21D: no demos nada por sentado, está todo en el aire

El escenario electoral en Cataluña se mueve. Y muy probablemente continuará haciéndolo hasta el mismo día de las elecciones. Todos los datos indican que el terreno electoral catalán no está asentado ni mucho menos. Existe tensión y una enorme volatilidad, lo que se va a trasladar a la campaña de los partidos. Será una guerra de nervios hasta el mismísimo 21D. Partidos y electores se retroalimentan. La volatilidad en la oferta favorece la volatilidad de la demanda, que a su vez genera desconcierto en los candidatos. Vamos a tener una campaña de todo menos tranquila.

Según todas las encuestas existe una enorme voluntad de participar en esta convocatoria. Alrededor del 90% de los encuestados por diferentes empresas manifiesta su intención de ir a votar “seguro”. Son cifras nunca vistas para unas elecciones al Parlament y sitúan las estimaciones de participación en un porcentaje récord que podría rozar o incluso superar por poco el 80%.

A la vez, se registran indicadores muy evidentes de volatilidad en el voto. Nunca hasta ahora se habían registrado tanto elector indeciso, cerca de un millón y medio. En parte a causa de los movimientos en la oferta, y sobre todo por la tardía configuración de las candidaturas, especialmente en el espacio independentista, que ha mantenido en el alero una importante cantidad de votantes de ese bloque.

Pero a pesar de la presentación definitiva de las listas electorales, flota en el ambiente un cierto aire de provisionalidad, una sensación de que cualquier noticia, cualquier giro de los acontecimientos, esta vez podrá mover una cantidad significativa de votantes en una u otra dirección, modificando substancialmente el terreno de juego. Así, lo que observamos hoy tiene validez para hoy y poco más. Es muy aventurado dar el escenario por estabilizado, sobre todo cuando den él juegan factores que van más allá de las campañas de los diferentes partidos, y atañen a jugadores tan diversos y tan poco previsibles como los jueces (y no solo los españoles).

Esta sensación de que existe un contingente de votantes de importantes dimensiones que tiene muy claro que quiere ir a votar pero que aún no ha decidido por quién pone mucha presión a la campaña, ya que un resbalón esta vez puede pagarse muy caro. Según los datos de las encuestas postelectorales del CIS, hasta cuatro de cada diez votantes pueden decidir su voto durante la campaña electoral, y hasta medio millón podrían hacerlo el mismo día de las elecciones.

Hace justo un mes publicamos en Agenda Pública una pieza que defendía que las elecciones del 21D estaban más vivas de los que pudiera parecer, y donde se definían nueve espacios que podrían determinar el resultado final de los comicios. Hoy estos espacios siguen mostrando actividad, y muy probablemente la seguirán mostrando hasta el último minuto del último día.

1. La frontera entre ERC i JxCat se ha mostrado como el espacio de mayor movilidad en el último mes. Posiblemente por la configuración definitiva de la lista de Carles Puigdemont, que hasta hace poco era la mayor incógnita de esta convocatoria.

Según los sondeos, la aparición de JxCat habría movido cerca de doscientos mil votantes, que hace un mes mostraban intención de apoyar a ERC y ahora se muestran partidarios de JxCat. Si en las encuestas de octubre, ERC se llevaba la mayor parte del voto de Junts pel Sí de 2015, lo que dejaba a Puigdemont i al PDeCAT en quinta posición en las estimaciones, en los sondeos de noviembre el voto de JxSí parece repartirse más equitativamente entre los republicanos y la nueva JxCat, lo cual ha proyectado a Puigdemont al tercer lugar en las encuestas.

El movimiento dentro del bloque de electores independentistas ha habilitado a C’s como posible primera fuerza en votos, puesto que ha debilitado las expectativas de ERC de forma considerable.

Parece claro que la estrategia de Puigdemont de presentarse como el president legítimo ha convencido una porción significativa del voto independentista, que podría haber visto en los movimientos de ERC, y en su apuesta por la vía de negociación bilateral, un abandono de los postulados que había defendido el govern de JxSí hasta hoy.

