Dietas informativas: ¿sabemos qué leemos en Internet?

Cómo elaboran las noticias los medios y cómo los ciudadanos las consumen ha cambiado drásticamente. El último Digital News Report (DNR) 2017 que publicamos recientemente en el Reuters Institute for the Study of Journalism, indica, sin ir más lejos, que un 32% de los españoles utiliza WhatsApp para informarse sobre las noticias del día. ¡Sí, WhatsApp! Esta cifra, que sólo supera Brasil y que representa un crecimiento del 6% respecto a la del año pasado, es paradigmática para entender los cambios que se están produciendo en el consumo de noticias.

Conocer qué medios consumen los ciudadanos y cómo son las audiencias de estos medios son dos temas que, sin dejar nunca de haber sido importantes, vuelven a estar en el centro de la investigación en comunicación. Su implicación para el sector periodístico no necesita justificación. Basta con decir que conocer a la audiencia y saber si la audiencia conoce a los medios, es la base del mercado publicitario. Pero desde una perspectiva democrática, la que nos interesa aquí, estas dos cuestiones vuelven a tomar una gran relevancia porque Internet está constantemente cambiando los patrones de consumo y producción de información que conocíamos hasta ahora.

La sobrevaloración del rol de las redes sociales en la vida pública –ahora todo parece medirse a partir de “la reacción de las redes”-,  ha hecho que algunos olviden que la información que elaboran los periódicos, las radios, las televisiones y ahora también, los medios nacidos en Internet, son la principal fuente de conocimiento sobre la actividad política. Difícilmente podemos ver en persona –físicamente- qué hacen los políticos y qué decisiones se toman en el Congreso. Por ello, es esencial la tarea informativa de los medios. Son ellos los principales proveedores de contenido político, también dentro de las redes. Sobre todo, durante grandes acontecimientos políticos como las elecciones.

Cómo consumimos noticias

Sabemos que, cada vez más, los ciudadanos evitan las webs de los medios de comunicación para informarse. Consumen sus contenidos sí, pero fuera de su dominio. De hecho, el consumo de noticias a través de plataformas sociales  como son Facebook, Twitter o más recientemente, Snapchat (el 58% de los españoles las usa para informarse) superó, ya en 2015,  el consumo a través de periódico en papel (el 51% los lee, lo que no quiere decir que los compre). En otras palabras, los ciudadanos prefieren que les llegue la información, en lugar de irla a buscar.  Por eso también y por primera vez, el móvil –lo usa un 59% para leer noticias- ha alcanzado al ordenador de sobremesa como primer dispositivo para acceder a la actualidad informativa. En nuestros teléfonos, la notificaciones personalizadas y las aplicaciones permiten “dietas” hechas a medida. Muy diferentes del “menú para todos” que todavía nos dan las webs de los periódicos cuando navegamos en los ordenadores y también los informativos de la televisión. Aunque esta última, la televisión, continúa encabezando el ranking como principal canal de consumo de noticias en España (77% de los ciudadanos lo usan). Algo que ya no sucede en países como el Reino Unido (TV=69%, Online=74%), Holanda (TV=74%, Online=79%),  y Dinamarca (TV=72%, Online=85%).   

Sabemos que la información mediatizada, la que nos ofrecen los medios de comunicación, ya sea a través de plataformas como WhatApp o de Facebook (lo usa el 42% para noticias), es la principal fuente de conocimiento del proceso político. Y sabemos además, que esta información tiene claras repercusiones en el desarrollo de la actividad política. Para entender el alcance de estas repercusiones también es necesario estudiar los cambios que Internet a supuesto en la producción y distribución de noticias. La red, además de cambiar cómo consumimos las noticias, ha modificado sustancialmente su producción y distribución. Ha permitido la multiplicación de medios de información porque ha reducido los costes de publicación; ha descentralizado la distribución de la información; y ha dado lugar a nuevos actores a medio camino entre medios de noticias, agregadores y espacios de entretenimiento. Son actores “híbridos”, como se conocen en la jerga del sector, procedentes en su mayoría de Estados Unidos pero que, cada vez más, jugaran un papel más relevante sobre todo, entre las generaciones más jóvenes de lectores de noticias –vean el caso de Buzzfeed.

