América Latina frente a la política comercial de Trump

Bien conocidas son las controvertidas opiniones que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado respecto a algunos de sus vecinos del Sur desde que fuera candidato. Uno de sus argumentos más recurrentes es el supuesto antagonismo entre la continuidad de los procesos de apertura y la protección de los intereses estadounidenses. Sin embargo, la realidad es más compleja. Si bien es cierto que una quinta parte de las importaciones de Estados Unidos procede de América Latina, también lo es que un cuarto de sus exportaciones se dirige a la región. De hecho, el saldo comercial entre ambos bloques ha sido favorable a EEUU desde 2012.

Ahora que ya se ha cumplido un año desde el inicio del mandato de Trump, podemos analizar en qué medidas concretas se han materializado para América Latina sus amenazas proteccionistas.

La salida del Acuerdo Transpacífico

En su primer día ejerciendo en el Salón Oval de la Casa Blanca, Donald Trump firmó la retirada de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), suscrito menos de un año antes y en fase de ratificación. El TPP representaba un ejemplo paradigmático de los denominados megaacuerdos comerciales, ya que sus países miembros concentraban 800 millones de habitantes y un 35% de la economía mundial. Sin embargo, en opinión de Trump, suponía una amenaza para la industria de Estados Unidos.

Entre los 12 países del TPP había tres latinoamericanos: Chile, Perú y México. Para el primero, el acuerdo representaba afianzar la senda aperturista que llevaba décadas recorriendo. De hecho, Chile tiene acuerdos comerciales vigentes con todos los demás países del TPP. Para Perú y México, posibilitaba nuevas oportunidades de negocio, sobre todo con Asia.

Por ello, una vez superados el estupor y desconcierto iniciales, los tres apoyaron la búsqueda de alternativas para que el acuerdo siguiera siendo viable sin Estados Unidos. De hecho, los 11 miembros restantes del TPP originario anunciaron en enero pasado que su sucesor, el Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP), será suscrito a inicios de marzo en Chile.

Aunque no forma parte del CPTPP, China ha mostrado un especial interés en que el acuerdo se concretara. En la cumbre del Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico (Apec) que se celebró en Vietnam en noviembre pasado, la continuidad del TPP fue un asunto clave y China enfatizó su apoyo a la economía globalizada, en contraste con Estados Unidos. Respecto a América Latina, el gigante asiático firmó en ese foro la profundización de su tratado de libre comercio con Chile. Distintos expertos identifican estos gestos como una estrategia de China para convertirse en el vertebrador de las relaciones comerciales en la cuenca del Pacífico, así como el principal socio de América Latina.

La revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte

México es el país de América Latina con el que Trump mantiene una relación especialmente controvertida. Ya antes de llegar a la Casa Blanca, enardecía a sus simpatizantes con discursos contra la inmigración mexicana, asociándola a la delincuencia. Todos hemos oído hablar del famoso muro comprometido para la frontera entre ambos países, que el presidente estadounidense pretende que financie México. Otra de sus obsesiones es el déficit comercial que Estados Unidos mantiene con su vecino, lo que le llevó a defender la necesidad de renegociar el tratado de libre comercio que, desde 1994, vincula a ambos países junto con Canadá (TLCAN).

Las reuniones para concretar los cambios en el tratado arrancaron en agosto del año pasado. México ha mantenido en todo momento una postura favorable a la continuidad de la alianza entre los tres países, dado que Estados Unidos es, con diferencia, su principal mercado. Por su parte, Canadá reaccionó a la tensión entre sus dos socios adoptando una posición conciliadora y liderando el proceso. El objetivo era alcanzar un acuerdo para marzo de 2018, pero es muy probable que los plazos se amplíen varios meses más –cerca las elecciones presidenciales mexicanas– o que, simplemente, no se llegue a una postura común. En todo caso, aunque las negociaciones concluyan con éxito, existe un alto riesgo de que el Congreso de Estados Unidos vote en contra.

A pesar de que la preocupación por el eventual final del TLCAN es grande, sobre todo en México, no existe consenso respecto a sus efectos reales en los flujos comerciales. Mientras tanto, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos aumentaron durante 2017, pero lo hicieron en mayor medida las procedentes de China. Esto se puede deber a la incertidumbre por la negociación del TLCAN, pero sobre todo al desarrollo tecnológico de la industria del gigante asiático.

Relaciones con otros países de la región

Si bien es cierto que la salida del TPP y la renegociación del TLCAN han sido lo más destacado de la política comercial entre Estados Unidos y América Latina, se están desarrollando otros procesos relevantes. Uno de ellos es la puesta en marcha de las negociaciones entre Ecuador y Estados Unidos para llegar a un acuerdo comercial. El interés del primero proviene del fin, en diciembre de 2017, del Sistema General de Preferencias con Estados Unidos, pero también del notorio giro político del país bajo la presidencia de Lenin Moreno. Por su parte, los mensajes proteccionistas de Trump reavivaron las intenciones de Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) de concretar la firma de un tratado de libre comercio con la Unión Europea. No obstante, excepto en casos puntuales el comercio entre los países del Mercosur y Estados Unidos se ha mantenido sin grandes cambios.

En definitiva, en este primer año de gobierno de Donald Trump se concretaron algunas de sus promesas de campaña que apuntaban a un mayor proteccionismo comercial. Sin embargo, con excepción de ciertas salidas de tono, el pragmatismo está imperando. La Administración estadounidense parece haber entendido que su relación comercial con la mayor parte de los países de América Latina es ventajosa y que la región tiene una clase media creciente con alta propensión al consumo. Además, si decidiera apartarse, otras importantes economías como la china están más que dispuestas a ocupar su lugar. Parece que Trump no tendrá más remedio que contradecir el mensaje de Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos, la famosa canción del grupo chileno Los Prisioneros.  

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.