Apple: haciendo (mucho más que) de la necesidad virtud

La tecnológica Apple acaba de anunciar un pago de Impuestos  en EE.UU. de $38.000 millones (€31.600), que va acompañado de una repatriación de $250.000 (€ 208.000) millones, de la creación de 20.000 puestos de trabajo en ese país, etc.

O tenemos poca memoria o mucho amor por la empresa de la manzana, pero esto no es ni mucho menos un gesto altruista para repagar a los EE.UU. aquello que los EE.UU. le dieron a Apple:

1. Apple está inmersa en un complejo litigio de Ayudas de Estado en la UE porque la comisión Europea (la Comisaría de la Competencia) considera que ha dejado de pagar, en conjunto (2003-2014), a los Fiscos de los Estados miembros de la UE, €13.000 millones por el Impuesto sobre Sociedades. En concreto la UE calcula un tipo efectivo de Impuestos, sobre el beneficio que Apple obtuvo en Europa, entre el 1% (2003) y el 0,005% (2014). En España el tipo nominal general era del 30% en 2014.

Restemos: $ 38.000, o sea € 31.600 (que va a pagar) – € 13.000 (que dejó de pagar a Europa) = € 18.600.

2. El 38,8% ($246.000 millones) del total de las ventas totales ($632.000 millones) de Apple del trienio (2014-2016) corresponde a ventas fuera de Europa y América y parece lógico pensar que una proporción más o menos similar se ha mantenido desde 2003.

Aunque la web oficial de Apple no presenta datos de beneficios netos anteriores a 2014, no parece aventurado suponer que el beneficio medio anual mundial del trienio 2014-2016 ($47.170 millones) no es muy superior al beneficio medio anual desde 2003. Por prudencia lo rebajaremos en torno a un 20% para nuestro cálculo. Es decir que supondremos un beneficio medio anual mundial de $37.500 para la compañía californiana. Esto nos da un beneficio medio anual sobre las ventas efectuadas fuera de América y de Europa de 38,8% * 37.500 = $ 14.550 

Vamos a hacer también una hipótesis amable para la tributación efectiva de Apple por el Impuesto sobre Sociedades: supongamos que, a pesar de su agresiva política de planificación fiscal, la entidad ha pagado en el resto del mundo un tipo efectivo del 5% (entre 5 y 1000 veces más de lo que pagó en la UE de 2003 a 2014 de acuerdo con los cálculos de la Comisión Europea).

Si el tipo nominal medio mundial del periodo 2003-2014 del Impuesto sobre Sociedades fuera de 25% (en realidad es mayor, se puede aproximar, por ejemplo, utilizando esta base de datos), esto significa que Apple pudo dejar de pagar sobre esas ventas realizadas fuera de América y de Europa un cantidad aproximada de (25%-5%) =20% * 14.550 de beneficio * 12 años = $ 34.920 millones (€ 29.100).

Hagamos otra resta: € 18.600 – €29.100 = € – 10.500 millones.

Conclusión: después de este pago recién anunciado, y aplicando a Apple las hipótesis más favorables, esta sigue teniendo una “deuda tributaria” de al menos €10.500 millones con el mundo por Impuesto sobre Sociedades. Eso por no hablar de que, como es evidente, paga donde no debe. Pues paga en EE.UU. lo que debe a tantas otras jurisdicciones.

Pero la cosa no termina aquí, lo más asombroso de esta situación es que el pago de Impuestos de Apple no es un pago ni mucho menos voluntario. La reforma fiscal de Trump OBLIGA a todas las matrices estadounidenses con filiales extranjeras (cuando su participación en ellas supere el 10%) a considerar como distribuidos los beneficios acumulados y no distribuidos desde 1986, y a pagar sobre esa distribución presunta forzosa un tipo impositivo del 15,5% si son activos líquidos y del 8% si son ilíquidos. En realidad, a la Reforma no le importa si se repatría o no ese capital, solo deja claro que considera, a efectos fiscales, que esos beneficios han sido distribuidos y deben pagar sus correspondientes impuestos (parcialmente rebajados) en EE.UU. Por tanto, la única decisión de Apple, en realidad profundamente injusta, es la de repatriar efectivamente los fondos una vez pagado en EE.UU. el impuesto por dividendos que obligatoriamente debe pagar tras la Reforma, según he explicado. Es una decisión profundamente injusta para con el resto del mundo porque Apple ha generado sus beneficios de ventas fuera de los EE.UU., pero está retornando esos beneficios a EE.UU. sin contribuir, o habiéndolo hecho en forma casi ridícula, al sostenimiento de los gastos públicos de aquellos países donde vendió y utilizó infraestructuras físicas e inmateriales (como la seguridad jurídica).   

De modo que no: ni Apple ha sufrido la conversión de San Francisco de Asís, ni la Reforma de Trump es tan acertada que ha incentivado voluntariamente este cambio de política. Aquí lo que hay, a mi juicio, es desfachatez por parte de una empresa que lleva décadas burlando los Fiscos del mundo y no poca deshonestidad (¿o es ignorancia?) por parte de un Presidente de EE.UU. que ha tuiteado: “prometí que mis políticas permitirían (sic) a empresas como Apple traer cantidades masivas de dinero de vuelta a los EE.UU. Estupendo ver a Apple dando seguimiento a esta política como resultado de los recortes tributarios”.

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