Al rescate de los salarios

La evolución de las rentas salariales en los últimos años ha supuesto un debate intenso tanto a nivel económico como académico y, por supuesto, político. Al igual que ocurriera en otras recuperaciones económicas, los salarios parecen haber crecido menos que el conjunto de las rentas, el Valor Agregado Bruto (VAB) y la productividad. Sin embargo, en esta expansión incluso esta subida se está haciendo esperar. Que hayamos entrado ya en el cuarto año consecutivo de crecimiento y que, sin embargo, las rentas de los trabajadores no consigan crecer a un ritmo que ni siquiera consigue acercarse a la mitad de lo que muchos creen que sería justo y necesario, suscita tensiones que pueden terminar por detonar la conflictividad social.

Pero este lunes se firma un acuerdo marco en el cual patronal y sindicatos se proponen romper con esta dinámica. En él, y de aquí a 2020, se marca como objetivo una subida del 2% de los salarios cada año, más un 1% en el caso en el que algunas variables así lo permitan; como, por ejemplo, la evolución de la productividad. Junto a este acuerdo, destaca uno no menos llamativo: establecer la cantidad de 1.000 euros como salario mínimo por convenio. Todo un logro si pensamos, además, que se ha tardado más de un año en alcanzarlo.

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Sin embargo, y siendo relativamente pesimista, este acuerdo no garantiza que los salarios vayan a recuperar parte del terreno perdido en esta última década. Los acuerdos por convenios no han sido generalmente reducidos en los dos últimos años; en particular, en 2015 y 2016. Sin embargo, mientras en el primero de los años los salarios subieron más de lo estipulado, en 2016 el aumento pactado en convenio fue muy superior a la subida final de las remuneraciones de los trabajadores. Como se puede observar en la figura que se expone a continuación, no existe una regla clara sobre cómo se traduce la subida pactada en subida final de los salarios.

Y es que, según las fuentes consultadas por quien les escribe, existen responsables sindicales que señalan que una cosa es el acuerdo y otra cosa es el incremento final que se obtenga. Las subidas pactadas son generales y medias para el conjunto de los trabajadores que tengan estipulados por convenio sus sueldos y salarios. Pero hay un largo camino desde aquí hasta la subida final que conoceremos al completarse los años que se incluyen en el acuerdo. Los cambios en la composición de la fuerza laboral, como puede ser el aumento de los contratos a tiempo parcial, temporal o simplemente de nuevos trabajadores con salarios brutos menores pueden reducir claramente, por efecto composición, el incremento medio de los salarios al finalizar cada período. La capacidad de las empresas para ajustar sus parámetros internos, dada la mayor flexibilidad disponible gracias a las últimas reformas laborales, hacen más sensibles los acuerdos finales al cambio de otras variables, como pueden ser las de jornadas o de plantilla.

Por último, el acuerdo de establecer en 1.000 euros el salario mínimo por convenio supone al mismo tiempo una gran noticia y, en la práctica, algo casi irrelevante. Los sueldos en los sectores y empresas donde los convenios estipulan con claridad las remuneraciones de los trabajadores suelen establecer mínimos superiores a este nivel. Es precisamente entre trabajadores sin convenio o para figuras contractuales más precarias donde este nivel podría tener efectos marginales importantes si el acuerdo se extendiera también para ellos. Pero no es así.

En definitiva, la posibilidad de contar con un acuerdo entre empresarios y sindicatos es una muy buena noticia. Que este acuerdo suponga un impulso al alza en los salarios de los trabajadores es mejor noticia aún. Sin embargo, debemos ver esta posibilidad con perspectiva. Una cosa es el acuerdo y otra cómo se traduzca en la práctica. Mucho me temo que lo que primará principalmente en la subida de los salarios y en el reparto de rentas en los próximos dos años será casi exclusivamente la fase cíclica que experimentemos. Sin embargo, todo está por ver.  Esperemos lo mejor.

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