurra en este campo va a determinar el resultado final de las elecciones. No es nada nuevo, sucede desde las primeras elecciones generales de 1977.

La fractura nuevo-viejo

Así fue también en la convocatoria de 2011. El PSOE perdió la confianza del centroizquierda y la credibilidad del centro, en ambos casos por la gestión de la crisis económica por parte del Gobierno deZapatero. Una gran parte de los votantes socialistas situados en el centroizquierda, tradicional punto de asentamiento del voto PSOE, se fueron hacia la abstención, mientras que una porción significativa de los ubicados en el centro optaron por votar al PP, porque creyeron ver en los populares mayor capacidad para solucionar los problemas derivados de la crisis (según la encuesta postelectoral del CIS, la mayoría de éstos explicaban que habían votado al PP porqué “está más capacitado para gobernar”).

A lo largo de la actual legislatura estos dos espacios han visto debilitarse el apoyo a PP y PSOE, a medida que aumentaban los indecisos, los abstencionistas y aquellos que mostraban intención de votar en blanco. Este “hueco” es el que han llenado Podemosprimero y Ciudadanos después. Según el sondeo preelectoral del CIS, los de Pablo Iglesias asientan sus apoyos principalmente entre los electores ubicados en el centroizquierda (el 48% de los que declaran intención de voto a Podemos se ubica en ese espacio), mientras que los de Albert Rivera se sitúan mayoritariamente en el centro ideológico (un 55% de la intención de voto a C’s). Es más, si se observa la posición de aquellos entrevistados por el CIS que declaran dudar sobre su voto, la gran mayoría tiende a ubicarse de manera “ordenada” en el eje izquierda-derecha: los que dudan entre Podemos o C’s y el PSOE se sitúan en el centroizquierda, mientras que los que dudan entre C’s y el PP se posicionan en el centro.

Así pues, es cierto que existe una fractura nuevo/viejo en estas elecciones (visible en todo el ciclo electoral), pero esta coincide con el eje tradicional izquierda-derecha. De este modo, es verdad que una parte muy significativa de los electores decidirá su voto según si los partidos son viejos o nuevos, pero parece que lo hará en función de su posición y de la percepción que tiene sobre la posición de los partidos en el eje izquierda-derecha, lo que dibuja un escenario inédito y más complejo, con dos ‘cleavages’ actuando de forma simultánea.

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