Pero nos equivocaríamos si pensáramos que todo está dicho en este espacio. Este es un segmento que ha mostrado una intensa volatilidad en otras ocasiones. En 2012, la mayor parte de los votantes que decidieron su voto en la última semana de campaña acabaron votando a ERC, lo que supuso el hundimiento del voto a CiU. Además, todo parece apuntar que este votante va a decidir su voto en función de elementos que hoy en día desconocemos, principalmente los relacionados con la situación judicial de los antiguos miembros del govern, sobre todo de sus líderes, Puigdemont i Junqueras. Este será el espacio determinante, no sólo para los equilibrios entre las dos fuerzas independentistas, sino también, y muy especialmente, para las posibilidades de C’s de llegar al 21D como primera fuerza (en votos).

2. La frontera entre C’s y el PSC aparece en las encuestas como uno de los espacios determinantes en estas elecciones, principalmente por su dimensión (más de cien mil votantes) y por la incertidumbre sobre su decisión final. A diferencia de lo que sucede en el espacio independentista, aquí las encuestas parece que no se ponen de acuerdo sobre la dirección de este voto. En unas los datos muestran una clara propensión a optar por los socialistas, mientras que en otras es C’s el más beneficiado.

Posiblemente sea aquí dónde la campaña sea más determinante. Por un lado, el PSC querrá marcar el perfil derechista de C’s, apelando a su colaboración con el gobierno de Rajoy. Por el otro, Arrimadas arremeterá (lo ha hecho desde el minuto cero de la precampaña) contra la ambigüedad de Iceta acerca de sus pactos postelectorales. C’s posiblemente también juegue la carta del “voto útil”, apelando a la concentración del apoyo a su candidatura, como la única que puede ganar a los independentistas. La lucha aquí va a ser encarnizada y el resultado aparece muy abierto.

3. El espacio de competencia en el voto españolista entre C’s y el PP parece claramente definido y no se vislumbra que vaya a cambiar durante la campaña. Este es un voto claramente decantado por la que parece la opción con más posibilidades en estas elecciones. Además, si las encuestas dan a C’s la posibilidad de ser primera fuerza en votos, la decantación del antiguo voto popular hacia los de Arrimadas se va a fortalecer aún más.

La encuesta del CIS detecta que más del 40% de los que votaron al PP en 2015 podrían optar ahora por Arrimadas, lo cual proyectaría C’s claramente y dejaría a los de Albiol en una situación muy débil, como último partido en el Parlament por debajo de la CUP.

Parece evidente que C’s ha reemplazado al PP como opción primera del voto españolista en Cataluña en las elecciones autonómicas. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que pueda pasar lo mismo en las generales. Al contrario. Lo que parece emerger en este espacio es un claro voto dual, que se decanta en función de la posición dominante de cada partido en las dos arenas electorales, inclinándose hacia C’s en las autonómicas y volviendo al PP en las generales.

4. La frontera entre Catalunya en Comú y ERC puede ser determinante no sólo por sus dimensiones (otros cien mil votos en juego) sino porqué definirá en parte las posibilidades del bloque independentista de alcanzar la mayoría absoluta en escaños (una vez que en votos parece alejarse más cada día).

Este espacio no parece haberse movido desde octubre, a pesar de los movimientos de los comunes (expulsión del PSC del gobierno municipal de Barcelona). Hay un empate tácito entre trasvases. Tantos votos van de JxSí a los comunes como votos de estos a los independentistas. Está por ver si la campaña modifica este equilibrio. Los de Xavier Domènech tienen poco margen de maniobra, puesto que cualquier movimiento de atracción hacia este espacio puede abrirles la frontera que comparten con el PSC. ERC, que se había movido posiblemente en busca de un votante no independentista radical, también debe vigilar a su espalda, donde Puigdemont ha encontrado hueco. Tal vez la posibilidad de una victoria de C’s genere un movimiento de concentración del voto independentista hacia ERC, pero esto dependerá en parte de la evolución de los acontecimientos en el terreno judicial, que ahora mismo son un misterio.

