Brexit anglocentrista

El resultado fue inesperado. En las tertulias y programas informativos durante el día de la votación existía la convicción que el Bremain superaría al Brexit. Todos los sondeos de última hora confirmaban, si bien por un estrecho margen, la ventaja de los partidarios de quedarse en la Unión Europea. Las grandes cadenas televisivas británicas habían anunciado que no se realizarían encuestas a la salida de los colegios electorales (exit polls) para evitar errores en las proyecciones de lo manifestado por los votantes entrevistados. Así sucedió con motivo del referéndum por la independencia de Escocia, el 18 de septiembre de 2014, donde tampoco se realizaron las conocidas como encuestas israelitas o a pié de urna. De consecuencia, no fueron pocos los ciudadanos en las islas británicas y el resto de Europa que se fueron a la cama ‘persuadidos’ que prevalecería el Bremain, según habían aventurado los sondeos previos y las subidas bursátiles. El resultado final se confirmó hacia las 6 de la mañana del día siguiente: el Brexit había ganado con un 52% de los votos.

El margen de votos entre las dos opciones en disputa fue pequeño, pero nítido. La participación electoral superó el 72%, porcentaje que se compara con el 66% de las elecciones generales de 2015. Un total de 33,5 millones de británicos acudieron a votar a las polling stations. Tras un somero análisis de las características de los votos se evidencia, en primer lugar, la fractura entre los votantes jóvenes y mayores. Según lo reproducido en la Figura 1, y de acuerdo a los datos de la empresa demoscópica YouGov, la diferencia entre los votantes del grupo de edad de 18-29 años a favor de Bremain fue más de 40 puntos porcentuales. Por contraposición fueron casi 30 los puntos porcentuales a favor del Brexit de aquellos mayores de 60 años. Parece indudable que las disparidades en la edad y en las cosmovisiones de las generaciones más y menos socializadas en el devenir de la Unión Europea, contribuyeron de manera decisiva al triunfo del leave.

FIGURA 1

Age voting Brexit Referendum (24June2016)(2)

En línea con lo anterior considérese que sólo 2 áreas geográficas de las 30 donde viven más personas de 65 años votaron por el Bremain. En igual número de zonas (2) donde al menos la mitad de los residentes poseían un título universitario triunfó el Brexit. Se colige de estos datos que el voto por el leave fue mayoritario entre los mayores y aquellas personas con un nivel de instrucción formal menor. Asociado a ello destaca igualmente el dato de que sólo 3 de las 50 áreas con mayor presencia de clases sociales DE (compuestas por operarios manuales de baja cualificación, trabajadores eventuales, pensionistas y beneficiarios de la protección social) votaron a favor de remain. Se deduce, por tanto, que los ciudadanos con rentas más bajas pertenecientes a los grupos sociales más expuestos al argumentario xenófobo de los partidarios del Brexit votaron mayoritariamente por el abandono británico de la UE.

En el conjunto del Reino Unido, el mayor peso demográfico de Inglaterra (84% del total) resultó decisivo para inclinar la balanza hacia el Brexit. Según muestra la Figura 2 reproducida en el periódico New York Times, salvo específicos distritos en zonas urbanas (Ej. Liverpool, Manchester, Oxford o Birmingham) la mayoría anglocentrista mostró su preferencia por el leave. Londres constituye un caso especial. Allí una mayoría de sus residentes votaron por la permanencia. No extraña que, en un tono más o menos provocador, se hayan alzado alguna voces en la capital metropolitana proponiendo la formación de una ciudad-estado independiente del resto de Inglaterra, al modo a como sucedía en tiempos del Medioevo europeo.

FIGURA 2

Spatial voting Brexit Referendum (24June2016)

Pero donde el discurso de la independencia ha retomado fuerza y protagonismo es en Escocia. La Figura 2 muestra de un modo meridianamente claro cómo el voto mayoritario a seguir formando parte de la Unión Europea se ha producido sin excepciones en todo el viejo reino caledonio. Probablemente la pregunta más repetida en los análisis del post-referéndum haya sido la relativa a la celebración de un nuevo referéndum de independencia como el de 2014. Se ha especulado también si tras el inapelable resultado europeísta las autoridades escocesas podrían reclamar un estatus de pertenencia en la UE al margen del Reino Unido.

Quizá el caso de Irlanda de Norte es el que genera mayor inquietud en el futuro previsible de la política interna británica. Recuérdese que allí un 56% de sus residentes votaron por el Bremain y, lo que es más significativo, así lo hizo más de un 60% de la comunidad católica más afín a la idea de una unificación con la República de Irlanda. La provincia norirlandesa es el único territorio del Reino Unido que comparte una frontera exterior con la Unión Europea. Como también muestra la Figura 2 de manera ilustrativa, las zonas más próximas a dicho frontera exterior han reafirmado mayoritariamente su voluntad a permanecer en la UE junto a Eire. La posibilidad de una reedición de los ‘troubles’ (1968-98) que rompió dramáticamente la convivencia comunitaria en Irlanda del Norte es un escenario indeseado e indeseable. Finalmente, debe mencionarse la situación de Gibraltar donde se produjo un voto abrumadoramente mayoritario por su continuidad en la UE: 19.322 votantes a favor y 823 en contra (la participación fue de casi el 85%).

Para valorar sintéticamente el resultado del referéndum puede aseverarse que Little England (en referencia a la tradicional idea de una Inglaterra introvertida y encerrada en sí misma) impuso un trágala al conjunto del Reino Unido, mientras la xenofobia se erigió en una eficaz  arma propagandística y los ciudadanos de mayor edad negaron un futuro europeo a los más jóvenes. Consecuencia inmediata del resultado del referéndum fue la inevitable dimisión de David Cameron, cuyo desgraciado legado bien pudiera ser la rotura de dos uniones (europea y británica), y el inició de una fase política de gran incertidumbre en el Viejo Continente. Quizá se haya abierto para resto de Europa una ‘ventana de oportunidad’ que permita avanzar en el proceso de europeización mediante una unión más estrecha y una supranacionalización de las decisiones políticas. El paso del tiempo, a buen seguro, hablará.

Autoría

4 Comentarios

  1. Juana Serna
    Juana Serna 06-25-2016

    Un análisis excelente.

    • Luis Moreno Fernández
      Luis Moreno Fernández 06-25-2016

      Gracias, Juana…

  2. Fernando Velayos
    Fernando Velayos 06-25-2016

    Gracias. Claro y contundente. Hay alguna teoría que aboga por la ponderación de votos en función de edad ( y también otorga más peso a los padres de menores). Este es un claro ejemplo de su utilidad.

  3. José Luis Rodríguez
    José Luis Rodríguez 06-25-2016

    Primero ponderaremos por la edad, luego por la educación, más tarde por la renta, por fin por la cuna. Hay que ver las vueltas que hemos dado y el tiempo que nos hemos tomado para reivindicar la aristocracia.

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