¿Cayó el Banco Popular o lo hicieron caer?

Imagínese que un día recibe una visita de un tasador de arte. Imagínese que descubre que usted posee un Velázquez y que, además, se lo han tasado en 3 millones de euros. Imagine que usted decide vender la obra pero, al hacerlo, no encuentra comprador por más de 200.000 euros. Es la típica situación dónde el valor contable (3 millones de la tasación) y el valor de mercado (200.000€) difieren notablemente.

Los bancos difieren de las empresas convencionales en muchos aspectos pero el más relevante es que el valor contable y el de mercado de un banco suelen cambiar notablemente en apenas una semana. La transparencia y la regulación bancaria tienen como objetivo minimizar esas diferencias de valor, así como establecer un marco competitivo que incentive el buen gobierno de las entidades financieras. Esto incluye reglas sobre la resolución de aquellos bancos que no pueden continuar abiertos. Es el objetivo de la unión bancaria europea. 

El Banco Popular lleva años en el ojo del huracán. Además, ha tenido el honor de ser el primer banco europeo que utilice el Mecanismo Único de Resolución (MUR) – en vigor desde el 19 de agosto de 2014- de la Unión Bancaria Europea. El MUR decidió que Banco Santander se quedara gratuitamente el Popular a cambio de asumir el agujero estimado de entre 2. 000 y 20.000 millones. Para ello, Santander está obligado a realizar una ampliación de capital. Los accionistas del Popular han perdido su inversión.

La historia de Popular tiene tres fases bien diferenciadas. La primera, entre enero 2014 y marzo 2015 es la de un banco con su balance en expansión gracias a un capital (patrimonio neto) ligeramente al alza. El patrimonio neto es el valor en libros de un banco. Es lo que queda para los propietarios si liquidamos el activo y el pasivo. O sea, el patrimonio neto equivale a la diferencia entre activo y pasivo. 

El año 2015 no fue un buen año para el Popular, que entró en la segunda etapa (marzo 2015 a mayo 2016). En ésta etapa vemos cómo el valor en libros pica ligeramente hacia abajo mientras el tamaño del balance permanece (activo)  estable. El motivo, con toda probabilidad, no fue otro que el Quantitative Easing del BCE. En éste artículo, escrito conjuntamente con Manuel Hidalgo, explicamos que los QE sirven para bajar los tipos de interés a largo plazo a través de la deuda pública. La implicación es que las rentabilidades caen y eso estresa a los bancos, que ven caer sus ingresos y su valor en libros empieza a tensarse. La idea que subyace al QE es incentivar a los bancos a reestructurar sus balances para reactivar crédito y crecimiento económico en el medio plazo. El problema aparece cuando existe zombificación: los bancos con alta morosidad y deuda pública y bajo capital se ven incapaces de reestructurar debido a la iliquidez de su activo (el fenómeno que les expliqué al principio del artículo) y la incapacidad de absorber las pérdidas de dicha reestructuración, así que deben optar por una ampliación de capital o cerrar el banco. El Popular, presidido por Ángel Ron, optó por realizar una ampliación de capital, que tuvo lugar en mayo de 2016 y que dio inicio a la tercera etapa (mayo 2016-actualidad).

La ampliación de capital pareció ser todo un éxito. En mayo’16 el valor en libros del Popular era de 11.765 millones; en junio, después de la ampliación, el valor aumentó hasta los 14.165 millones, un aumento de 2400 millones, un aumento del 20%, lo que no está nada mal. A la ampliación acudieron – esto es importante, como veremos después- trabajadores del propio banco. Lo cierto es que con el aumento del patrimonio neto la dirección del banco, liderada por Ángel Ron, decidió desprenderse de una parte importante de su activo. Si en mayo’16 el Popular tenía activos por valor de 145.000 millones, en noviembre’16 éstos habían descendido hasta 136.000 millones. Lo cierto es que ésta venta de activos generaron enormes pérdidas para el popular, ya fuere a través del negocio ordinario o a través de operaciones que afectan al patrimonio neto (para los lectores con conocimientos de contabilidad: los grupos 8 y 9 del plan contable). El valor del banco pasó de 14.087 millones en noviembre a 10.483 millones en diciembre. Y, entonces, Ángel Ron fue fulminantemente despedido y el Consejo nombró a Emilio Saracho como sucesor con el objetivo de vender el banco. La ampliación de capital del popular es un tema delicado. Para un outsider como yo es imposible evaluar si existieron irregularidades, es decir, si se engañó a los inversores escondiendo pérdidas potenciales ocultas que afloraron en cuánto la ampliación acabó o si, por el contrario, las lógicas de mercado impusieron dichas pérdidas al banco. Esto es algo que deben dilucidar técnicos con acceso a toda la información del banco. Lo que sí es posible es mirar la evolución de los depósitos y el capital:

La figura 2 rompe un poco el relato asentado sobre el Caso Popular. Fíjense como la ampliación de capital y el inicio de la fuga de depósitos son paralelas. ¿Cómo es posible que los depósitos huyan de un banco que tiene mucho más valor? Se puede argumentar que marcharon depositantes que vieron venir las pérdidas masivas de capital producidas por la contracción del balance o, alternativamente, que depositantes del Popular retiraron sus depósitos para acudir a la ampliación, pero lo cierto es que las fugas de depósitos fueron mayores que la ampliación de capital.