5. El espacio de competencia entre la CUP y los comunes parece haberse secado a medida que se acercaba la campaña y crecía la competencia dentro del bloque independentista. En octubre ya era una frontera de dimensiones reducidas, pero ahora lo es más. Parece como si los votantes de la izquierda más dura que en 2015 optaron por la CUP como revulsivo ahora no encuentren ese tono en Catalunya en Comú. O también pudiera ser que el cambio de coyuntura (2015 fue el ciclo de los grandes cambios y de la emergencia de la “nueva política”) les haya empujado hacia opciones menos rupturistas, como ERC.

6. La frontera entre CeC y el PSC parece decantarse hacia los socialistas. Hay claramente más votantes de CSQEP que ahora dicen que optarán por Iceta, que votos del PSC que ahora votarían a los de Domènech. Posiblemente la posición de los comunes a medio camino entre el bloque independentista y el no independentista les haya jugado una mala pasada en este espacio. Tampoco debe haber ayudado la ruptura del pacto en Barcelona. Aún así, la posición del PSC tampoco le garantiza este espacio, ya que un desplazamiento hacia C’s durante la campaña podría espantar parte del voto a su izquierda. Espacio abierto.

7. Existe un espacio de dimensiones modestas de votantes que oscilan entre JxSí y el PSC. Es un camino poco transitado, que las últimas encuestas muestran que se decanta más hacia los socialistas, aunque no va a ser determinante para el resultado final.

8. El que sí está llamado a ser un espacio determinante es el que conforman los votantes de JxSí que ahora se muestran indecisos. Este es probablemente el espacio al que apuntaba ERC en su estrategia de abandono del unilateralismo. Es un voto esencial para el independentismo, puesto que su pérdida lo alejaría (¿definitivamente?) de la mayoría absoluta en el nuevo Parlament.

Este parece ser el espacio donde se refugian los independentistas reacios a la DUI, que ya aparecían en los sondeos posteriores al 1 de octubre. En las encuestas actuales se percibe su traza en muchas preguntas: consideran que el procés ha sido perjudicial, les preocupa el traslado de empresas fuera de Cataluña y consideran que en general los líderes independentistas han sido deshonestos.

Al mismo tiempo, no obstante, son extraordinariamente críticos con la actuación del gobierno central y de los jueces en esta última etapa del procés. Son un voto complejo, difícil de convencer en unas elecciones donde impera el maniqueísmo y las simplificaciones de brocha gorda. Pero son muchos y pueden ser decisivos.

Ahora mismo son un espacio sin dueño. ERC lo intentó pero ha tenido que dar marcha atrás por la nueva competencia de Puigdemont entre el independentismo más duro. Iceta les ronda, pero debe vigilar su frontera sur con C’s. Domènech quisiera, pero está demasiado anclado a la izquierda. Con todo, esta campaña va a girar alrededor de este espacio. Seguro.

9. También girará alrededor de este otro espacio de dimensiones considerables: los indecisos que hace dos años votaron a C’s. Se han movido durante noviembre, principalmente volviendo a C’s a medida que éste consolidaba su posición, pero aún queda voto por decidir en este espacio. En parte, es un espacio de ex votantes del PSC de centroizquierda y en parte es un espacio de voto C’s consolidado. Pero hay otra parte, formada por votantes tradicionales de CiU que no siguieron la senda independentista a partir de 2012 y que en 2015 optaron por votar no y eligieron C’s perqué no había otra opción, que no fuera el PP.

Ahora este es un voto que está en el mercado a la espera de una oferta atractiva. Podría acabar otra vez en C’s, o podría optar por el nuevo PSC que le vende Iceta, aderezado con los restos de Unió. Es más que evidente que no votarán a la nueva JxCat y optar por ERC significaría un triple salto mortal sin red que no parecen dispuestos a ejecutar. Están a la expectativa. Quieren votar, pero aún no saben a quién.

Quedan quince días para el 21D, la campaña ya está en marcha y esta vez todo apunta que será determinante para decidir el voto de mucha gente. No den nada por sentado porqué todo está en el aire. Cualquier movimiento, cualquier traspié, cualquier ocurrencia, esta vez puede mover suficientes votos como para alterar significativamente el resultado final. Saldremos de dudas el 21 por la noche. O ni tan siquiera entonces.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.