20-D: lo único seguro es que será diferente

La encuesta preelectoral del CIS, que tradicionalmente da el pistoletazo de salida a la campaña electoral, dibuja para esta convocatoria del 20 de Diciembre un escenario inédito en unas elecciones generales en España, no tanto por la coyuntura, que es similar a la que habíamos tenido en convocatorias anteriores, sino por la oferta política, lo que conlleva una volatilidad inédita hasta ahora.

El sondeo preelectoral del CIS podría resumirse en unas cuantas cifras.

41,6%

Es el porcentaje de entrevistados que declaran no tener el voto decidido a un mes de las elecciones. En cifras absolutas, significan quince millones de electores, una bolsa de incertidumbre que haría temblar a cualquiera que intentara hacer un pronóstico para estas elecciones.

Este porcentaje de entrevistados que declaran no tener el voto decidido es diez puntos superior al registrado en 2011 y en 2008, lo que refuerza aún más lo imprevisible de la situación actual.

9%

Es el porcentaje de entrevistados que aún no tiene decidido el voto y que duda entre votar PSOE o PP. Es decir, de los quince millones de electores dudosos, sólo un millón y algo estaría dudando de votar los dos partidos que han dominado la escena electoral española. Hace cuatro años eran el 27%. Hoy los grupos de votantes dudosos de mayor dimensión son los que dudan entre votar al PSOE o al PP o votar a C’s.

49,4%

Menos de la mitad de los votantes españoles optará por el PP o el PSOE el 20 de Diciembre, lo que significaría una pérdida de veinticuatro puntos respecto de las elecciones de 2011, cuando el voto conjunto de populares y socialistas llegó al 73%. Desde entonces el voto a los dos partidos mayoritarios no ha hecho más que caer barómetro tras barómetro, hasta quedar estancado en el 50% a partir de Julio de 2014. La fecha no es casual.

86-91

Es la horquilla de escaños que el CIS atribuye a C’s y Podemos en el nuevo Congreso. O lo que es lo mismo: el resultado, sistema electoral mediante, de la captura del 28% de los sufragios por parte de las dos formaciones emergentes, lo que significa un cambio total en el esquema político español, donde desde 1982 los terceros partidos no pasaban de obtener una treintena de escaños. Desde las elecciones europeas del año pasado se anuncia un claro corrimiento de apoyo de las opciones tradicionales a las nuevas, primero con Podemos y después hacia C’s.

2 millones

Es la cantidad de votantes del PP de hace cuatro años que hoy votarían por C’s. En buena parte son votantes que el PP se ha ido dejando por el camino en esta legislatura, que en parte posiblemente en 2008 habrían votado por el PSOE y habrían optado por Rajoy hace cuatro años porque consideraban que el PP gestionaría mejor la economía. Ya desde el inicio del mandato de Rajoy se observa una deserción continua de este voto de centro hacia la abstención y la indecisión, hasta 2014. Desde entonces, este voto desertor del PP ha encontrado en C’s su refugio.

3,31

Es la media de la valoración de Mariano Rajoy. Nunca antes un presidente del gobierno se había enfrentado a unas elecciones generales con una valoración tan negativa. Rajoy superó el record negativo de Zapatero sólo siete meses después de entrar en la Moncloa, cuando el CIS de Julio de 2012 registró un mínimo 3,3 (la misma nota obtenida por Zapatero en Enero de 2011). Desde entonces, la valoración de Rajoy se había situado entre el 2 y el 2,5 en una escala de cero a diez. A pesar de la mejora de los últimos meses, la valoración del líder del PP se queda corta frente a su rival directo, el candidato de C’s Albert Rivera. Es más, entre los propios votantes del PP de 2011 la valoración de Rivera es casi idéntica a la de Rajoy.

55%

Es el porcentaje de votantes del PSOE de 2011 que ahora volverían a votarlo, o lo que sería el equivalente en cifras absolutas: cuatro millones de votos. Esta es la base del voto socialista ahora mismo, según el CIS. O lo que es lo mismo, tres millones menos que los que consiguió el PSOE hace cuatro años. Los socialistas también han ido cediendo terreno a lo largo de la legislatura, a pesar de que la elección de Pedro Sánchez les hizo recuperar apoyo (más de un millón de voto fiel recuperado). El problema de los socialistas es que necesitaban agregar voto al resultado catastrófico de 2011 si querían atrapar al PP. Los datos no lo muestran.

7,8%

Es la ventaja que el CIS atribuye al PP sobre el PSOE. En cifras absolutas y suponiendo una participación del 75%, estaríamos hablando de poco más de dos millones de votos. Esta sería la distancia que permitiría al PP llegar primero en estas elecciones generales, lo que equivaldría a decir que los populares tendrían derecho a iniciar de baile de negociaciones con el resto de partidos para constituir una mayoría que invistiera un presidente y diera estabilidad a un nuevo gobierno. Aun así, en una coyuntura con tanto voto “en el mercado” y ante una campaña inédita, dos millones no parece una renta muy holgada para tener asegurada la primera posición, aunque bien es cierto que son muy pocos los sondeos que dan opciones al PSOE de ser primera fuerza.

1,8%

Esta es la distancia entre PSOE y C’s, según el CIS. Un poco menos de medio millón de votos. Si los dos millones de ventaja del PP sobre los socialistas parecen poca cosa, la ventaja de éstos sobre los de Rivera es casi nada. La pugna entre PSOE y C’s puede tener consecuencias en todo el sistema, ya que podría abrir hueco a Podemos en el flanco izquierdo socialista (en el debate de El Pais quedó claro que ese era un objetivo de Iglesias) pero también puede complicar la investidura de Rajoy, que vería como el precio del apoyo de C’s subiría (¿veríamos a Rajoy haciendo de Mas y C’s haciendo de CUP?).

Nueve millones y medio

Serían los votantes de C’s y Podemos en un escenario con el 75% de participación y según la estimación del CIS. Casi el 35% de los votantes optarían por formaciones que se presentan a las elecciones generales por primera vez, un éxito rotundo más allá de que partido consiga ganar los comicios. De estos nueve millones, casi cuatro son trasvases de voto de los dos partidos grandes (PP y PSOE), uno de IU y UPyD, medio millón de nuevos votantes y más de dos de electores que en 2011 se habían abstenido.

1970

Es el año que marca la frontera entre los nuevos y los viejos votantes, o lo que es lo mismo, cuarentaicinco años. Se ha escrito mucho que las nuevas fuerzas consiguen su voto eminentemente entre los jóvenes, pero los datos del CIS (y los de prácticamente todas las encuestas) no lo corroboran. No son los jóvenes, o no lo que entendemos por jóvenes. Son las generaciones que no participaron de manera activa en la transición y que muestran un mayor cansancio de las formaciones tradicionales. Son los menores de cuarentaicinco, las generaciones formadas que han recibido con más fuerza los embates de la crisis. Los nacidos a partir de 1970. Ellos hacen el cambio.

Intención de voto a PP+PSOE y a C’s+Podemos por grupos de edad (sondeo preelectoral CIS Noviembre 2015)

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