Antes de Internet, la producción y la distribución estaba en manos de unas pocas cabeceras informativas puramente periodísticas. Sus audiencias eran bien conocidas. Sabíamos claramente, a qué partidos mayoritariamente votaban los lectores de El Mundo y de El País. Sabíamos, también, dónde ubicar la línea editorial de estas dos cabeceras en el espectro ideológico. Lo sabíamos los que venimos estudiando los medios hace años, pero también lo sabían los ciudadanos. Y esto último es lo que ha cambiado. Cuando la oferta era reducida, los ciudadanos fácilmente identificaban el producto informativo que querían. Sin embargo, cuando la oferta informativa ha pasado de estar representada por unos pocos medios, a estarlo por centenares, esta clasificación se antoja más complicada para los lectores. Y  para nosotros, los investigadores.

Este año el equipo del DNR 2017 hace un análisis interesante en este sentido. Como se ve en la figura de más a bajo, sitúa en un eje de izquierda a derecha los medios de comunicación españoles más importantes en términos de audiencia online semanal. El centro de este eje es el centro ideológico de la población española. Se puede ver que los lectores de Publico.es están más a la izquierda que los de Eldiario.es o El País. Pero también se puede ver que en el centro hay una amalgama de cabeceras informativas compitiendo por la misma audiencia. Son estos medios, los del centro, los que apuntan a otro gran cambio que ha comportado Internet para el consumo de noticias. Un cambio que hemos visto consistentemente en los trabajos que hemos venido realizando en los últimos 4 años un equipo de investigadoras de la Universidad de Oxford, la University of Pennsylvania y también la Universitat Oberta de Catalunya sobre las audiencias de noticias en España. En concreto, lo que vemos es que la audiencia online tiende a consumir una mayor variedad de medios de comunicación respecto a la audiencia offline. Una diversidad de medios con diferentes, aunque pequeños, matices ideológicos. Según los datos que manejamos en nuestros estudios y que corresponden al consumo de noticias online a partir de un panel representativo de treinta mil personas en España, el consumo de noticias en Internet esta menos fragmentado de los que se podría pensar. Es decir, la gente no se concentra aisladamente en unos pocos medios y sus audiencias tienden a ser similares. En la red, una porción de los mismos ciudadanos que visitan El País luego visita también Publico o Eldiario.es, y una porción de ellos, también visita El Mundo. Este solapamiento de audiencias nos lleva a pensar que la polarización de las audiencias en la red es mucho menor de lo que algunos han indicado y esto es consistente también con los datos del DNR. Quizás esto tiene que ver con lo que señalaba antes: el incremento de la oferta informativa hace más difícil la identificación de las cabeceras de los medios con su línea editorial. En otras palabras, hay muchos más medios y para los ciudadanos ahora es más difícil, clasificarlos según su ideología y por lo tanto autosegmentarse acorde a sus predisposiciones políticas. Eso, unido a las nuevas formas de consumo, en la que las redes se erigen como grandes distribuidores de contenidos periodísticos, plantea un escenario muy diferente al que conocíamos antes de Internet. Un escenario en el que, sólo por poner dos ejemplos, la fidelización de audiencias se antoja más complicada y la división entre prensa de izquierdas y de derechas parece que tampoco está ya tan clara.

Fuente: Digital News Report 2017 del Reuters Institute for the Study of Journalism, University of Oxford.

Ahora bien, quién consume qué, cuándo y cómo lo consume, como decía al inicio, son preguntas que nos formulamos constantemente los que estudiamos la producción y el uso de la información política a través de Internet. De momento, aportamos sólo respuestas provisionales, porque en la red los cambios son continuos. La nota optimista para acabar, es que ahora los datos digitales para estudiarlos, también lo son.

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