¿A dónde se ha ido la Justicia?

El presidente Rajoy ha agotado una legislatura convulsa en el ámbito de la justicia. Las cuestiones a comentar son tantas y de índole tan diversa que se hace difícil analizarlas todas de una manera ordenada y sistemática. Tal vez el denominador común  para las acciones de gobierno en materia de justicia sea justamente ése; que no responden a una política legislativa coherente orientada hacia sus consecuencias.  El gobierno ha usado el respaldo de la mayoría absoluta parlamentaria para actuar tarde y mal en la mayor parte de los casos si buscar consensos para regular aspectos nucleares de la convivencia, a menudo desde la ignorancia esperemos que imprudente y como ya se ha popularizado a golpe de telediario. Sólo así se entienden algunas actuaciones como las reformas del código penal, seguridad ciudadana, aborto, ley de enjuiciamiento criminal, tasas, implantación de la oficina judicial digital en menos de seis meses, Ley orgánica del poder judicial,  Ley orgánica del Tribunal constitucional, estos dos últimas aunque no afecten directamente a ámbitos jurisdiccionales sí son relacionadas por la mayoría de los ciudadanos con la globalidad del sistema de justicia y muchas otras. Ciudadanos, judicatura, fiscalía y demás operadores jurídicos coinciden en la queja, que ha pasado a ser el estado permanente.

Una justicia lenta, ineficaz, carente de medios humanos y materiales, a la que se pretende digitalizar de forma exprés y encarecida por las tasas. Eso lleva a una sobrecarga de trabajo en la que un sector se deja la salud como denuncian las asociaciones judiciales y otro entra en dinámicas funcionariales más cercanas a un relato kafkiano que a un servicio público. Todo ello ante la estupefacción del ciudadano que se pregunta a dónde van sus impuestos y cómo pueden confiar en un sistema decimonónico bajo continua sospecha; corrupción, puertas giratorias, indultos inexplicables.

Debieran el gobierno y los candidatos ya saber que las leyes no traen un pan bajo el brazo que las dote de presupuesto si alguien no lo hace. Debieran aprender también que no se puede caer en la simplista propuesta de cambio legislativo  constante si no explican al ciudadano cómo sufragarán cosas elementales como más plazas judiciales, programas de gestión unificados y efectivos, equipos especializados y un largo sinfín de etcéteras. Hoy más que nunca tenemos presente con Horacio que “la justicia anda renqueando” esperemos con él que no deje de alcanzar al criminal.

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