La evolución de los depósitos del Popular aporta información relevante. Durante los 12 meses anteriores a la ampliación los depósitos de la clientela oscilaron entre 75 y 80.000 millones. En mayo, mes de la ampliación, los depósitos bajaron de 75.000 millones, cifra que nunca más se ha vuelto a alcanzar. Resulta extraño que una ampliación de capital de 2.400 millones inicie fuga de depósitos superiores a la ampliación. 

Si miramos los depósitos del resto de bancos en el Popular comprobamos que, antes de la ampliación los depósitos aumentaron fuertemente hasta los 28.000 millones en junio (desde una media de 22.000-23.000 millones) para descender con fuerza a partir de julio. En noviembre, antes del despido de Ron, los depósitos del resto de bancos cayeron marcadamente por debajo de 20.000 millones para no recuperarse jamás. 

El tercer componente de los depósitos es el del Banco de España. Generalmente en ésta partida se incluyen dos tipos de depósitos: los habituales para hacer política monetaria y la liquidez de emergencia conocido como ELA (emergency liquidity assistance). El ELA es dinero de banco central (es decir, dinero que no puede sacarse del Banco de España) que permite hacer pagos en reservas bancarias a otros bancos comerciales dentro de Target2, el sistema de pagos europeo. La caída de los depósitos de clientela y bancos en popular fue parcialmente compensada utilizando ELA. Estos préstamos en dinero de banco central tienen la particularidad que hay que presentar garantías (colateral) para poder obtener el depósito. Aunque no es una noticia confirmada, hace unos días supimos que el Popular presentó 40.000 millones en garantías (tiene un activo de 135.000 millones, ¡un 29,6%!) para obtener un depósito de 3.500 millones, a todas luces insuficiente para detener la sangría. 

La caída de Ron multiplicó los problemas del Popular ya que la fuga de depósitos aceleró, con lo que la dependencia del Popular del ELA era completa ya desde diciembre de 2017. 

La característica distintiva del Popular respecto del resto de bancos es la alta concentración de sus depósitos en unos pocos clientes, así que los accionistas merecen ser informados sobre diversos temas:

Primero, dado que el cese de Ron agravó –a mi juicio, extrañamente-  muchísimo la crisis del Popular, ¿existe relación de interés entre los depositantes mayoritarios de Popular y los gestores del banco? De ser así el despido de Ron podría tomar un cariz de los acontecimientos inesperado si los accionistas van a los tribunales, por ejemplo, si era notorio que muchos depositantes confiaban explícitamente en Ron. 

Segundo,  ¿existe relación de interés entre los depositantes principales del banco y los activos del banco? De ser así, los depositantes dispondrían de información privilegiada. 

Tercero, el papel de los rumores. En estos últimos meses se han publicado muchas noticias sobre las fugas de depósitos del Popular. ¿Fueron filtraciones interesadas? ¿Existe interés común entre los depositantes mayoritarios del popular y los gestores del Santander? De ser así,  ¿se ejecutaron acciones vía colusión que perjudicasen a los accionistas del popular? 

Cuarto, el papel del Gobierno de España. El Ministro explicó que había recibido la llamada del presidente del Popular comunicando la imposibilidad de operar debido a falta de liquidez. Sin embargo, en marzo el Banco de España ya representaba el 17% de los depósitos del Banco Popular. ¿Estaba el Gobierno al corriente de la situación? ¿Se produjeron llamadas anteriores y desde cuándo? ¿Es cierto que la administración pública retiró depósitos del Popular? De ser así,  ¿qué cantidad y en qué fechas? ¿Existen intereses comunes entre los gestores de los fondos públicos, el Santander y los depositantes del Popular? 

Cómo ven, la lista de preguntas y de información relevante es amplia (y he hecho sólo una selección). Como explicó la Comisaria Nouy, las fugas de depósitos las debería investigar la justicia española. La opacidad y la nula separación de poder político y financiero nunca ha dado buenos réditos a ningún país y España no va a ser ninguna excepción. Ni qué decir que es perfectamente posible que el Popular haya caído por motivos de mercado. El problema radica en la nocturnidad y falta de transparencia en la toma de decisiones y la poca información relevante al respecto. 

La Unión Bancaria debería preocuparse mucho más por éstas cuestiones. Cuando un banco llega al MUR ya no tiene salvación, pero, ¿Cayó el Banco Popular o lo hicieron caer? El agujero que detectó el MUR en popular es consecuente con la altísima exigencia de colateral que el Banco de España impuso al Popular para acceder al ELA, pero es necesario conocer el historial del Popular y si el recambio en la Presidencia tuvo algo que ver.

Esa es la gran pregunta que nadie quiere responder. Yo tampoco lo haré porque, sinceramente, no lo sé. Si sé, sin embargo, que la historia de los rescates ha estado plagada de escándalos. España tiene motivos fundados para desconfiar de su sistema político y financiero. 

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