Catalunya en Comú y la cuestión nacional

¿Quiere usted que Catalunya sea en un Estado independiente en forma de Republica? Esta es la pregunta del referéndum unilateral de independencia que el pasado 9 de junio el President de la Generalitat anunciaba con la plana mayor de su gobierno en un acto solemne en el Pati dels Tarongers del Palau de la Generalitat. La consulta, que supuestamente tendrá lugar el 1 de octubre, preguntará a la ciudadanía de Catalunya si desean ser un estado independiente en forma de república. Consideraciones al margen sobre un referéndum que aún no ha sido convocado oficialmente, ya que nadie ha firmado un decreto de convocatoria, o las garantías políticas, jurídicas e institucionales que no cumpliría en caso de celebrarse, la aparición en escena del mismo volvió a remover el tablero político catalán: el anuncio de la pregunta y de la fecha, y la decisión de seguir adelante del gobierno de la Generalitat de Catalunya en su vía unilateral, han obligado al resto de fuerzas políticas catalanas a situarse ante el tema.

Como es evidente, las fuerzas políticas soberanistas han reaccionado favorablemente al anuncio de la fecha y la pregunta para el referéndum unilateral. Cabe recordar que la CUP había amenazado en diversas ocasiones con romper el acuerdo parlamentario de gobernabilidad si no había fecha y pregunta antes de septiembre. En la misma línea han reaccionado las entidades soberanistas ANC, Ómnium y AMI, que convocaron un multitudinario acto de apoyo al referéndum en Montjuïc para mantener en tensión y movilizar a su base social ante los próximos envites. En el otro lado del espectro, los partidos no independentistas (PSC, C’s y PP) han insistido en que el proceso soberanista está agotado y que es necesaria la convocatoria de unas elecciones autonómicas para desencallar la actual situación. Además, el Gobierno de España ha insistido que ese referéndum unilateral no se celebrara y que las instituciones del Estado actuaran con proporcionalidad para evitar su celebración.

En medio de estos dos bandos antagónicos y enfrentados se sitúa Catalunya en Comú. El sujeto político nacido en abril que aglutina a todas las izquierdas transformadoras catalanas (BeC, ICV, EUIA y sectores de Podem Catalunya) y que el politólogo Juan Rodríguez Teruel analiza sus antecedentes y su proceso de creación en un excelente articulo para el ICPS, se encuentra en una posición intermedia a nivel nacional. El nuevo partido de izquierdas catalán liderado por Xavier Domènech, que celebró su Asamblea Fundacional el 8 de abril, se definió como una fuerza de izquierdas, catalanista y soberanista que apuesta por un modelo de Estado plurinacional donde una Catalunya con más poderes y reconocida como sujeto encuentre encaje. Además, durante las votaciones de la asamblea, en relación a la cuestión nacional las enmiendas presentadas por los sectores más independentistas del núcleo fundador fueron tumbadas por la gran mayoría de la militancia reunida en el Pabellón de la Vall d’Hebron. Desde ese momento la nueva formación política ha combinado la apuesta por un referéndum vinculante y acordado mediante la búsqueda de apoyos en el resto del Estado y en Europa, con la crítica a la unilateralidad de la hoja de ruta de la mayoría soberanista actual considerando el referéndum convocado para el 1 de octubre como una reedición del proceso participativo del 9N. Es decir: un momento de movilización soberanista pero no una consulta vinculante y con garantías políticas, jurídicas o de aceptación internacional que vaya a desencallar el conflicto existente. El resultado ha sido la acusación constante, de un lado y de otro, de que los comunes son ambiguos en el tema nacional. ¿Ahora bien, qué opinan los votantes de Catalunya en Comú?

Aunque es difícil de precisar debido a que aún no hay ningún estudio o encuesta que pregunte directamente por Catalunya en Comú, podemos considerar como la aproximación más real a los votantes de este partido a aquellos cuya intención directa de voto en el último barómetro del CEO es Catalunya si que es pot (CSQP), formación que obtiene su valor más alto de la serie histórica con un 14,3% de los votos (casi 5 veces más que la anterior encuesta del CEO). La razón es que este barómetro fue realizado en un momento que el proceso participativo para crear la confluencia ya estaba en una fase avanzada y puede existir esa vinculación del nuevo partido a la coalición electoral que se presentó el pasado 27-S. Hemos descartado En Comú Podem porque el comportamiento electoral en unas elecciones general es diferente al de las elecciones al Parlament de Catalunya (la agenda política y social era diferente, no se presentaba la CUP, escenario no plebiscitario, etc.) y podría llevar a conclusiones erróneas. Para analizar la postura de los votantes de CSQP respecto a la cuestión nacional utilizaremos el último barómetro del CEO, el primero de 2017, por ser el más reciente en el tiempo y aunque Catalunya en Comú aún no existía, el proceso participativo iniciado para dar a luz a la nueva formación ya estaba en marcha. Del último estudio del CEO seleccionaremos cuatro variables que a nuestro juicio sirven para vislumbrar las preferencias y los posicionamientos a nivel territorial y nacional de los hipotéticos votantes de la nueva confluencia de izquierdas. Estas variables serán cruzadas por la intención de voto si se celebraran elecciones al Parlament de Catalunya (pregunta P37R del cuestionario).

