Atasco institucional en Alemania ¿hacia nuevas elecciones?

Tras las fallidas negociaciones para formar una coalición de gobierno, Alemania parece abocada a la convocatoria de unas nuevas elecciones que resuelvan esta situación de inestabilidad en el país y para el conjunto de la Unión Europea. En los días posteriores al fracaso de las conversaciones sobre una posible coalición Jamaica, los medios internacionales se están concentrando en las consecuencias para Europa. La incertidumbre en la mayor economía europea también influirá en la UE y en los posibles planes de reforma que quiere llevar a cabo el presidente francés Emmanuel Macron, y que sin el apoyo de un gobierno estable en Alemania cuentan con escaso recorrido.

Desde un primer momento, las opciones de llegar a un acuerdo eran escasas, con dos temas polémicos que destacaban por encima del resto: la repatriación familiar para los solicitantes de asilo y la estrategia para tratar de reducir los efectos del cambio climático. La cuestión de la migración ha sido el punto más polémico durante las negociaciones. La CDU/CSU exigía la fijación de límite anual para la entrada al país de los solicitantes de asilo y Los Verdes insistían en que los migrantes tuvieran garantizado el derecho de repatriación familiar. Por último, los liberales del FDP eran partidarios crear una nueva ley que regulase de forma más estricta la política migratoria.

Sobre el cambio climático, tras el Acuerdo de París de 2015, todavía no existe acuerdo para determinar cómo cumplirá Alemania con la exigencia de reducir sus emisiones de dióxido de carbono hasta 2020. Quedaría por determinar a cuánto ascenderá esta reducción y se reconoce la necesidad de disminuir la producción energética a partir del carbón.

Es mejor no gobernar que gobernar mal. Mediante este tuit publicado el pasado domingo por la noche, el líder del FDP, Christian Lindner, puso fin a las cuatro semanas de negociaciones para formar gobierno con la CDU/CSU y Los Verdes –coalición conocida como Jamaica–, y que acercan al país a una posible repetición de elecciones generales por primera vez en la historia de la República Federal.

Las muchas y largas sesiones de negociación durante las últimas semanas no han posibilitado un acercamiento entre los cuatro partidos y han evidenciado la distancia existente entre las partes. Según palabras de Lindner, “no hay una idea común para la modernización del país ni una base común de confianza”. Esta decisión de suspender las conversaciones fue criticada por el miembro de Los Verdes, Reinhard Bütikofer, quien afirmó que Lindner ha empleado “su propia forma de agitación populista en lugar de la responsabilidad política”.

Angela Merkel también ha lamentado el fracaso de las conversaciones y se ha comprometido a seguir actuando con responsabilidad con el objetivo de buscar una solución a este proceso. En sus declaraciones a la cadena pública ARD, Merkel ha reconocido que “he hecho lo que he podido”. Tras su reunión del lunes con la canciller, el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, ha instado a los partidos a la unidad en esta difícil tarea de la formación de gobierno: “aquellos que buscar tener una responsabilidad política a través de las elecciones, no deben eludirla cuando está en sus manos”.

En la misma línea se ha manifestado este martes el presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble (CDU), quien ha pedido a los partidos políticos una mayor disposición de cara a lograr acuerdos tras el fracaso de las negociaciones para la formación de un gobierno de coalición. En sesión plenaria, Schäuble ha afirmado que “la democracia requiere mayorías” y que “el pueblo decidió con las elecciones. Ahora nosotros, como los elegidos, debemos lidiar con ello, actuar con responsabilidad”.

En su comparecencia de este lunes en la Willy-Brandt-Haus de Berlín, el presidente del SPD y candidato en las pasadas elecciones del 24 de septiembre, Martin Schulz, ha reafirmado su negativa a formar parte en cualquier negociación para formar gobierno y dar continuidad a la gran coalición con la CDU de Angela Merkel, y ha abierto la puerta a unos nuevos comicios. Según las palabras del periodista del semanario alemán Die Zeit, Michael Schlieben, el SPD ha decidido cambiar su tradicional sentido del deber de Estado que siempre ha defendido con orgullo, y esta vez apuesta por poner a su partido primero y después al país.

La encuesta de Infratest dimap del lunes 20 de noviembre, el 32% señala al partido FDP como el principal responsable de este fracaso en las negociaciones, por únicamente un 9% que considera que la CDU es la responsable. Sobre qué postura debería tomar el SPD tras estos acontecimientos, el 50% considera que debe mantener lo afirmado por Schulz tras las elecciones del pasado 24 de septiembre –el 55% en el caso de los votantes del SPD–, no repetir la gran coalición con la CDU/CSU y pasar a formar parte de la oposición tras obtener el peor resultado en la historia moderna del SPD –con solo un 20,5% de los votos–, y evitar así que AfD pudiera ser la primera fuerza de la oposición en el Parlamento Alemán. Sin embargo, un 44% cree que deberían estar abiertos a una posible coalición. Tampoco la opinión pública valora con agrado esta opción, puesto que sólo 37% considera como “buena” la gran coalición de la CDU/CSU junto al SPD.

Esta negativa del SPD deja a la CDU dos únicas opciones viables, como son emprender un gobierno en minoría o unas nuevas elecciones, opción que podría reforzar el resultado del partido populista antiinmigración y euroescéptico Alternativa para Alemania (AfD). En este sentido, la canciller siempre se ha mostrado favorable a defender la estabilidad que Alemania necesita, no sólo por motivos nacionales, sino por el rol que debe adoptar como país económicamente más importante dentro de la UE. En sus declaraciones a la televisión pública alemana ARD, Merkel descartó su intención de gobernar en minoría y se mostró dispuesta ser de nuevo la candidata por la CDU en caso de que sea necesario celebrar nuevas elecciones. Esta nueva convocatoria electoral también es la opción elegida por el 63% de los alemanes, frente a un 29% que prefiere un gobierno en minoría de la CDU/CSU.

En cuanto a la labor desarrollada por los líderes de los principales partidos, Angela Merkel sigue siendo la mejor valorada con un 54%, por un 49% del líder de Los Verdes, Cem Özdemir, y un 32% de Christian Lindner y Martin Schulz, del partido liberal y de los socialdemócratas, respectivamente. Datos que afianzan la posición de la CDU como el primer partido político del país y de la propia Merkel como la única opción con credibilidad para gobernar el país, pero que ponen de manifiesto la caída de popularidad de la canciller, quien contaba con un 71% de aprobación hace cuatro años, y un 61% al inicio de las fallidas negociaciones con el FDP y Los Verdes.

En caso de celebrarse la repetición de las elecciones al Bundestag –ya se están barajando fechas en torno a Semana Santa –, los sondeos indican una ligera bajada tanto de la CDU como del SPD, que obtendrían el 32% y el 22% de los votos respectivamente, un porcentaje similar al obtenido en las pasadas elecciones y que no resolvería la situación actual de atasco institucional en la que se encuentra inmersa la República Federal.

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