¿Deportación o expulsión de refugiados de la UE a Turquía?

Los días previos a Semana Santa asistimos, atónitos, a la firma de unos acuerdos y a la puesta en práctica de políticas de la Unión Europea y sus miembros que son difícilmente calificables dentro de los parámetros del respeto del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, de los que la propia  Unión proclamaba y se enorgullecía en su defensa “urbi et orbe”, al menos hasta el día 18 de marzo 2016.

Me refiero, evidentemente, a la Declaración de 18 de marzo UE-Turquía, sobre el trato a dispensar a los refugiados llegados a nuestras costas mediterráneas. Declaración o acuerdo bilateral entre dos sujetos del Derecho Internacional: la Organización Internacional Unión Europea y el Estado Turco. No sabemos exactamente, cual es la figura jurídica que encierra esta declaración; es decir cómo podría clasificarse según el Derecho Internacional Público General ni tampoco dentro de los instrumentos jurídicos  obligacionales que tiene previsto el  Tratado de la Unión o su  derecho derivado. No se trata de una declaración política, ni de un acuerdo de intenciones, sino que tiene todos los visos de ser un acuerdo internacional es decir que obliga a cumplirlo a sus signatarios. Los acuerdos internacionales o Tratados si se incumplen generan un ilícito internacional y por tanto generan responsabilidad internacional para sus autores o infractores. No solo por acción, sino también por omisión.

Sin pecar de frivolo me atrevo a afirmar que dicho acuerdo (Comunicado de prensa 144/16 de la Secretaria del Consejo Europeo) es un “festival de despropósitos” o peor aún “un compendio negativo de lo que debe ser el respeto a los Convenios de Ginebra sobre Refugiados de 1951 y su protocolo de NY”; al igual que a los Tratados de la Unión y a la Carta de Derechos fundamentales de los ciudadanos de la Unión, a la que todos, Instituciones, Estados miembros  y ciudadanos, estamos legalmente obligados.

La declaración que comentamos, es un texto de difícil lectura incluso para quienes sean expertos en extranjería asilo o, sean simples lectores de los Convenios y acuerdos vigentes en materia de derechos Humanos. El ciudadano tiene el derecho a que sus gobernantes sepan redactar, lo hagan con claridad y  respeten los compromisos u obligaciones que tiene contraídos en sus Constituciones y en sus declaraciones políticas con sus nacionales votantes .

Haremos hincapié y nos referiremos únicamente a dos puntos de la Declaración que son una muestra evidente de una “amnesia colectiva” y de una manifiesta dejación de las obligaciones que hemos defendido para todo ser humano desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU  del 10 de diciembre de 1948 ,tras la segunda  guerra Mundial .

a) Se estipula una donación  inicial de 6.000.000.000(SEIS MIL MILLONES) de Euros de la Unión  a Turquía para limpiar nuestras conciencias cristianas (católicas, luteranas u ortodoxas) y para que este estado  retenga, mantenga o disponga de los refugiados en su territorio o  de quienes sean devueltos por Europa. Es decir, asilados no admitidos o simplemente rechazados sin más. Turquía no está obligada internacionalmente a cumplir con el Protocolo de Nueva York que ampliaba el ámbito subjetivo del concepto de refugiados a cuantos se generaren a partir de 1945 el de Ginebra solo se refería a los de la segunda Guerra Mundial .

b) Que Turquía obtenga de los 28 Estados miembros , unos preacuerdos beneficiosos necesarios para poder avanzar en su adhesión a la Unión Europea y a su Mercado interior. En este sentido se eliminaran los visados de entrada a los ciudadanos turcos y se avanzara en la negociación de los Tratados y acuerdos de asociación y en el Tratado  de adhesión, en su caso.

Sin embargo lo que nos parece gravísimo es la perversión terminológica y muy sibilina , sobre la expulsión de los refugiados contenida en la propia declaración y que ha contaminado, de inmediato,  sin rubor , los titulares de la prensa ,los noticiarios y  a entrado como normal en nuestro propio lenguaje cotidiano. Utilizamos la palabra “DEPORTACION” y no los términos adecuados como son “DEVOLUCION, RECHAZO, PROHIBICION DE ENTRADA O EXPULSION”. El término “Deportación”, nos recuerda las noticiarios de hace 70 años en la que se veía a Hitler o anteriormente a Stalin. Creíamos que esta terrible acción de castigo colectivo a inocentes había quedado erradicada tras la segunda guerra mundial. Se practicó por la Alemania Nazi con judíos, Gitanos y Homosexuales, no para expulsarlos de su territorio, sino para exterminarlos. También se utilizó este denigrante  término para  deportar a los republicanos españoles refugiados a los campos de concentración en Francia, y también históricamente se había utilizado sobre  poblaciones armenias y en  originarios de Ucrania o hacia Crimea.

En el Derecho internacional humanitario no existe ni es válida aquella terrorífica  expresión y carece de contenido legal la figura de la deportación que, además tiene una connotación de expulsión colectiva que , también debemos recordar ,que  está expresamente prohibida y es  inaplicable a los solicitantes de asilo y refugio.

La segunda perversión terminológica es intentar seducir a la opinión pública calificando a los solicitantes de asilo como “inmigrantes económicos ilegales”. El cambio conceptual no es anecdótico o baladí ya que, con independencia de que nadie es “ilegal”, si Europa los califica de inmigrantes irregulares tiene el  derecho a expulsarlos o a devolver los sin  saber ni importarle la suerte que recibirán, ni si Turquía es o no un país seguro o los devolverá a Siria o a Irak, ni que legislación aplicara si son kurdos . Lo cierto y legal es que si son solicitantes de asilo , ninguno de los 28 Estados miembros pueden devolverlos colectivamente sin dejar de  estudiar su petición, ni tampoco pueden aplicarles, sin más,  las leyes de inmigración o extranjería de cualquiera de los estados miembros , pues estas se basan en la regulación del mercado de trabajo interior ,en la seguridad de sus fronteras comunes y en el orden público .

Es cierto que el nombre no hace a la cosa pero utilizar “deportación por expulsión o devolución” y confundir “refugiados y asilados por inmigrantes irregulares o peor aun ilegales, aunque hayan entrado sin papeles, nos parece perverso incalificable y nos retrata como sociedad no respetuosa con sus valores y principios .

Como  explicaremos o nos justificaremos ante nuestros hijos y nietos cuando nos pregunten como , hace años lo preguntamos nosotros a nuestros padres y abuelos en relación a la Alemania Nazi: ¿Y mientras tanto que hacíais vosotros para evitarlo cuando decíais defender Europa como  un espacio de Libertad, la Justicia y seguridad jurídica para todos?

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3 Comentarios

  1. Francisco
    Francisco 04-04-2016

    El texto tiene muchas faltas tipográficas, gramaticales y de ortografía (alguna muy grave: párrafo 8 “a entrado”). Ruego lo revisen.

  2. Meli
    Meli 04-05-2016

    El acuerdo UE- Turquia me parece inaceptable, vergonzoso, indigno y lo que me parece aún más terrible es que haya sido firmado por los 28 Estados miembros sólo para acallar sus consciencias y eludir responsabilidades. ¿Qué garantía tienen los refugiados de ser tratados como tales si Turquía ni siquiera es capaz de garantizar los derechos humanos de su propio pueblo?

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