Conversando para coaligarse

Conseguir resultados políticos mejores/no peores es función de la cantidad/calidad de VOTANTES, DONANTES Y VOLUNTARIOS con quienes sea capaz de COALIGARSE cada opción electoral. Entendiendo que no se trata de tres conjuntos totalmente diferentes, sino que pueden ser, y es deseable, que sean secantes entre sí.

Lo que contribuye a mejorar/no empeorar los resultados es el compromiso y la responsabilidad por ellos que asumen votantes, donantes y voluntarios en la medida que las opciones políticas sean capaces de conseguir que se coaliguen con ellos (coaligar, del latín coalescere= crecer juntos).

Pero las prácticas políticas mas frecuentes están generando más DESAFECCION que coalición.

El buen trabajo de los activistas/líderes políticos radica en apartarse de los discursos, las consignas, los argumentarios, los debates y crear  contextos – grupos reducidos – donde sus votantes actuales y potenciales pueden CREAR COMUNIDADES por medio de CONVERSACIONES, donde son más importantes las PREGUNTAS  que las afirmaciones. En estos contextos el papel de los líderes es ante todo el de ESCUCHAR y favorecer la implicación y la responsabilidad de los miembros de la comunidad de votantes.

En este sentido, cabe afirmar que sin cambiar la concepción del liderazgo no se regenerarán los partidos veteranos, ni se consolidarán los nuevos.

El nuevo liderazgo político debe abandonar la ilusión del “liderazgo heroico” y abrazar su concepción como arquitecto social, coaligándose con los votantes, donantes y voluntarios, y fomentando la política de abajo arriba.

La arquitectura social de una organización política que puede fomentar el coaligarse, tiene su base en los barrios, sus secciones electorales y vecindarios, en el reconocimiento del papel de los votantes, sus líderes de opinión y los activistas/lideres políticos. Todos ellos pueden formar comunidades de votantes, reunidos en pequeños grupos y encuentros de votantes.

El nuevo liderazgo político ha de armonizar los intereses de los pequeños grupos, dentro de los grupos organizativos grandes, revisando las actuales prácticas – “misas conventuales”, como congresos, asambleas y reuniones ejecutivas – y superándolos en diálogos de valores/ prácticas, y encuentros de la dirección.

Apoyados y como parte de este nuevo liderazgo político, los activistas/líderes políticos deben entrenarse en el arte de las conversaciones que sirven para coaligarse: preguntas y respuestas.

Estas conversaciones se enmarcan en la matriz: inside/out; dentro/fuera; lenguaje técnico/lenguaje de valores – escuchar; empoderar; ejemplificar valores. Y parten de identificar votantes actuales y potenciales y sus líderes, en conversaciones de invitación. Y continúan en conversaciones de posibilidad, de propiedad, de disentimiento, de compromiso, y de aportaciones/ reconocimiento.

Contar con un número suficiente de activistas/líderes políticos, depende del entrenamiento y apoyo permanente que pueden proporcionar, buenos prácticos que reflexionan sobre la práctica, como paso para convertirse de jugadores en entrenadores.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.