Cronificiación de la percepción de la corrupción en España

Se han vuelto a hacer públicos los resultados del Barómetro Global de la Corrupción que anualmente elabora Transparencia Internacional en base a la opinión de ciudadanos de 42 países de Europa y de Asia Central. Y en un año en el que en España la corrupción ha vuelto a ser tema de portada, tanto por el estallido de nuevos casos como por los juicios que se están llevando a cabo, no ha habido cambios significativos en cuanto a la percepción que los españoles tienen de la corrupción.

Desde hace algún tiempo, coincidiendo con la crisis económica y con la aparición de numerosos casos de corrupción en los que se han visto involucrados la mayoría de los partidos en España -en especial desde el estallido del caso Bárcenas en 2013-,  la corrupción pasó a ser señalada como en uno de los principales problemas de los españoles, tal y como desde entonces mensualmente ha puesto de manifiesto los barómetros del CIS. Y en esta misma línea el Barómetro Global de la Corrupción ha revelado que casi la mitad de los españoles considera  la corrupción ha aumentado en este último año, aunque no hay no hay que olvidar, como reiteradamente ha  puesto de manifiesto la evidencia empírica,  que cuanto más tiempo dedican los medios de comunicación a hablar de corrupción, y en este último año se ha dedicado mucha atención, mayor es la percepción de que hay corrupción por parte de la ciudadanía. Y efectivamente en 2016 se ha consolidado la preocupación por la corrupción, que ya afecta a dos de cada tres ciudadanos. Pero como ya suele ser habitual en el caso español esta preocupación se refiere sobretodo a los políticos (poder legislativo y ejecutivo, incluido el ámbito local) y en mucha menor medida a al poder judicial y a la administración pública en general. Y también, como repetidamente se ha evidenciado, esta percepción sigue siendo compatible con unos bajísimos niveles de victimización, en este caso medida a través del pago de sobornos por determinados servicios.

Otro de los elementos relevantes de este estudio son las razones que los ciudadanos arguyen para no denunciar los casos de corrupción. Así, mientras que cerca del 20% de los ciudadanos consideran que no hay más denuncias porque la corrupción es considerada como algo normal en lo que todo el mundo está implicado, el 35 por ciento considera que no se hace porque el denunciante tiene miedo a las consecuencias, un argumento congruente con el hecho de que en España no exista ni una protección específica ni ningún tipo de recompensa para las personas que denuncian la corrupción.

Y finalmente destaca la pésima valoración de la actitud del gobierno en su lucha contra la corrupción ya que el 80 por ciento de los ciudadanos considera que el gobierno lo ha hecho muy mal o relativamente mal. Pero en el último año, no hay que olvidarlo España ha vivido con un gobierno en funciones. Ahora, una vez constituido el gobierno y habida cuenta de que está siendo apoyado por una fuerza que ha hecho bandera de la lucha contra la corrupción, cabría esperar más medidas  en ese sentido y  que esas medidas supusiesen cambios en cómo los ciudadanos españoles  perciben la corrupción.

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