La primera de las variables seleccionadas es la del tipo de relación entre Catalunya y España que los votantes comunes preferirían. La mayoría de hipotéticos votantes de CSQP se decantan por la opción federalista como mejor alternativa al encaje territorial de Catalunya. Es un 47,2% quien apoya esa opción. La opción de mantener el statu quo actual, es decir, una CCAA, es apoyada por una quinta parte de los votantes (21,5%). Si a estas dos opciones le sumamos la opción de que Catalunya sea una región de España, dos tercios de los encuestados que votaron CSQP son favorables a algún tipo de relación con el resto de España. Sin embargo, es destacable que casi un 20% de los votantes encuestados apuesten por un Estado independiente (18,2%).

Fuente: cruce de datos entre la pregunta P37R y la P30 del último barómetro del CEO (1ª onada 2017)

Siguiendo con nuestro análisis de variables, si preguntamos por el nivel de autonomía del que Catalunya dispone, la gran mayoría de votantes comunes, un 67,5% se declaran insatisfechos, ya que consideran que Catalunya tiene un nivel insuficiente de autonomía. Una cifra parecida a la suma de federalistas e independentistas de la anterior pregunta. Únicamente un 28% cree que tiene mucha o suficiente autonomía. 

Fuente: cruce de datos entre la pregunta P37R y la P29 del último barómetro del CEO (1ª onada 2017)

Una de las variables más interesantes a analizar es la opinión de los posibles votantes de Catalunya en Comú sobre el referéndum. Si tomamos en consideración el grupo de votantes que estamos analizando en este artículo, los que tienen la intención de votar a CSQP si se celebrasen ahora elecciones al Parlament de Catalunya, los resultados sobre el referéndum son los siguientes: la suma de los que no están de acuerdo con la celebración del referéndum en cualquiera de los casos (14%) o los que solo participarían en caso de que fuera acordado con el Estado (35,5), suma casi un 50% de los encuestados.

Fuente: cruce de datos entre la pregunta P37R y la P79 del último barómetro del CEO (1º onada 2017)

Por último, si se pregunta directamente sobre la independencia. El 51,8% asegura que votaría que NO a la independencia. Por el contrario, prácticamente un tercio (32,2%) querría que Catalunya fuese un Estado independiente. Significativo es también el porcentaje de votantes de CSQP que no saben cuál es su preferencia en este ámbito (un 12,1%) siendo este el más alto en comparación con el resto de fuerzas.

Fuente: cruce de datos entre la pregunta P37R y la P31 del último barómetro del CEO (1º onada 2017)

La mayoría de los votantes de Catalunya en Comú, tomando como ejemplo los que tienen en intención directa de voto por CSQP, apuestan por un Estado federal que dote de más competencias a las comunidades autónomas y por un reconocimiento nacional en el marco del Estado español, ya que mayoritariamente consideran insuficiente el nivel de autonomía del que dispone Catalunya. La mayoría está en contra de participar en un referéndum que no sea acordado con el Estado y por lo tanto vinculante. Además, es importante también subrayar que el votante de la confluencia de izquierdas catalana no es independentista: la opción del NO supera ampliamente la del SÍ. Sin embargo, cabe recordar que porcentajes significativos de los mismos están a favor de la unilateralidad o de la independencia. Es ello lo que lleva a Catalunya en Comú al juego de equilibrios que lleva a cabo en el tema nacional.

A pesar de ello, aunque la posición de los comunes pueda parecer frágil debido a que se encuentra entre dos bandos nacionalmente antagónicos en un contexto de polarización respecto la cuestión nacional, es posible que su postura sea favorable para consolidarse y ser una opción competitiva en la Catalunya postprocés. La capacidad que tiene Catalunya en Comú de aglutinar votantes independentistas y no independentistas bajo una propuesta de encaje territorial de carácter plurinacional, pero, sobre todo, gracias a su perfil ideológico marcadamente social y redistributivo, le puede servir para actuar como opción intermedia que ayude a materializar un pacto con el Estado que satisfaga las aspiraciones de grandes sectores de la sociedad catalana.

Tal y como afirma Jaume Bellmunt en uno de los seminarios que la Fundació Catalunya Europa está celebrando sobre el pensamiento y la acción política de Maragall: Catalunya no es un país tan grande para una democracia de conflicto con dos ecosistemas incapaces de interactuar. La nueva confluencia de izquierdas, por esa situación intermedia que le da disponer de votantes de un lado y de otro del espectro identitario, puede acabar convirtiéndose en el actor que configure un nuevo consenso a nivel nacional atrayendo y haciendo interactuar a los sectores más pragmáticos de ambos bloques y rompiendo así la polarización existente que no permite tejer un acuerdo transversal entre diferentes partes. No olvidemos que su relación con la izquierda transformadora a nivel estatal y europeo es lo suficientemente buena como para tejer alianzas que acaben desencallando la situación de bloqueo que actualmente vivimos en Catalunya entre una vía unilateral que no es apoyada mayoritariamente y que el Govern no sabe cómo llevar a cabo, y un gobierno central que no ofrece más que una negligente judicialización del conflicto político y una defensa cerrada del status quo actual.

Nota metodológica: para cruzar las variables expuestas en el artículo se ha utilizado la aplicación disponible en la página web del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat de Catalunya. Los datos utilizados son los referentes al primer barómetro de opinión pública de 2017 cuyo trabajo de campo fue realizado entre el 6 y el 21 de marzo.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.