CDC, PDECat y Junts per Catalunya ante el “caso Palau”

La sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona relativa al Cas Palau de la Música da por probado, como ha explicado Jordi Nieva,  que los principales acusados se enriquecieron con el uso ilícito de los fondos del Palau de la Música y que dicha institución  fue utilizada como paraguas para enmascarar el pago de comisiones a CDC por parte de la empresa Ferrovial a cambio de la adjudicación de obra pública. En consecuencia  ha condenado al ex tesorero de CDC, Daniel Osàcar,  a 4 años y 5 meses de cárcel por los  delitos continuados de tráfico de influencias, de blanqueo de capitales en concurso con el delito continuado de falsedad en documento mercantil y delito de falsedad contable y le ha impuesto una multa de  3.796.555,40 euros,   mientras que a  CDC se la ha considerado responsable a título lucrativo del cobro de comisiones y se le  ha impuesto un decomiso de los beneficios obtenidos por valor de 6.676.105,58 euros.

La reacción de los antiguos dirigentes de CDC,  hoy integrantes del PDECat y de Junts per Catalunya,   ante la sentencia ha sido tratar de desvincular a las entidades sucesoras del partido matriz.  Artur Mas ha asegurado que el PDeCat es un partido distinto a CDC y que dicha formación ya pagó un precio muy alto decidiendo disolverse y desaparecer.  El  PDECat en una nota de prensa también se ha desmarcado asegurando que es una formación distinta a CDC y que ese partido ya ha asumido todas las responsabilidades políticas al respecto mientras que Francesc Sànchez, asesor jurídico de CDC, ha esgrimido el PDECat no tiene ninguna relación con CDC. 

Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones se ajusta a la realidad.

En primer lugar aunque el PDeCat es un nuevo partido y aunque no haya continuidad jurídica con CDC no cabe ninguna duda de que es su heredero. El PDECat se fundó en el congreso en el que CDC decidió hibernar.  Sus  propias bases fundacionales reconocen que “Convergència Democràtica de Catalunya, junto con otras personas y formaciones, impulsa la creación de un nuevo partido”.  Y todos los cargos institucionales de CDC lo siguieron siendo del PDeCat sin apenas bajas,  más allá de las de la militancia ya que el nuevo partido no ha conseguido arrastrar a todos los antiguos  miembros  de CDC. Además buena parte de los cargos orgánicos del PDeCat ya lo eran de CDC, empezando por su presidente Artur Mas y por su coordinadora general, Marta Pascal que había sido secretaria general de la JNC que, como es sabido,  desde 1980 son las juventudes de CDC.

En segundo término porque CDC no ha asumido ninguna responsabilidad política por el caso Palau.  No ha habido dimisiones de políticos al respecto, aunque ciertamente resulta muy discutible que un político tenga que dimitir antes de ser juzgado y teniendo en cuenta que a posteriori es difícil, por no decir que imposible, resarcirlo en caso de ser declarado inocente.

En tercer lugar porque si CDC decidió hibernar,  que no disolverse, no fue porque un juez lo hubiese decretado sino por su propio interés. Se  consideró que con diversos escándalos a las espaldas -empezando por el cas Palau o el caso de las ITV que implicó esta vez sí,  la renuncia de Oriol Pujol Ferrusola,  y pasando por la confesión de su fundador e histórico dirigente Jordi Pujol acerca del dudoso origen de su fortuna familiar- era mejor abandonar la  histórica marca que empezaba a ser un lastre.

Y por último porque sí que existe una relación entre CDC y el PDECat y por extensión con Junts per Catalunya. De hecho Junts per Catalunya es el resultado de una coalición un tanto incestuosa entre PDECat con CDC,  el partido que se había presentado a las anteriores elecciones y que por tanto podía aportar los beneficios que prevé la LOREG tales como el cobro anticipado del 30 por ciento de las subvenciones electorales a las que tuviera derecho en función de los resultados previos obtenidos en 2015. Pero también publicidad en medios públicos en momentos de máxima audiencia o el derecho a participar en debates electorales.   

Así pues parece que tanto el PDeCat como Junts per Catalunya, cuyo líder Carles Puigdemont  permanece en absoluto silencio, reniegan de CDC por el Cas Palau pero no dudan en aprovecharse de sus activos.

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